Nápoles: se repiten los besos a San Genaro

Cardenal Cresenzio Sepe, Nápoles, Italia.
Image caption Tres veces al año se repite la licuefacción de la sangre de San Genaro, en el Duomo de Nápoles.

Ni el temor a gripe porcina logró acabar con la tradición de "besar" a San Genaro en Nápoles, Italia.

Este sábado, miles de napolitanos se reunieron fuera de la iglesia del patrono de la ciudad para ver al cardenal Cresenzio Sepe anunciar con un pañuelo blanco que -una vez más- el milagro de la licuefacción de la sangre se cumplió.

Y procedieron -como lo dicta la tradición- a besar el relicario del santo, a pesar de que en las últimas semanas varios médicos habían mostrado su preocupación por el riesgo de contagio.

El cardenal dio la contraorden muy temprano: "Quien quiera podrá besarlo con las oportunas precauciones higiénico-sanitarias que siempre hemos tomado", dijo el prelado.

Las mayores autoridades locales fueron las primeras en dar el ejemplo: la alcaldesa de la ciudad, Rosa Iervolino Russo, besó la reliquia lo mismo que el gobernador del estado, Antonio Bassolino.

Besar o no besar: he ahí el debate

En el Duomo de Nápoles también se congregaron varios curiosos interesados en ver el final del debate -besar o no el relicario- que acaparó la atención de los medios italianos en los últimas semanas.

"Se generó una gran polémica pero no besarlo (al relicario) hubiera sido una gran ofensa para San Genaro. Es un asunto cultural, una devoción total" dijo el periodista napolitano Antonio Santillo.

"Hubo tal escándalo que hasta se habló poco de Berlusconi que es el tema de moda en estos días", concluyó.

Según la tradición católica, tres veces al año se repite el "milagro de San Genaro": la sangre del santo -conservada en estado sólido en un relicario- se torna líquida.

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