La vida tortuosa de Polanski

Roman Polanski
Image caption El director sufrió en carne propia los horrores de la II Guerra Mundial.

La vida del director de cine franco-polaco Roman Polanski ha sido tan tortuosa y trágica como cualquiera de sus películas más oscuras.

Polanski, cuyo drama "El Pianista" -la historia de un músico judío que escapa del ghetto de Varsovia durante la II Guerra Mundial- le valió el Palme D'Or en el festiva del cine de Cannes y el Oscar al mejor director, nació en París pero fue llevado por sus padres a Polonia poco antes del inicio del conflicto bélico.

Aunque sobrevivió las atrocidades nazis, perdió a su madre en las cámaras de gas de los campos de concentración.

Detienen a Roman Polanski en Suiza

Años después, Polanski estudió en la prestigiosa Escuela de Cine de Lodz y logró fama internacional con su primer largometraje "El Cuchillo en el Agua", estrenado en 1962.

La cinta, un thriller claustrofóbico ambientado en un yate, irritó a las autoridades comunistas pero ganó el premio de la crítica en la Mostra de Venecia.

Historia de terror

Tras su éxito inicial, el cineasta se mudó a Estados Unidos donde dirigió la exitosa película "El Bebé de Rosemary", en la que Mia Farrow encarna a una mujer que teme haber quedado embarazada de Satanás.

El filme, filmado en 1968, tuvo una marcada influencia en el género del horror, pero un año después, el horror dejaría su propia huella en la vida del director.

La esposa del realizador, la actriz Sharon Tate, con ocho meses de embarazo, fue asesinada brutalmente junto con otras cuatro personas en su casa de Beverly Hills, California.

Los asesinos actuaron por orden de Charles Manson, líder de la secta criminal "La Familia".

Calificada como la masacre que liquidó el espíritu de los años 60, la matanza de Beverly Hills fue parte del proyecto de Manson de iniciar una guerra racial en Estados Unidos.

Traumatizado, Polanski se marchó a Europa y regresó al cine en 1971 con una versión opresiva y sombría de "Macbeth".

Su vuelta a Hollywood ocurrió en 1974 con "Barrio Chino", considerada por muchos críticos como la cumbre de su carrera en EE.UU.

Esa cinta, en la que Jack Nicholson interpreta al detective J.J. Gittes, moldeado en el personaje Philip Marlowe de Raymond Chandler, es vista como un homenaje al cine negro que reúne los aspectos más oscuros de sus predecesoras como "El Halcón Maltés", y "El Sueño Eterno".

El propio Polanski aparece en la película como el matón que le corta la nariz al detective que encarna Nicholson.

El filme consiguió once nominaciones al Premio Oscar, pero sólo obtuvo el de mejor guión.

Huída

Tres años después, Polanski volvió a la sección de policiales de los diarios luego de ser acusado de mantener "relaciones sexuales ilegales" con Samantha Gailey (luego Samantha Geimer) una niña de entonces 13 años de edad, en la casa de Nicholson en Los Ángeles.

Image caption El asesinato de su esposa embarazada marcó la vida de Polanski.

El realizador, quien alegó que la menor tenía experiencia sexual y accedió a mantener relaciones con él, pasó 42 días en prisión donde se le practicó una evaluación psiquiátrica.

En libertad provisional, prefirió huir y tras una breve parada en el Reino Unido se instaló en Francia. Jamás regresó a Estados Unidos y evitó filmar en países donde pudiera ser arrestado y extraditado.

Su Oscar por "El pianista" lo recibió el actor Harrison Ford.

En mayo pasado, el Tribunal Superior de Los Ángeles desestimó de manera definitiva la petición de los abogados de Polanski para sobreseer los cargos en su contra.

En Europa nunca fue molestado -hasta el reciente arresto en Suiza- por estos cargos, pero los rumores sobre la vida privada del director también circularon por el Viejo Continente, como el que lo acusa de iniciar una relación con la actriz alemana Nastassja Kinski cuando ella tenía 15 años de edad (Kinski actuó en el filme de Polanski "Tess", de 1979).

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