Polémica por copiarse con celulares

Foto: Veronica Psetizki
Image caption Estudiantes de la Facultad de Medicina en la Universidad de la República en Uruguay.

Si un grupo de estudiantes de Medicina es sospechoso de haberse copiado en un examen a través de llamadas telefónicas y mensajes de texto, ¿qué debe primar: el derecho a la privacidad de las comunicaciones o descubrir si futuros médicos pecaron de falta de ética?

Las autoridades de la Facultad de Medicina de la Universidad de la República en Uruguay sospechan que 135 estudiantes se copiaron durante un examen realizado en 2006 pasándose las respuestas a través de sus teléfonos celulares.

La universidad inició una investigación administrativa, que todavía continúa, para obtener información de las comunicaciones que realizaron los alumnos durante el horario del examen.

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La jueza a cargo de la investigación intimó a las tres empresas de telefonía celular que operan en Uruguay, la estatal Ancel (de la telefónica Antel), Claro y Telefónica, a entregar los datos. Telefónica fue la única empresa que lo hizo, hace un año.

Hace unos días Antel recibió una nueva intimación pero la empresa volvió a negarse alegando que debe proteger el derecho a la privacidad de sus clientes.

"Nos negamos a suministrar información que viole el secreto de las comunicaciones excepto en el caso de un magistrado penal investigando un delito que nos requiera esa información", dijo a BBC Mundo Eduardo Carvalho, presidente de Antel.

"En este caso, se trata de una irregularidad administrativa, como es incumplir las reglas de un examen. No constituye un delito y por lo tanto los magistrados civiles no tienen competencia para requerir que un organismo o empresa dé información protegida por la privacidad de las comunicaciones", aseguró.

"En todos lados pasa"

El centro de estudios entiende que la presunta copia de respuestas "colide con los principios éticos y se trata de una grave irregularidad que de comprobarse ameritaría una sanción".

Esta situación ha despertado una polémica entre quienes entienden que las empresas telefónicas deberían colaborar con la investigación y aquellos que no.

Image caption Eduardo Carvalho, presidente de Antel, dice que la telefónica estatal no quiere violar el secreto de las comunicaciones.

"Yo creo que Antel tendría que dar la información. Si estás estudiando Medicina no podés copiar", dijo la estudiante de primer año Carolina Ferreira a BBC Mundo.

"No me parece bien que se entregue la información porque se estaría violando la privacidad", aseguró Mario Poey, otro estudiante.

"Copiar es una falta y está bien que la sancionen. Antel también está haciendo lo correcto al mantener la privacidad pero si existe una orden judicial, y hay evidencia de que se pudo haber copiado, creo que debería dar la información", opinó Martín Bentancor, un estudiante avanzado.

Un grupo de alumnos dijo que aunque Antel dé a conocer el contenido de los mensajes, "no se está solucionando el problema de fondo. En todas las facultades pasa" (que los estudiantes copien), aseguraron.

"La mejor alternativa es que te hagan dejar el celular afuera y se evitan los problemas", aseguró Poey.

Falta de control

"Después de que este caso salió a la luz pública nos hacían dejar los celulares con nombre en una caja", contó un alumno, pero dijo que al poco tiempo se abandonó la práctica.

Los estudiantes explicaron que, en general, no hay mucho control. "El sistema está mal hecho. Hay pocos profesores, muchos alumnos y en los exámenes de múltiple opción es muy fácil copiar", aseguró Fabián Rivero.

Los profesores de la cátedra de biología tisular creen que estudiantes que ya habían dado el examen práctico pasaron las respuestas a compañeros que tomaban la prueba en ese momento.

Ellos aseguran que después de media hora de comenzado el examen "se dio una variación significativa en las respuestas a una pregunta" y muchos estudiantes comenzaron a utilizar un término de uso poco frecuente.

El caso todavía continúa abierto. La Jueza de Paz a cargo de la investigación afirmó que el derecho a la intimidad y a las comunicaciones entre privados no es absoluto y se espera que reitere su intimación, aunque Antel dijo que no modificará su postura.

"El secreto de las comunicaciones está garantizado por la Constitución y protegido por la Convención Interamericana de Derechos Humanos, normas que respetamos y respetaremos a menos que se obtenga una sentencia judicial definitiva, que no es el caso. Nosotros queremos respetar la privacidad y la intimidad de nuestros clientes", aseguró Carvalho.

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