Montevideo: osos en problemas

Muestra plástica itinerante de osos.
Image caption La muestra está compuesta por 144 osos de fibra de vidrio pintados por artistas de cada uno de los países que integran la Organización de Naciones Unidas.

Los United Buddy Bears, una colección de 144 osos de fibra de vidrio de dos metros de altura, pintados por artistas de cada uno de los países que integran las Naciones Unidas, busca promover la convivencia pacífica en el planeta, pero dos de ellos no tuvieron una feliz convivencia en Uruguay.

En la obra de arte colectiva los artistas representaron algo típico de su país, con la idea de "hacer vivir al visitante un viaje alrededor del mundo", según dice la página de internet que difunde la muestra que se exhibe en Montevideo desde el 11 de mayo. .

Pero el viaje de los osos argentino y uruguayo fue interrumpido durante su estadía en la Plaza Independencia, la principal de la ciudad.

Algunos uruguayos no recibieron a los osos con los brazos abiertos y, mostrando signos de poca tolerancia, atacaron en dos oportunidades al oso argentino porque lleva dibujado el rostro de Carlos Gardel.

La nacionalidad del reconocido cantante de tango es objeto de una larga disputa entre los dos países. Uruguay asegura que Gardel nació en la localidad de Tacuarembó, en el norte del país, y Argentina sostiene que es francés nacionalizado argentino.

Alguien que aparentemente no está de acuerdo con que Argentina se apropiara del cantante, echó pintura negra en la cara de Gardel a pocas horas de instalada la exposición.

La Intendencia Municipal de Montevideo (IMM) se encargó de reparar la obra, que volvió a ser atacada, en esta oportunidad con un elemento cortante.

"No justifico lo que hicieron pero poner a Gardel es una provocación, algo iba a pasar, nos íbamos a ofender nosotros o los franceses", dijo Álvaro Dominí, uno de los asistentes a la muestra, a BBC Mundo.

Bajo custodia

Image caption Los organizadores retiraron al oso argentino que fue dañado en dos oportunidades.

Ricardo Gómez, el artista argentino que realizó la obra, dijo al diario local El País que Gardel es rioplatense y que no está ofendido por lo que ocurrió porque cree que "en todas partes hay inadaptados".

El oso argentino fue retirado de la exposición para ser reparado nuevamente.

La muestra cuenta con vigilancia las 24 horas del día, pero según María Pollack, de la División Cultura de la IMM, es imposible evitar agresiones. "Habría que poner un policía al lado de cada oso, lo que obviamente no es viable", aseguró a BBC Mundo.

El oso uruguayo tampoco lo pasó muy bien y a partir de este fin de semana ya no integrará más la muestra itinerante sino que correrá otra suerte: será vendido y el dinero que se obtenga por él se destinará a una obra benéfica local.

Ése es otro de los objetivos de la exhibición, que ya recaudó más de US$2 millones para UNICEF y organizaciones locales de ayuda a niños con la venta de osos.

El motivo de la disconformidad de muchos uruguayos con este oso, es que según ellos, no representaba los elementos típicos del país.

"Es feo, feo", comentaban algunos presentes en la muestra. "Yo no le encontré significado. Me enteré por mi hija, porque la maestra le explicó", comentó María Revetria a la BBC.

El oso pintado por el artista Hiriam Cohen, uruguayo radicado en Alemania, representa el "río de los pájaros pintados", que es el significado de la palabra Uruguay en el idioma guaraní.

Cohen dijo en el texto que acompaña la obra que su objetivo fue reflejar los colores y la naturaleza a lo largo del río.

Como el oso está en una posición en la que parece estar estirando sus brazos, el artista pintó los ríos de forma vertical y ascendente, para seguir sus movimientos, con trazos de color verde, rojo y azul.

Recambio

Claro está que en temas de arte hay tantas opiniones y gustos como individuos, pero en esta ocasión los uruguayos se hicieron oír.

Image caption El oso uruguayo también fue criticado por no representar aspectos típicos de la vida del país.

Desde este viernes otro oso, pintado por el popular artista Carlos Páez Vilaró, integra la muestra que seguirá recorriendo el mundo.

El artista explicó que buscó reflejar los símbolos más representativos de Uruguay. Por eso incluyó a un futbolista, al tango, al candombe, al mate, a la murga y el carnaval, libros de escritores uruguayos y, "en un costado, sutilmente puse a Gardel" dijo.

Para muchos, este oso, que paradójicamente fue pintado sobre una escultura en blanco donada por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, identifica mejor a Uruguay.

"Es más representativo del país, dijo Agustín Rodino, uno de las decenas de escolares que participaron en la presentación del nuevo oso, antes de que fuera llevado a la Plaza para reemplazar al anterior.

"Es medio chocante que lo cambien", dijo María José Nobre mientras observaba la muestra. "Aunque el nuevo nos identifica un poco más, no sé si está bien que lo cambien. Para el que lo pintó no debe ser muy lindo".

La mayoría de los uruguayos parece estar conforme con el cambio. "No dudo de la calidad del artista que pintó el otro oso pero no tenía la menor idea de lo que era Uruguay", dijo Dominí. Al menos a los que reclamaron la presencia no les queda mucha culpa, porque el oso de la discordia tendrá un fin altruista.

Montevideo es la segunda ciudad sudamericana que recibe a esta exposición itinerante, después de Buenos Aires, y permanecerá aquí hasta el 14 de junio.

La muestra fue inaugurada en 2002 en Berlín y ha sido visitada por más de 20 millones de personas en ciudades como Hong Kong, Estambul, Tokio, Sidney, Viena, El Cairo, Jerusalén y Varsovia.

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