Los niños traficantes de Tijuana

Tijuana, Mexico
Image caption Los menores que cuentan con una visa y pasaporte cruzan la frontera para transportar la droga.

Les llaman "banderas" o "tiradores". Son niños de entre 11 y 15 años de edad que transportan y venden droga en la ciudad fronteriza de Tijuana, Baja California, al noroeste de México.

A veces estos menores -los que cuentan con pasaporte y visa- cruzan la frontera con Estados Unidos acompañados de familiares o algún adulto para transportar pequeñas dosis, según reconocen organizaciones no gubernamentales y autoridades.

"Es una de las múltiples formas que la delincuencia organizada tiene para mover la droga, pero no impactan en el gran volumen del tráfico", le dijo a BBC Mundo Víctor Clark, director del Centro Binacional de Derechos Humanos.

El uso de niños por parte de los carteles es una práctica que tiene varios años en esta ciudad fronteriza.

Los traficantes aprovechan que las sanciones para los infantes que portan droga son menores en ambos países, explicó a BBC Mundo Sara Rodríguez, de la Dirección Municipal contra Adicciones.

"En Baja California la sanción no es mayor a 2 años de rehabilitación, y al otro lado de la frontera la pena es aún menor", explicó.

Adicción, el primer paso

Prácticamente todos los "tiradores" son adictos a las drogas y la mayoría pertenecen a familias pobres o en extrema pobreza, indicó Rodríguez.

La edad de inicio en el consumo es entre 10 y 12 años, según estadísticas de la dirección de Adicciones.

A diferencia de otras ciudades mexicanas, en Tijuana la droga más común es el "cristal", droga sintética derivada de anfetaminas.

Una vez enganchados, es fácil convertirlos en distribuidores. Algunas bandas ofrecen dosis gratis a cambio de conseguir clientes entre otros niños y en ocasiones les pagan unos cuantos dólares por vender en las calles.

Para los carteles de narcotráfico, los niños son un buen negocio, afirmó Clark.

"Hay abundancia de mano de obra, una reserva enorme de menores que no tienen oportunidad de estudiar ni de trabajar, necesitados de tener ingresos y los narcotraficantes aprovechan esa condición".

Víctimas de guerra

El sobrenombre de "bandera" proviene de una actividad de los menores traficantes: vigilar los movimientos de la policía, explicó el director del Centro Binacional.

Lo hacen a pie o en sus bicicletas, lo cual facilita la entrega de droga en la zona turística de la ciudad o en colonias de producción de cristal, como en el oeste de Tijuana, añadió Sara Rodríguez.

Pero no duran mucho en la actividad porque su adicción acorta rápidamente su periodo de vida, además que la guerra de carteles de Tijuana y Sinaloa por controlar el tráfico en la ciudad aumenta el riesgo de que sean asesinados.

De acuerdo con su consumo, los niños sobreviven cuatro años antes de sufrir daños irreversibles en la salud mental, explicó la funcionaria municipal.

Por eso casi ninguno de los menores traficantes escala posiciones en las organizaciones delictivas.

"Muchos se quedan en el camino, se vuelven adictos o los matan. Por eso son una mano de obra desechable para la delincuencia organizada", señaló Clark.

Mercado al alza

Según datos de organizaciones no gubernamentales en Tijuana existen 200.000 adictos a las drogas y de éstos el 30%, unos 60.000, son menores de edad.

Las autoridades locales han dicho que existen cerca de 20.000 "tienditas", es decir, puntos de venta de droga al menudeo.

Y cada vez hay más clientes, le dijo a BBC Mundo José Luis Ávalos, presidente de la organización Cirad, que rehabilita adictos.

"Hay altos índices de pobreza en la ciudad y violencia familiar, que induce a los niños a abandonar a las familias", dijo.

En Tijuana hay unos 6.000 niños en situación de calle, según datos del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).

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