¿Adiós a la cruz en las aulas italianas?

Crucifijo en un aula italiana.
Image caption En 2003 se planteó el debate cuando un musulmán pidió la retirada de los crucifijos de las escuelas.

La Corte Europea de Derechos Humanos decidió este martes que las escuelas públicas italianas deberán retirar los crucifijos y otros símbolos religiosos de sus aulas. El fallo del tribunal cierra un proceso judicial de ocho años, pero reabre una encendida polémica latente en la sociedad italiana.

La sentencia de la Corte de Estrasburgo da la razón a Soile Lautsi, una madre de una localidad cercana a Venecia que interpuso una demanda después de que el colegio público al que asistían sus hijos se negara a retirar un crucifijo de un aula.

"La presencia del crucifijo (...) puede ser alentadora para alumnos religiosos, pero también puede ser perturbadora para los alumnos que practican otras religiones o son ateos, sobre todo si pertenecen a minorías religiosas", apuntó el tribunal, que además concedió a Lautsi 5.000 euros (US$7.300) en concepto de daños y perjuicios.

Tras conocerse el fallo de la Corte europea, el Vaticano expresó su "estupor" y "pesar" por el mismo.

"Un error"

"El crucifijo ha sido siempre un signo de ofrecimiento del amor de Dios, y de unión y acogida para toda la humanidad. Lamento que sea considerado como un signo de división, de exclusión o de limitación de la libertad", señaló Federico Lombardi, portavoz de la Santa Sede, en declaraciones a medios italianos.

Según Lombardi, "es un error y una miopía querer excluir de la realidad educativa" una "señal fundamental de la importancia de los valores religiosos en la historia y la cultura italiana".

La sentencia de Estrasburgo volvió a poner sobre la mesa la cuestión del laicismo en Italia, un país de fuerte tradición católica.

Para la Corte Europea, "el objetivo de la educación pública es fomentar el pensamiento crítico" y el Estado no debe imponer creencias.

En cambio, según indicó el corresponsal de la BBC en Roma, Duncan Kennedy, para el gobierno italiano -que anunció que recurrirá la sentencia- la presencia de un crucifijo en el aula no es sinónimo de proselitismo religioso.

"En este país nadie quiere imponer la religión católica. Nadie, aún menos una corte europea impregnada de ideología, logrará arrancarnos nuestra identidad. Nuestra Constitución reconoce justamente el valor de la religión católica para nuestra sociedad", declaró la ministra de Educación, Mariastella Gelmini, a los medios italianos.

La constitución italiana, apuntó Kennedy, recoge desde 1984 de manera explícita la separación entre la Iglesia y el Estado.

Sin embargo, según la agencia Reuters, las leyes en cuestión de exhibición de símbolos religiosos en las escuelas –técnicamente vigentes, aunque no se apliquen de manera estricta- datan de 1920, cuando los fascistas gobernaban Italia.

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