Rusia protege su historia

El presidente de Rusia, Dmitry Medvedev, ordenó la creación de una comisión para impedir lo que el Kremlin califica de "falsificación de la historia rusa".

Image caption El gobierno ruso desea resaltar el papel que jugó la Unión Soviética en la derrota del nazismo.

El mandatario recientemente lanzó advertencias hacia quienes intenten arrojar dudas sobre lo que llamó el papel heroico que jugó la Unión Soviética en la derrota del nazismo.

Los críticos a la medida consideran que ese punto de vista ignora las décadas de dominación soviética sobre Europa oriental y las atrocidades cometidas bajo el régimen de Stalin.

Con el particular nombre de "Comisión para impedir la falsificación de la historia en contra de los intereses del Estado", el organismo estará compuesta por 28 miembros, será encabezado por el jefe de gabinete de Medvedev y funcionará bajo el control de los servicios de seguridad rusos, aunque tendrá vínculos muy estrechos con los ministerios de Educación y de Asuntos Internos.

Por "historia", los funcionarios rusos no parecen querer decir la amplia revisión del pasado de su nación. Aparentemente se refieren a los años previos a la II Guerra Mundial, más el conflicto bélico y algunos años de la post-guerra.

El presidente ruso dijo que cada vez hay menos personas vivas que recuerden los hechos directamente y esto -según su opinión- está conduciendo a un vacío, que con mayor frecuencia es llenado con versiones alternativas de la historia.

Superioridad moral

En esencia, Medvedev se refiere a preguntas sobre si la Unión Soviética se condujo siempre con una superioridad moral a la Alemania nazi.

Hay dos periodos específicos que han revigorizado el debate histórico desde el colapso de la Unión Soviética.

Image caption Algunos historiadores occidentales condenan la conducta del Ejército Rojo.

En primer lugar, los primeros años de la guerra cuando muchas personas de los estados bálticos y la Ucrania occidental le dieron inicialmente la bienvenida a los nazis porque los consideraban un mal menor comparado con la Unión Soviética de Stalin.

En segundo lugar, la conducta del victorioso Ejército Rojo mientras desplazaba a los alemanes fuera de Europa oriental.

Algunos historiadores occidentales afirman que el proceso estuvo acompañado por violaciones masivas y una desenfrenada matanza de civiles, pero Rusia ha calificado de "blasfemia" esas conclusiones.

La versión definitiva de la historia será desarrollada por un grupo de trabajo compuesto por representantes judiciales y académicos.

Al mismo tiempo, Rusia prepara nuevas leyes que equiparán las interpretaciones no oficiales de la historia del país, ya sea de rusos o extranjeros, a una apología del nazismo.

Las leyes podrían significar que personas que se desvían de la historia oficial podrían ser multados o hasta detenidos hasta por cinco años.

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