Banksy, de la calle al museo

Obra de Banksy expuesta en Bristol.
Image caption La exposición se podrá ver hasta el día 31 de agosto en el Museo de Bristol, Reino Unido.

De los muros de las calles, a las salas del museo. El Museo de Bristol acoge la mayor exposición que se haya hecho hasta la fecha de Banksy, uno de los graffiteros más famosos del mundo. ¿Qué pasa con el museo al albergar "material callejero"? ¿Y qué ocurre con el poder subversivo del graffitero?

Hasta el 31 de agosto, el visitante del museo de Bristol no encontrará una oficina de información a la que dirigirse. En su lugar, se tropezará con una furgoneta de helados quemada. Es una de las obras de Banksy que recibe al visitante.

El graffitero británico se hizo famoso por "infiltrar" secretamente obras falsas en las colecciones de los museos como medio de "sabotaje". Ahora vuelve a Bristol, su supuesta ciudad de origen.

"Hemos tomado algunos riesgos, pero sabíamos que era una cosa buena para la ciudad", comenta la directora del museo, Kate Brindley.

"Esta es la primera vez que el dinero del contribuyente se usa para mostrar mis obras, en lugar de para destruirlas", comentó Banksy.

Preparativos en secreto

Desde octubre pasado, el secretismo ha rodeado a esta exposición: sólo un par de funcionarios del museo, además del artista mismo, estuvieron presentes en los preparativos.

Muchos se preguntan cuál es el valor artístico real de las obras de Banksy, y si son "dignas" de entrar en un museo, al menos de manera oficial.

"El arte de Banksy quizá no sea nuevo, pero sí lo es la forma en la que se ha dado a conocer. Su trabajo no es original, lo que sí lo es es la manera en que lo hace, las formas, nadie sabe quién es, lo hace a escondidas, porque no quiere ser descubierto. A ese nivel es original", comenta a BBC Mundo el experto en arte Mario Flecha, editor de la revista de arte Bastón Blanco.

"Banksy fundamentalmente logra transmitir lo que otra gente quiere decir a través de sus graffitis. Eso le permite transformarse en un artista de cierta envergadura", agrega.

¿El fin del graffiti?

El graffiti, que nació como fenómeno artístico en el Nueva York de los 80, ya había traspasado antes las puertas de los centros de arte oficiales.

El Museo de Brooklyn, por ejemplo, exploró hace tres años cómo el graffiti ha pasado de ser un género del arte callejero y expresión pública subversiva, a objeto de colección y exhibición en museos y galerías.

Una de las preguntas que surgen ante este viaje de la calle al museo es si en este recorrido, el arte callejero puede perder, al menos en parte, su poder subversivo.

"Muchas veces los artistas 'antisistema', trabajan al principio en rebelión contra el sistema y, cuando consiguen fama, el sistema los absorbe y ellos dejan de tener el mismo valor emocional", indica Mario Flecha.

"Colgué algunas de mis propias pinturas en un museo. Sólo por esta vez van a dejarme estar ahí durante todo el verano. No lo convertiré en un hábito", comentó Banksy al diario británico The Times.

"El museo todavía tiene una visión como lugar fosilizado en el tiempo. Sólo te tienes que morir para exponer obras en los museos. En los últimos 20 años se ha ido cambiando lentamente y de pronto deja de ser un lugar académico y se convierte en un lugar más de entretenimiento. Pero entiendo por qué Banksy no quiere estar ahí, porque todavía está impregnado de la cosa académica", comentó Flecha.

Participe

¿Y usted ? ¿Ha visto graffitis en las calles de su ciudad que en su opinión pueden ser consideradas verdaderas obras de arte? En BBC Mundo queremos darle la oportunidad para exhibir estas piezas de "arte callejero" que han acaparado su atención.

Háganos llegar sus fotografías de aquellos graffitis que usted piense que podrían estar en un museo.

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