El último soldado pelea por un monumento

Monumentos es uno de los extremos del National Mall de Washington DC
Image caption Buckles quiere que el monumento esté en el National Mall de Washington DC.

El último superviviente estadounidense de la Primera Guerra Mundial (1914-1918), conocida como la Gran Guerra, pidió ante el Congreso de su país que dedique un monumento nacional a los caídos en esta contienda, igual que los que ya honran a los muertos en Corea o Vietnam.

Con sus 108 años, Frank Buckles llegó al Capitolio en silla de ruedas y acompañado por su hija, quien lo ayudó constantemente ya que padece problemas para escuchar con claridad.

Ante los legisladores expresó su "última esperanza y un último deseo": que su país rinda homenaje en la capital de la nación a los más de 100.000 estadounidenses muertos en aquel conflicto.

"Hace 92 años estaba destinado en Francia cuando escuché que la guerra había terminado. Han pasado 92 años y todavía no hay un monumento que honre nuestro servicio", denuncia Buckles en su sitio de internet, que busca firmas para que los congresistas aprueben una ley con su nombre que permita la creación de este sitio.

Este ex combatiente de West Virginia pretende que el monumento esté en el National Mall de Washington DC, una explanada de la capital donde se suceden otros edificios conmemorativos de las guerras en las que han participado los estadounidenses.

"Tiene sentido que esté allí", dijo la hija de Buckle, Susannah. "Nuestro National Mall es una herramienta educativa que visitan los niños, los estudiantes y los turistas de todo el país y del mundo", aseguró.

De local a nacional

La Fundación para un monumento a la Primera Guerra Mundial, una plataforma de apoyo el deseo del veterano soldado y conductor de ambulancias, señala que ya existe un lugar que rinde honores a los fallecidos en la Gran Guerra que podría servir a la cruzada de Buckles.

Está precisamente en un costado del National Mall de Washington y se construyó en 1931 con fondos privados. Esta cúpula circular fue diseñada por el mismo arquitecto que dio luz al famoso Despacho Oval de la Casa Blanca, pero se trata de un monumento local, denuncian, que ni siquiera aparece en los mapas ni goza de señalización.

Image caption Buckles, de 108 años, dijo que este monumento es su último deseo.

La Fundación cree que, una vez restaurado y con un arreglo de sus jardines adecuado, este rincón ahora "escondido por arbustos y árboles que pocos locales saben que existe" podría servir como un espacio de agradecimiento nacional a los fallecidos. Sin embargo, el proyecto de la Ley Frank Buckles tiene sus detractores.

Algunos políticos en Washington están en contra de darle categoría "nacional" a un monumento local de la ciudad de Washington sin consultar a su población.

Y en el estado de Missouri, en la planicie central del país, otros activistas quieren que ese gran sitio de recuerdo nacional sea una gran columna de 66 metros que ya existe en Kansas City.

Pero, como dejó claro en su audiencia ante la Comisión de Recursos Naturales del Senado, Frank Buckles -el mismo que mintió sobre su edad para poder ir a la Primera Guerra con sólo 16 años y que luego peleó en la Segunda Guerra donde fue prisionero de los japoneses durante tres años- está dispuesto a dar batalla y salirse con la suya.

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