Francia: tras el velo, la burka

Mujer con burka
Image caption La polémica sobre el uso de la burka ha cobrado recientemente intensidad.

Francia comenzó a discutir la conveniencia de limitar el uso de la burka islámica en espacios públicos, a partir del reclamo de un grupo diputados que quieren instalar una comisión parlamentaria con esos fines.

La propuesta fue lanzada por el diputado comunista André Gérin y es apoyada por 57 legisladores de diferentes tendencias políticas, incluidos 43 miembros de la centroderechista UMP, del presidente Nicolas Sakozy.

Ministros de gobierno y varios grupos se han sumado a la nueva polémica sobre el uso de símbolos religiosos en espacios públicos y cómo asimilar en la Francia laica a la mayor minoría musulmana de Europa.

"Prisión ambulante"

En su propuesta, Gérin afirma que la burka (la túnica que tapa a la mujer de la cabeza a los pies) supone "una prisión ambulante" para quien la usa y "un atentado a la dignidad femenina". El texto sostiene que el fenómeno se observa "en los barrios de nuestras ciudades" y recuerda la ley de 2004 que prohibió el uso del velo islámico en las escuelas públicas francesas, en procura de defender el laicismo. "Si el pañuelo islámico constituía un signo distintivo de pertenencia a una religión, estamos en un punto extremo de esta práctica", indica la iniciativa firmada por los diputados.

Si la propuesta prospera, la comisión tendrá plazo hasta el 30 de noviembre para presentar proyectos que limiten o prohíban el uso de la burka en sitios públicos.

¿Proliferación?

Hasta el momento se desconocen estadísticas sobre cuántas mujeres en Francia visten la burka, pero algunos testimonios señalan que su uso ha proliferado recientemente en algunos puntos del país.

Además de diputado, Gérin es alcalde de la ciudad de Venissieux (Ródano), en el sur del país, donde hay una comunidad de inmigrantes del norte de Africa, y en el pasado se negó a oficiar un casamiento porque la novia vestía la burka. Marie-Carmen García, una socióloga que ha trabajado en Venissieux, dijo a BBC Mundo que "hace dos o tres años se ha empezado a ver esta vestimenta" en ése y otros puntos específicos de Francia.

"Si va un día de mercado a una de esas ciudades, se ven muchas mujeres cubiertas completamente", explicó.

Pero advirtió que el fenómeno es menos común en grandes ciudades francesas como París, a excepción de los suburbios con mayorías musulmanas.

Creciente polémica

La polémica francesa sobre el uso de la burka ha crecido gradualmente en intensidad en los últimos meses.

El año pasado, un tribunal administrativo negó la ciudadanía francesa a una mujer musulmana que vestía esa prenda, por considerar que no se había asimilado lo suficiente a la sociedad, pese a que llevaba ocho años en el país.

La reciente iniciativa parlamentaria alimentó el debate, y varios ministros se pronunciaron este jueves.

Este viernes, el portavoz gubernamental Luc Chantel apoyó la idea de una investigación parlamentaria sobre la burka y dijo que podría legislarse al respecto si hay un aumento de su uso "contrario a los principios republicanos".

El titular de Educación, Xavier Darcos, declaró que la burka supone una forma de "opresión" de la mujer y la secretaria de Estado para las ciudades, Fadela Amara, se manifestó "por la prohibición" de esa vestimenta. La organización feminista Ni Putas Ni Sumisas también apoyó la propuesta parlamentaria y sostuvo que el tema no debe ser tabú.

Advertencias

Sin embargo, la iniciativa también ha generado reacciones adversas y advertencias sobre los peligros de intentar limitar el uso de la burka.

El ministro francés de Inmigración e Identidad Nacional, Eric Besson, afirmó que el planteamiento es inoportuno y sostuvo que "la regla en Francia es que en las calles cada uno es libre".

"Tocar ese equilibrio me parece riesgoso", comentó.

Organizaciones musulmanas e islámicas francesas también rechazaron la idea y señalaron que el debate puede ser utilizado con fines políticos partidarios y estigmatizar a un sector de la población.

La secretaria general de Los Verdes, Cécile Duflot, advirtió que la prohibición podría generar una situación "peor" que la actual, con mujeres musulmanas a las que sus maridos les impidan salir a la calle.

En igual sentido se pronunció la líder socialista Martine Aubry para quien la prohibición podría implicar que mujeres musulmanas permanezcan recluidas en sus casas.

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