¿Quién puede parar el mundo?

Michael Jackson en la portada de varios periódicos
Image caption Mickael Jacson acaparó los titulares tras su muerte.

Hace un mes, un evento se tomó la agenda noticiosa en casi todo el mundo: la muerte de un personaje que para muchos era un ídolo.

Más allá de cuán exagerada fue la reacción, en una primera instancia no era difícil entender por qué la noticia se difundió tan pronto y por tantos medios.

Michael Jackson era adorado o despreciado por mucha gente, de varias generaciones, en varias regiones del mundo.

Y ese es quizás uno de los requisitos para formar parte de un exclusivo club de personalidades que reciben una calificación superior a todos los demás.

Pero, en un mundo en el que lo que dice Paris Hilton parece tener más peso que lo que dice el Secretario General de la ONU, ¿quiénes ocupan un lugar especial en el panteón global? ¿quiénes más despiertan pasiones tan fuertes, positivas o negativas, de una manera tan generalizada?

Y para usted: ¿cuál personaje acapararía los titulares con su desaparición?

A la cabeza de todas las listas

Casi todos tenemos nuestros ídolos personales. Hay algunos que lo son pero sólo para una generación o para una región geográfica. Sin embargo, al consultar editores, analistas culturales y amigos, un nombre surgía siempre de primero y sin titubeos.

Image caption Muchos coinciden en que Mandela está primero en la lista de personalidades globales.

Nelson Mandela, así, sin requerir siquiera de una justificación.

Unos momentos después, Fidel Castro se unía a la lista. "Aunque no me gusta usar la palabra, es un ícono", dijo una de las más respetadas editoras de la BBC, Liliane Landor. "Es el último de una generación que hizo historia", señaló Steve Titherington, editor ejecutivo de Global News del Servicio Mundial de la BBC.

"Tienen que haber hecho historia, pero también tener una historia", reflexionó Tithertington.

Ventaja histórica

En ese sentido, alguien como el actual presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ya tiene gran parte de la carrera ganada: no importa qué pase, nadie le puede quitar el haber sido el primer presidente negro de ese país.

Sin embargo, la fuerza de su impacto dependerá de la historia que está empezando a escribir, subraya el analista cultural Ellis Cashmore.

"Hasta que empezó su campaña electoral, su vida no era particularmente notable o excepcional. La dimensión real de su personaje con vista al futuro está por definirse".

Hay otros, sin embargo, que tienen la carrera ganada desde el principio.

Independientemente de lo que haga o diga, quien sea que llega al cargo de Pontífice de la iglesia Católica tiene garantizado un lugar en las primeras filas.

Ello porque, como los reyes de antaño, el Papa tiene la ventaja de ser la cabeza de un imperio como los que ya no existen, en el que un líder que todavía se considera el representante de dios sobre la Tierra, gobierna desde un minúsculo país europeo sobre millones de personas en todo el mundo.

Las tres Ms

Image caption Los artistas musicales, como Madonna, dominan en la preferencia del público.

Pero en la lista de los grandes, instintivamente es el mundo del entretenimiento el dominante.

De hecho, de haber sido fiel al reportar las respuestas espontáneas de casi todos los consultados, fueron los nombres de Madonna y Paul McCartney los que seguían inmediatamente al de Mandela.

"La manera en la que respondemos a figuras prominentes es una reflexion de la manera en la que organizamos nuestras prioridades de estimación", comenta Cashmore.

"Hemos perdido la confianza y la fe en los líderes establecidos, ciertamente en la política pero también en la religión organizada. Los líderes militares son más a menudo despreciados que respetados.

"Nuestra estima por los artistas del mundo del espectáculo, en cambio, ha crecido considerablemente en las últimas cuatro o cinco décadas", añade.

Parte del paisaje personal

La tentación es explicar el fenómeno diciendo que todo se debe a la penetración masiva de los medios de comunicación y el papel que las celebridades tienen en ellos. Y en parte es cierto. Pero es curioso que cuando se mencionan los más grandes, en las últimas décadas casi todos provienen del mundo de la música y no del cine o la televisión, a pesar de que todos reciben el mismo nivel de atención.

Quizás sea en parte por el tipo de experiencia que cada forma de arte ofrece.

Al ver una película, ya sea en cine o televisión, uno entra en el mundo de ese drama y por más que participe, cuando se acaba, se sale a otra realidad.

Las historias se quedan en la memoria pero no se mezclan con ella. La música en cambio se inmiscuye en la vida, la acompaña y se entreteje en los recuerdos de tal manera que más tarde al escuchar dos notas nos transportamos a otras épocas de la vida.

Y la tecnología ha permitido que ahora podamos llevar la música a todas partes, sin ninguna dificultad.

Lo que también está en todas partes es el deporte, ese Olimpo moderno donde gobierna el dios fútbol que escupe ídolos por generaciones como Pelé y Maradona.

¿Pero son héroes los dueños de la pelota? ¿Quién tiene más pergaminos para ocupar el lugar de nuestros ídolos?

La relación con la literatura, por otro lado, parece ser tan íntima que no se presta a despliegues tan públicos, a pesar de alcanzar a veces niveles aún más profundos de emoción. Los políticos de turno a menudo parecen abarcarlo todo, pero sólo hay que pensar en ejemplos de personalidades que marcaron un antes y un después, para comprobar que el factor tiempo es decisivo. La política neoliberalista de Margaret Thatcher rebasó las fronteras y sus consecuencias aún se sienten pero ella, como figura, ya no tiene mucho eco.

Lo mismo pasará con quienes en este momento desvelan a tantos.

Para usted, ¿quién puede parar el mundo? ¡Participe!

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