Última actualización: martes, 14 de julio de 2009 - 03:33 GMT

O'Neill, el primer "cazador" de estrellas

Los Beatles, en una imagen de Terry O'Neill, el fotógrafo de las estrellas.

Británicos como Los Beatles le abrieron las puertas de Hollywood.

Terry O'Neill se hizo un hueco en los escenarios de medio mundo gracias a su talento para codearse con las estrellas. Este fotógrafo experto en colar su objetivo en la intimidad de los famosos descubre en su Londres natal su última exposición, Behind the scenes (Entre bastidores), donde genios como Frank Sinatra o Audrey Hepburn sucumben al poder de su celuloide.

En los revueltos años 60, O'Neill marcó un hito en el arte de fotografiar a los famosos. Para él posaron iconos de la época como Los Beatles, Paul Newman, Brigitte Bardot y los Rolling Stones.

Pero para él, el éxito de su carrera se debe a un factor ajeno a las lentes: la suerte.

CON SINATRA

Frank Sinatra

En Estados Unidos, O'Neill se encontró con Ava Gardner y Frank Sinatra, a quienes dedicó sus negativos.

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"Echando la vista atrás me doy cuenta de la vida tan increíble que he tenido", dijo a la BBC desde su soleado estudio de Londres, mientras -como buen cazador cazado- se disponía a posar para una sesión fotográfica.

"Cuando pienso que he conocido y pasado tiempo con toda esa gente... simplemente lo doy por hecho".

Músico frustrado

Y eso que nunca había pensado en ser fotógrafo profesional. "Era percusionista de jazz y quería ir a América, así que salí del ejército y me uní al departamento fotográfico de British Airways. Sólo lo hacía para pasar el tiempo".

Un día, en un aeropuerto, vio a un hombre vestido con un traje a rayas, dormido entre un grupo de africanos ataviados con ropas tribales.

Lo que a O'Neill le pareció sólo "una foto divertida" resultó ser un retrato de Rab Butler, secretario de Asuntos Exteriores británico. Un periódico le compró la imagen y O'Neill dio, sin quererlo, un giro de 180 grados a su carrera.

SALTO A EE.UU.

Terry O'Neill, el fotógrafo de las estrellas.

"Fui a Hollywood y conocí a Fred Astaire. Cuando salimos a cenar todo el mundo quería hablar de los Stones, Twiggy y Mary Quant. De repente comprendí que se tomaban en serio aquellos nombres"

Pronto se convirtió en una figura de culto -"el niño con una cámara de 35 mm" le llamaron- y comenzó a trabajar para el tabloide Daily Sketch.

"Me ofrecieron el trabajo y me dije, 'vamos a intentarlo', de otro modo me hubiese pasado siete noches a la semana tocando la misma canción. Estaba harto de aquello", confesó.

Los Beatles como pasaporte

Tardó tres meses en publicar una fotografía de Los Beatles, pero gracias a ella se convirtió en el chico de moda, un cómplice del pop en el mundillo de los periódicos.

"Como te digo, sólo es suerte", explicó modestamente.

Recorrió hasta el último bar londinense de moda para retratar a sus famosos. "Luego fui a Hollywood y conocí a Fred Astaire. Cuando salimos a cenar todo el mundo quería hablar de los Stones, Twiggy y Mary Quant. De repente comprendí que se tomaban en serio aquellos nombres".

Con estos codiciados británicos como carta de presentación, O'Neill se encontró con Ava Gardner y Frank Sinatra, aunque él era el único entre la manada de fotográfos de Hollywood que seguía usando la 35 mm. "Me miraban como a un loco", dijo.

Su paso al otro lado

MODELO Y ESPOSA

Faye Dunaway fotografiada por Terry O'Neill.

Su foto de Faye Dunaway tomando el sol en un hotel de Beverly Hills el día después de ganar su Oscar, en 1977, se convirtió en un icono.

Su foto de Faye Dunaway tomando el sol en un hotel de Beverly Hills el día después de ganar su Oscar, en 1977, se convirtió en un icono.

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Su foto de Faye Dunaway tomando el sol en un hotel de Beverly Hills el día después de ganar su Oscar, en 1977, se convirtió en un icono. Luego ella se haría su esposa, lo que terminó de apartarle para siempre del parapeto de imparcialidad que le suponía su cámara.

De ella se separó, pero de la fama, que según confesó le acabó "aislando", nunca pudo escapar. Todavía es más feliz cuando otros son los protagonistas. Eso sí, estos deben ser de alto nivel.

Sólo los mejores están en su lista de espera. El resto, dijo, son todos clones. "Brad Pitt y Robert Downey Jr son más como las estrellas de antaño".

"Cuando trabajaba con Paul Newman, Robert Mitchum, y John Wayne todos eran diferentes. Ahora esta gente tiende a ser igual que el resto".

Entre sus últimos negativos se agolpan ídolos como Nelson Mandela o Bruce Springsteen, aunque ya quedan pocas presas que quiera cazar para su colección de caras exquisitas.

Y el lugar elegido para exhibirlos es Westfield, un mastodóntico centro comercial de la capital británica. "Mucha gente se siente intimidada por las galerías de arte, por eso quería hacerlo en este lugar", explicó. "Intento llegar más al público".

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