Nadie quiere el Watergate

El hotel Watergate en Washington -parte del edificio que fue el centro del escándalo que costó la presidencia a Richard Nixon en 1972- no logró atraer a los compradores durante una subasta celebrada este martes en la capital de Estados Unidos.

Image caption El hotel Watergate se quedó en manos del banco PB Capital Corp.

Tras un prolongado silencio al anunciar la oferta inicial de US$25 millones, la propiedad regresó a las manos del banco PB Capital Corp a quien los actuales dueños- la firma Monument Realty- le debe US$40 millones.

El acreedor intentará ahora encontrar un comprador, informó el vicepresidente de la casa de subastas Alex Cooper Auctioneers.

La sede de uno de los mayores escándalos políticos de la historia contiene 250 dormitorios, y fue donde los ladrones pasaron la noche antes de irrumpir en las oficinas adyacentes del Comité Nacional Demócrata el 17 de junio de 1972.

Estatus icónico

El Watergate abrió sus puertas en 1967 dentro de un complejo de seis edificios de apartamentos y oficinas erigido en el centro de la capital estadounidense.

Desde Washington, la corresponsal de la BBC Jane O’Brien indicó que a pesar del estatus icónico del hotel y el interés mundial que despertó su subasta "parece que nadie desea invertir los cientos de millones de dólares que se necesitan para darle un futuro".

Image caption El escándalo de Watergate costó la presidencia a Richard Nixon.

El establecimiento ha permanecido cerrado por dos años y, según nuestra corresponsal, es probable que permanezca clausurado por mucho tiempo más.

Desde las habitaciones 214 y 314 del emblemático hotel, donde se alojaron los ladrones, se inició lo que al principio pareció ser un inofensivo delito menor y luego destapó una intrincada red de espionaje político, sabotaje y sobornos.

Fotos y grabaciones

Ese 17 de junio de 1972, cinco hombres fueron atrapados intentando robar las oficinas del Partido Demócrata.

Los intrusos estaban instalando equipos de grabación y fotografiando documentos.

El Partido Republicano, el FBI, la CIA, el Departamento de Justicia, el Fiscal General, la Casa Blanca y el presidente de EE.UU. terminaron involucrados en el escándalo.

Cuando salieron a la luz pública unas grabaciones secretas que revelaban la complicidad de Nixon, el presidente tuvo que renunciar.

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