¿Quién da más por un trozo de París?

El tramo de la escalera de la Torre Eiffel.
Image caption El interés por la subasta superó las expectativas, señaló Lucien.

La nostalgia es uno de los ingredientes mágicos de París: esa noción que despiertan sus calles de un pasado espléndido e irrepetible. Ahora, una parte de esa historia se vende al mejor postor.

Un total de 301 objetos asociados con el París de otrora se subastan excepcionalmente este lunes, desde antiguas lámparas callejeras hasta un viejo urinario público, pasando por un kiosco de diarios y un pedazo de la Torre Eiffel.

"Siento un amor loco por París y desde hace años imaginé esta venta", dijo Christophe Lucien, el organizador de la subasta, en diálogo con BBC Mundo.

Según Lucien, el interés por el remate superó las expectativas "porque hay enamorados de París en los cuatro rincones de Francia y del planeta", incluidos países latinoamericanos como Brasil y Argentina, de donde dijo haber recibido llamadas de interesados.

40 escalones

El principal objeto en venta es un tramo de la escalera de caracol original de la Torre Eiffel, de 40 escalones y 7,80 metros de altura. Su valor ha sido estimado en el equivalente a US$73.300 y US$88.000.

El trozo era parte del monumento cuando fue inaugurado en 1889, una "escalera al cielo" de acero que conectaba el segundo y tercer piso de la torre y que fue trepada en aquella ocasión por el propio Gustave Eiffel.

En 1983 la escalera se retiró y fue dividida en 24 tramos diferentes, que con el tiempo han ido a parar a manos de coleccionistas de distintas partes del mundo.

Image caption Gente de Brasil y Argentina mostraron interés en la subasta.

El trozo en venta este lunes había sido guardado por Lucien a la espera del mejor momento para venderlo, y quien sea su nuevo comprador deberá pagar por desmontarlo para el envío.

Pero, de acuerdo a los antecedentes, ni eso ni el tamaño del lote parecen un inconveniente para que el precio final trepe. Hace un año, un tramo más chico de la misma escalera fue subastado por la casa de subastas Sotheby's en US$711.500, diez veces más de la estimación inicial.

Símbolos de ayer

Lucien decidió lanzar la subasta con motivo del 120º aniversario de dos símbolos de la ciudad, la Torre Eiffel y el Moulin Rouge, y la denominó "París mon amour".

En los últimos meses logró sumar al catálogo diversos objetos vinculados al pasado cotidiano de la ciudad, como una cabina telefónica de madera o un contador de taxi de los años '20.

Algunos artículos en venta son reminiscencias de la Belle Epoque, ese período de la historia de fines del siglo XIX hasta la Primera Guerra Mundial en 1914, cuado todo parecía armonía y creciente prosperidad.

Un kiosco de diarios de la época, construido en madera y pintado verde oscuro, se remata a un valor inicial de US$2.200. El kiosco estuvo instalado en la calle Réaumur, en el corazón de París, paralela a los Grandes Bulevares.

Claro que el metro de París también está presente en la subasta, con dos objetos que pertenecieron a la histórica red: un par de asientos de madera con sus respectivos percheros (precio estimado entre US$580 y US$730) y una máquina perforadora de boletos (a partir de US$117).

Otro símbolo de París evocado en el remate son las brasseries, esos restaurantes amplios, alegres e informales. Los vitrales de una vieja brasserie de la estación de trenes Saint-Lazare se venden con un valor estimado entre US$1.460 y US$2.200.

“Lección de vida”

Uno de los objetos más llamativos de la venta es un antiguo urinario público de acero, elaborado en el siglo XIX para canalizar la costumbre de los hombres parisinos de hacer pis en plena vía pública. Su precio fue calculado entre US$1.460 y US$2.200.

También se subastan viejos tarros de basura en acero, antiguos bancos callejeros y una de las antiguas farolas de los Campos Elíseos que contribuyeron a iluminar la "Ciudad Luz".

Image caption Este urinario público fue calculado entre US$1.460 y US$2.200.

Otra pieza insólita en venta es un trozo del vidrio con el que en 1987 se construyó la gran pirámide a la entrada del museo del Louvre, con una foto de aquel momento y un valor estimado entre US$730 y US$1.460.

Además, se venden viejos mapas, discos y afiches sobre la ciudad, objetos que según Lucien acaparan la atención no sólo de coleccionistas sino del público en general.

"En un mundo como el actual", comentó, "donde todo es lavable y desechable, una ciudad como París sólo podrá adquirir una reputación superior, porque simboliza todo lo que se quería hacer mejor".

"Cuando hoy vendemos un mobiliario urbano que tiene una identidad propia y un corazón, todo el mundo se precipita", agregó. "Es una lección de vida par todos nosotros".

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