"El Anticristo" no es bienvenido en Centroamérica

José Luis De Jesús Miranda  (Foto: Cortesía Ministerio Creciendo en Gracia)
Image caption La filosofía de la secta es que Jesucristo regresó a la tierra en el cuerpo de De Jesús Miranda.

El líder de una secta internacional que se hace llamar "El Anticristo", mantiene en alerta a todos los puertos fronterizos de Guatemala para impedir su ingreso al país, según reconocen fuentes oficiales.

Las autoridades aseguran que José Luis De Jesús Miranda, puertorriqueño y fundador del grupo religioso "Ministerio Creciendo en Gracia", es un riesgo para la estabilidad social.

"El pueblo de Guatemala es profundamente religioso y por la forma como se dirige a la gente altera el orden público, provoca zozobra e incluso puede causar confrontaciones", le dijo a BBC Mundo Raúl Arandi, director de Migración.

Sin embargo, Jorge Batres, colaborador del grupo en ese país, afirmó que las autoridades violan derechos del líder religioso.

"El gobierno emitió una sentencia sin haberlo juzgado, sin conocer a fondo nuestra iglesia. Todos los que profesamos esta creencia somos pacíficos y respetamos las leyes", dijo en conversación con BBC Mundo.

La restricción de ingreso a De Jesús fue solicitada por el Congreso guatemalteco desde 2007, pero no es la única. Desde hace dos años, los gobiernos de Honduras y El Salvador también prohíben la entrada del líder religioso a sus territorios.

Número prohibido

El grupo "Creciendo en Gracia" asegura tener más de 100.000 seguidores en 30 países, especialmente América Latina.

La filosofía de la secta es que Jesucristo regresó a la Tierra en el cuerpo de De Jesús Miranda, quien ha dicho que tuvo una revelación divina en 1976.

Una de las características del grupo es que sus integrantes suelen tatuarse el número 666 en alguna parte visible de su cuerpo.

La combinación es cabalística para las religiones de inspiración cristiana, que son mayoría en Latinoamérica, pero Batres afirma que el número "genera prosperidad".

Los críticos de la organización han dicho, en cambio, que el grupo obliga a sus fieles a entregar la mayor parte de su patrimonio al Ministerio, algo que los líderes niegan sistemáticamente.

Anticatólicos

Al mismo tiempo, en Centroamérica Creciendo en Gracia provoca serias polémicas.

Image caption Sus integrantes suelen tatuarse el número 666 en alguna parte visible de su cuerpo

Miembros de la secta han destruido imágenes católicas, e incluso pregonan que su fundador es "El Anticristo", que de acuerdo con su interpretación se trata de una persona que decide no creer en Jesucristo.

Esta idea genera animadversión hacia el grupo. En marzo de 2007 el gobierno de Guatemala prohibió una manifestación contra la Iglesia Católica.

Un mes después el Congreso solicitó al Ministerio de Gobernación que impidiera el ingreso al país "a toda persona que pregone creencias contrarias a Dios y se autodenomine Anticristo", según establece la resolución legislativa.

Las autoridades entendieron que la sugerencia se refería específicamente al líder de "Creciendo en Gracia", y le cerraron las fronteras.

"Así interpretamos nosotros la ley. Es una persona peligrosa para Guatemala, porque crea inestabilidad y confrontaciones", insistió el director de Migración.

Es con base en el decreto del Congreso que la frontera guatemalteca está cerrada para el líder religioso.

Internet

¿Qué sigue en este capítulo?

Nada nuevo, dice el representante de la secta en Guatemala.

"(De Jesús Miranda) No necesita venir, su ministerio lo ejerce por internet. Tiene un seminario virtual para 30 países", afirmó Batres.

Las pláticas del líder religioso se difunden desde Florida, Estados Unidos, donde se encuentra la sede del grupo, que alega tener una audiencia de al menos dos millones de familias.

También sus seguidores tratan de ganar adeptos en los países de la región.

Pero nada más, porque al menos en Centroamérica las restricciones para el ingreso del líder religioso se mantendrán por tiempo indefinido.

Contenido relacionado

Vínculos

El contenido de las páginas externas no es responsabilidad de la BBC.