Prohíben venta de agua embotellada

La pequeña localidad de Bundanoon, en el estado de Nueva Gales del Sur, es la primera de Australia -y según sus habitantes, del mundo entero- en prohibir la venta de agua embotellada.

Image caption Los promotores dicen que el agua embotellada es mala para el medio ambiente.

Con el visto bueno de los comercios locales, los residentes del pueblo -de 2.500 habitantes- decidieron en una reunión comunal acabar con las botellas de agua, preocupados por el impacto que el uso de las botellas de plástico tiene en el medio ambiente.

La medida fue aprobada por una abrumadora mayoría: 350 votos a favor y dos en contra, de los cuales uno era un representante de la industria del agua embotellada.

Los promotores de la idea se basaron en las enormes cantidades de recursos que se usan para extraer, envasar y transportar el agua y en el hecho de que esas botellas terminan conviertiéndose en basura.

Según cuenta desde Sidney Nick Bryant, de la BBC, muchas tiendas ya han dejado de vender botellas de agua y muchos habitantes del pueblo creen que están sentando precedentes en materia de políticas medioambientales.

Agua de canilla y listo

La decisión tomó forma luego de que una empresa de bebidas anunciara sus planes de extraer agua proveniente de una reserva subterránea de la localidad. La idea era extraer el agua en Bundanoon, envasarla en Sidney y transportarla nuevamente al pueblo para venderla, explicó John Dee, uno de los promotores de la campaña.

Image caption La idea es que copien la medida en Australia y el mundo entero.

El gobierno de Nueva Gales del Sur respaldó la medida de los pobladores y ordenó a los departamentos estatales que no compren más agua embotellada y que tomen agua corriente.

Los lugareños dicen que no atacarán a los visitantes que ignoren la prohibición, pero sí les recomendarán usar, en cambio, fuentes de agua públicas instaladas de la calle principal.

Además, esperan que otras localidades, de Australia y el mundo entero, imiten su decisión. El movimiento global contra el uso de bolsas de plástico comenzó en 2003 en otro pueblito australiano, Coles Bay.

En 2008, los australianos gastaron unos US$388 millones en la compra de agua embotellada, un 10% más que en 2007.

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