La cuenta regresiva para Edimburgo

Image caption El ritmo no para y hay funciones desde primera hora de la mañana hasta pasada la medianoche.

En breve dará comienzo el Festival Alternativo de Edimburgo. Muchas compañías ofrecen funciones previas en Londres para poner todo a punto.

El Festival Alternativo de Edimburgo, conocido como el Fringe, surgió en 1947 cuando varios grupos de teatro acudieron al Festival Internacional de Edimburgo sin ser invitados.

Sus propuestas resultaron tan interesantes que continuaron regresando con nuevas obras y comenzaron a inspirar a nuevos creadores.

En 1958 se formó la Sociedad del Festival Alternativo y como parte de su política incluyeron la premisa de que no se podría vetar a artistas. Esta cláusula continúa hoy en pie y por ello uno puede ver todo tipo de estilos,aunque el festival es especialmente un escaparate de obras experimentales.

Con el paso de los años el Fringe ha crecido en relevancia, número de invitados y espectadores. En esta, su 63 edición, la gente se va a encontrar con 2.098 obras y 34.265 representaciones de compañías internacionales en 265 locales distintos.

Un aperitivo en Londres

Frente a toda la presión que supone el festival las compañías se preparan a conciencia y muchas deciden hacer funciones previas en teatros londinenses para ver la respuesta de la gente.

En el Southwark Playhouse vemos Teakshow´s Twisted Sketches, su directora, Maggie Inchley, explicó a BBC Mundo:

“Con la comedia debemos comprobar si el material funciona, si la gente se ríe”.

Daniel Goldman, director de Tangram Theatre va a llevar este año cuatro obras al Fringe. Las funciones previas en Londres son indispensables según él.

Necesitamos estrenarlas en Londres para ver qué funciona y cambiar elementos si fuera necesario. En Edimburgo la prensa puede aparecer el primer día, con lo que hay que tener todo a punto”, nos dijo.

Edimburgo: tierra de oportunidades

Es esencial para las compañías saber qué quieren sacar del festival antes de embarcarse a la aventura.

Muchas deciden ir soñando con que alguno de los programadores teatrales que ven obras para luego llevarlas a diversos escenarios les den una oportunidad. Otras quieren presentar sus propuestas para adquirir cierto reconocimiento en la industria o esperando tener críticas positivas en la prensa.

“Las compañías tenemos que poner bastante dinero por delante. Arriesgamos mucho económicamente pero si podemos hacer que la gente nos conozca o que alguien apueste por nosotros, vale la pena”, contó Johnny Hansler, uno de los actores de Teakshow´s Twisted Sketches, a BBC Mundo.

Image caption Mateo y Ángel Amieva llevaron su espectáculo de humor Clak.

Uno de los que pueden dar testimonio de la importancia del Fringe es Mateo Amieva, un artista español que presentó su espectáculo Clack hace dos años. Una cazatalentos del Circo del Sol vió la obra y le invitó al casting. Ahora trabaja en el show del Circo del Sol “Believe” que se muestra en Las Vegas.

“Mi objetivo era empaparme de teatro y que la gente viera nuestro espectáculo. Fue toda una sorpresa, soy consciente de que fui muy afortunado”, dijo.

Aparte de los teatros más tradicionales, iglesias o librerías están entre los lugares que se preparan para convertirse en escenarios improvisados.

Uno de estos espacios alternativos es el Forest Café, allí, el público paga lo que puede y minimizar el gasto de los artistas es parte de su razón de ser. Uno de sus fundadores, Andy Field, ofrece sugerencias a las compañías.

“Edimburgo está lleno de locales y no todos se preocupan de la calidad. Es bueno investigar qué lugar es el más adecuado para tu propuesta y saber qué se ha hecho allí en ediciones anteriores”, explicó.

“La gente en el Fringe ve una media de cuatro espectáculos al día, algunos incluso seis o siete. Es una experiencia teatral totalmente diferente y hay que pensar muy bien en el público al que va dirigida tu obra”, agregó a BBC Mundo.

Pisando tierra escocesa

Del 7 al 31 de agosto los buscadores de obras innovadoras se podrán ver abrumados por la cantidad de oferta que hay en Edimburgo.

Es una locura. La ciudad está llena de gente corriendo de aquí para allá. Yo no paré de ver teatro, me daba igual la lluvia y estar empapada”, afirmó la actriz Alexandra Matthews que estuvo en el festival el año pasado.

La primera estrategia de marketing de toda compañía pasa por aparecer en el “Fringe Programme” ya que es la guía oficial y la mayor referencia para los más de dos millones de visitantes que ansiosos buscan espectáculos.

La labor publicitaria de las compañías también tiene que pensarse con antelación. Si por algo son conocidos los artistas en el festival es porque trabajan 24 horas y no siempre en los teatros.

La calle central de Edimburgo, la Royal Mile, sirve de plataforma para que todos los actores promocionen sus obras intentando captar la atención de los peatones. Desde la simple distribución de volantes, a la representación de escenas, o a estrambóticas propuestas creativas sirven para intentar asegurarse público.

Image caption La gente va a la Royal Mile para divertirse y considerar las posibles opciones teatrales.

“La Royal Mile es un mercado y tú tienes que estar allí vendiendo tu obra. Este año estamos pensando en sacar una cama y representar escenas de nuestra pieza “Fucked” allí”, explicó el director Daniel Goldman.

“Nosotros nos paseamos con una pancarta gigante y pusimos a modo de broma ocho estrellas pegadas con una imagen de nuestro show. Hay muchas compañías y todas quieren hacerse ver”, dijo el actor Mateo Amieva a BBC Mundo.

Los directores preparan su lista de invitados haciendo lo posible para que la prensa sepa de sus propuestas teatrales. Tanto artistas como visitantes están muy atentos a las críticas y a las famosas estrellas que se asignan a cada show.

“Al principio no teníamos tanta gente, casi al final del festival nos dieron cinco estrellas y empezamos a tener todo vendido. Tuvimos incluso que añadir funciones”, comentó Victor Esses, ayudante de dirección de la obra “Frida Kalho Viva la Vida”.

Con las obras prácticamente pulidas, los artistas ya están casi listos para el festival. Los que estén preparando el equipaje para ver que se cuece por Edimburgo no deben olvidarse zapatos cómodos para correr de un teatro a otro, mucha ilusión y un buen paraguas.