Murió autor de "Las cenizas de Ángela"

Frank McCourt, autor de "Las cenizas de Ángela"
Image caption Frank McCourt obtuvo el Premio Pulitzer por su obra autobiográfica "Las cenizas de Ángela".

Frank McCourt murió este domingo en Nueva York a la edad de 76 años. Durante años, McCourt fue maestro de escuela en Nueva York y alcanzó una fama literaria tardía con sus memorias "Las cenizas de Ángela", una "épica de la miseria" sobre la empobrecida Irlanda de su infancia.

McCourt nació en Brooklyn, Nueva York, en agosto de 1930 y era el más viejo de los siete hijos de Malachy y Angela McCourt.

Un año después del "crash" de Wall Street y ante la imposibilidad de encontrar trabajo durante los peores años de la Depresión, los McCourt regresaron a su Limerick natal, en Irlanda, donde encontraron una pobreza aún mayor.

Cuando McCourt tenía 11 años, su padre, que era alcohólico, marchó a trabajar a las fábricas de Inglaterra.

Desde allí, enviaba muy poco dinero y Ángela, la madre, tuvo que criar a sus cuatro hijos, un periodo duro que se convertiría más adelante en la materia prima de su obra más vendida, "Las cenizas de Ángela".

En el libro, McCourt describió la vida en un bloque de viviendas con patio compartido, siempre inundado a causa de la lluvia e infestado de ratas y parásitos.

Vuelta a EE.UU.

Tres de sus siete hermanos murieron en esos años y él mismo estuvo cerca de la muerte al padecer fiebres tifoideas. Con 19 años abandonó Irlanda para regresar a los Estados Unidos donde, tras trabajar brevemente en un hotel, fue reclutado por el ejército y enviado a Alemania.

De vuelta a Nueva York, trabajó de varias cosas antes de matricularse en la universidad y obtener la maestría en 1967.

A partir de ese momento, comenzó una carrera como maestro de inglés que duraría 30 años.

Hasta mediados de los '60, McCourt era conocido en Nueva York sobre todo como profesor de escritura creativa y por ser un personaje local, de esos que podrían aparecer en una novela ambientada en la ciudad estadounidense cantando canciones y contando historias y dejándose ver por las tertulias literarias de los bares neoyorquinos.

"Las cenizas de Ángela"

Pero su cabeza estaba permanentemente ocupada en un relato o dos y en 1996 el mundo conocería su nombre y su historia después de que un amigo le ayudara a conseguir un agente para un libro todavía por acabar.

"Peor que la infancia miserable común es la infancia miserable irlandesa y peor todavía es la infancia miserable irlandesa y católica", fueron las rimeras palabras de "Las cenizas de Ángela".

"La gente se queja y airea la miseria de sus años infantiles, pero nada puede compararse a la versión irlandesa: la pobreza, un padre charlatán y vago, una madre devota que se lamenta frente al fuego, curas pomposos, maestros abusadores y los ingleses y todas las cosas terribles que nos hicieron durante 800 largos años".

Con una primera edición de 25.000 ejemplares, "Las cenizas de Ángela" se convirtió inmediatamente en un favorito de la crítica y los lectores y quizá en el último caso de éxito de un libro de memorias de un personaje no famoso, la vida extraordinaria de un hombre ordinario.

McCourt recibió el Premio Pulitzer y el Premio del Círculo Nacional de Críticos por el libro, que se tradujo a 25 idiomas, se publicó en 30 países y fue llevado al cine.

Otras obras

McCourt también fue autor de "Lo es" ("’Tis" en su título en inglés), novela en la que continuó el relato de su vida, retomando la historia donde acababa el libro anterior y centrándose en la vida de los inmigrantes recién llegados a Estados Unidos.

En "El profesor" ("Teacher man"), publicado en 2005, narró los desafíos de un maestro joven e indeciso.

McCourt se casó dos veces y tuvo una hija, Maggie McCourt, de su primer matrimonio.

En 2005 comentó a la agencia de noticias Associated Press que no se sentía preparado para la fama que le aportó su escritura.

"La gente me miraba, gente que conocía durante años, y eran amables. Me miraban de una manera diferente. Y yo pensaba, ‘Durante todos esos años que fui maestro, ¿Por qué no me miraban de esta manera entonces?", aseguró McCourt.

"Frank McCourt dijo que no estaba de acuerdo con la frase de F. Scott Fitzgerald según la cual no existen segundos actos en las vidas de los estadounidenses. Y esto es así porque él siempre se negó a acomodarse en una existencia de un solo acto", señaló la reportera de la BBC Natasha Gruneberg.