Piratas hasta adentro de la industria

Filmación
Image caption La piratería es considerada por los productores como la mayor amenaza a la industria de Hollywood.

Los Piratas del Caribe recaudaron en taquilla US$2.700 millones; los de La isla de las Cabezas Cortadas, US$10 millones; Hook, US$300 millones. Otros piratas, los de internet, lograron tomar de Hollywood un botín de US$7.000 millones, según denuncia la industria cinematográfica.

Si además se tienen en cuenta las copias piratas de DVD que circulan por el mercado informal, las pérdidas ascienden a US$18.200 millones, dice la Asociación Cinematográfica de EE.UU. (MPAA en sus siglas en inglés). Por ello, la piratería se ve ya como la principal amenaza para esta industria.

Estas cifras quitan el sueño por igual a creadores y contables de Hollywood, preocupados por un fenómeno en el que los responsables no son gánsters, malvados ni asesinos en serie, sino su propia audiencia.

"Si consideramos pirata a alguien que está en internet descargando o subiendo películas ilegalmente, entonces hay decenas de millones en todo el mundo", explicó a BBC Mundo John G. Malcolm, director Anti-Piratería de la MPAA, que defiende los intereses de productoras como Paramount, Fox o Disney.

Como medidas disuasorias para las audiencias con ánimos bucaneros, en algunos cines de Estados Unidos los acomodadores reciben recompensas por sorprender a los espectadores grabando la película con sus videocámaras.

Pero a veces, los piratas salen de la propia industria del cine.

En abril, una versión incompleta de Wolverine llegó a internet un mes antes que a las pantallas de cine. En un día se llegó a descargar la película hasta 100.000 veces.

Casos como éste han disparado la cautela a lo largo del proceso de post-producción de una película. Incluso, algunos estudios prohíben a sus empleados trabajar con las cintas completas para así evitar echar por tierra todo el proceso de creación de una obra maestra por un despiste, un robo o una filtración malintencionada.

Consecuencias

"Hacer una película es ahora mucho más arriesgado que antes (debido a la piratería), por lo que acabarán haciéndose menos", augura John Malcolm.

Y si los espectadores no quieren quedarse sin ver su película favorita, dice, quizás tendrán que pagar más por ella.

"Todo lo que aumenta los costos de una producción, como la piratería, tiene que recuperarse de alguna manera, lo que podría significar un aumento del precio de las entradas".

¿América Latina...pirata?

Dice la MPAA que países como Rusia o China constituyen verdaderos puntos negros en la lucha contra la copia y tráfico ilegal de películas. Pero en el continente americano, advierten, surgen cada vez más rápido los internautas aficionadas a ‘piratear' lo último de Eastwood, Scorsese o Cuarón.

México, Brasil, Argentina o Chile ya quitan el sueño a los tesoreros del mundo del celuloide. "Tan pronto como se extienda la banda ancha (que permite subir o descargar archivos con mucha mayor rapidez) por América Latina tendremos grandes problemas en estos países".

Precisamente, debido a la proliferación de la banda ancha, "el problema se está agravando en todo el mundo", avisa Malcolm. "Pero por otro lado, los gobiernos están empezando a reconocer que se trata de un asunto serio y se están comprometiendo".

Pero, ¿Cómo convencer a un internauta para pagar por ver una película cuando puede hacerlo gratis? "Es difícil. Pero si son amantes del cine, deben saber que los artistas que dedican su vida a hacer las películas que a ellos les gustan tienen que ser compensados debidamente por ello", dice. "Si de verdad quieres ver material de alta calidad a un precio razonable, la piratería no es la solución", añade.

En busca de soluciones

Educar al público es sólo uno de los objetivos de la estrategia de la MPAA contra la piratería. Las productoras trabajan además con fuerzas de seguridad de todo el mundo para dificultar el trabajo al pirata.

Otra de sus misiones es presionar a los gobiernos para que refuercen sus leyes sobre propiedad intelectual.

Image caption Todavía existe un modelo que, por ahora, venció al mercado negro: el cine en 3D.

Pero la parte más desafiante de esta lucha se encuentra en los propios estudios: conseguir que la audiencia vuelva al cine, o que al menos pague por ver el último estreno desde su casa.

Servicios de internet como Movielink, Cinemanow o la tienda de iTunes ya ofrecen la posibilidad de comprar o rentar películas que se descargan en la computadora previo pago.

Y a finales de 2008, Metro-Goldwyn-Mayer, Lionsgate y Youtube anunciaron un acuerdo para que el portal de videos colgara películas enteras de estos dos estudios.

Además, todavía existe un modelo que, por ahora, venció al mercado negro: el cine en 3D.

"El 90% (de la piratería) sale de gente que lleva sus cámaras a la sala de cine", dijo el presidente de DreamWorks Animation, Jeffery Katzenberg, a la CNN. "Pero no puedes grabar una película en 3D con tu cámara".

Up o Monstruos contra Alienígenas son dos taquilleros ejemplos de cómo unas sencillas gafas de colores están desafiando a los piratas.

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