Perú: grandes dudas en caso de grasa humana

Policía con botellas de grasa
Image caption Muchos han puesto en duda la existencia de un mercado de grasa humana.

La policía de Perú destituyó este martes al jefe de la Dirección de Investigación Criminal (Dirincri), quien denunció la existencia de una red criminal que presuntamente secuestró y descuartizó a decenas de personas para extraer la grasa de sus cuerpos y venderla a mercados de cosméticos de Europa.

Sin embargo, según Dan Collyns, corresponsal de la BBC en Perú, dos semanas después, la falta de evidencia muestra que lo dicho inicialmente por la policía tiene más de ficción que de realidad.

Después de que algunos medios pusieran en duda la veracidad de este supuesto grupo criminal, el general Eusebio Félix Murga, el hasta ahora responsable de estas pesquisas, será relevado de su puesto, según anunció el director general de la Policía, Miguel Hidalgo.

Murga había dado detalles de cómo operaba la banda de los Pishtacos, nombre que hace referencia a un mito andino sobre extranjeros blancos que asaltaban durante las noches a los caminantes para extraerles la grasa y hacer con ella jabones, lubricantes y cremas de belleza.

Cuando cuatro de sus miembros fueron detenidos el 20 de noviembre, el jefe de policía aseguró que estos llevaban a sus víctimas con engaños a lugares solitarios, donde las decapitaban, y luego las trasladaban a laboratorios caseros para extraerles la grasa, que vendían a un precio de US$15.000 el litro.

"Afecta a la imagen" de la policía

El jefe de la policía peruana también dijo que se abrirá una "investigación administrativa disciplinaria" a otros policías que participaron en el caso y advirtió que de concluirse que hubo negligencia de parte de los agentes, se aplicarán las sanciones respectivas.

"Este caso está generando una serie de comentarios y opiniones (...) esto afecta la imagen de la institución y afecta el buen ganado prestigio" de la policía de investigación criminal, dijo Miguel Hidalgo en una conferencia de prensa.

La denuncia de la presunta banda de Pishtacos hace dos semanas generó el rechazo en la población y autoridades del país y, sobre todo, de Huánuco, la región en la que presuntamente operaba el grupo.

"Es lamentable que personas que se suponen que son cultas, como lo es la policía nacional, vayan a estar dando cabida a concepciones que son anacrónicas y de viejos tiempos. Esto es una patraña de mal gusto", dijo a los medios el presidente de la región de Huánuco, Jorge Espinoza, según informa la agencia de noticias Reuters.

Muchas dudas

Expertos consultados mostraron su escepticismo sobre la existencia de un mercado de grasa humana, como había asegurado el jefe de la investigación, ya que en la mayoría de países está disponible la de personas que la donan tras procedimientos quirúrgicos.

En este sentido, la propia policía de Perú admitió que la única prueba con la que contaban para sostener la existencia de este mercado era la confesión de los cuatro detenidos.

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También desde el sector de la industria cosmética, algunos expertos plantearon dudas al respecto.

"Incluso intentando ponernos en la mente de los criminales, resultaría absurdo matar para conseguir grasa humana, porque la grasa humana, por ejemplo después de las operaciones de cirugía estética, se tira, carece de valor en el mercado cosmético", aseguró a BBC Mundo María de Val Díez, directora general de la Asociación Española de Perfumería y Cosmética.

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