El perro que extrañaba los Elíseos

Jacques Chirac y su esposa Bernadette junto a Sumo en 2007
Image caption Sumo está deprimido desde que Chirac abandonó el poder en 2007 y dejó el Elíseo.

Desde que dejó la presidencia francesa hace dos años, Jacques Chirac admitió que le cuesta mucho estar jubilado.

Pero parece que su perro Sumo lo estaba pasando aún peor.

Habituado a rondar por los enormes jardines del palacio Elíseo, al terrier maltés le sentó como una patada en el rabo tener que trasladarse a un apartamento parisino.

Según la esposa de Chirac, Bernadette, una depresión aguda convirtió a este pequeño e inocente perro peludo en una bestia feroz, llegando a atacar a su amo hasta tres veces.

La corresponsal de la BBC en París, Emma-Jane Kirby, recuerda que en enero pasado Chirac tuvo que ser ingresado en un hospital después de que Sumo le clavara sus colmillos en una parte del cuerpo que mejor no nombrar.

Sangre

En su último ataque, su mujer explicó que el perro estaba plácidamente estirado sobre sus pies cuando se enfureció de repente al ver venir al ex presidente.

Se abalanzó como un felino contra él y –otra vez- le clavó los colmillos, esta vez en el estómago.

“Me asusté porque había sangre. Es terrible, colmillos pequeños como esos. Se volvió loco, intentaba saltar de nuevo para morderle de nuevo”, afirmó la señora alarmada.

Madame Chirac, a pesar de siempre tener buenas relaciones con la mascota, al final tuvo que tomar la terrible decisión de enviar a Sumo a una granja en medio del campo.

Afortunadamente, Sumo parece estar “muy feliz” en su nuevo hogar y no ha atacado a nadie, por ahora.

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