"El descubrimiento de la década"

Carmen Herrera. Foto: Adriana Lopez Sanfeliu
Image caption Sus obras se venden ahora en miles de dólares.

Su carrera despegó a los 89 años. Durante seis décadas estuvo trabajando en casi completo anonimato. Pero este año, a la edad de 94 años, la artista cubana Carmen Herrera se convirtió en "el descubrimiento de la década" y en "la súbita sensación" del momento.

A pesar de que vivió en los lugares indicados -París y Nueva York- y conoció a los artistas más influyentes de la época, la primera vez que vendió una de sus obras fue en 2004.

Fue sólo a partir de entonces que sus pinturas comenzaron a ser parte de la colección de museos como el Museo de Arte Moderno (MoMA) de Nueva York, la Tate Modern, de Londres, y el Museo Hirshhorm y Jardín de Esculturas, de Washington D.C.

Y mientras BBC Mundo se preguntaba cómo pudo pasar inadvertida, en su casa, Herrera no dejaba de pintar, reenergizada con la súbita fama y el elogio de los medios internacionales.

Tony Bechara, su amigo y vecino en Nueva York desde hace 36 años, opina que "la historia de Carmen ha generado gran interés en un contexto donde la autopromoción es la moneda de cambio. Es una historia de optimismo que le dice a cualquier profesionista o artista que ¡el autobús viene por ahí!".

"¡He estado en la parada de autobús durante 94 años!", le señaló, sin embargo, la artista en un reciente brindis en su honor.

Bechara, en conversación telefónica con BBC Mundo, dijo que "lo fantástico" es que a ella no le importaba la fama. "Ella lo que quería era pintar".

"La gente está harta ya de todo este ambiente de 'self-promotion' y con estos niños de 30 años que se comportan como si ya fueran los reyes del mundo del arte y no saben nada. Creo que hay una reacción a todo eso y la historia de Carmen la encapsuló".

¿De dónde para dónde?

El responsable, en parte, de la súbita fama de Herrea, se puede hallar en la ciudad de Birmingham, Inglaterra.

Ahí, en esa ciudad al norte de Londres, está la galería Ikon, donde trabaja el curador Nigel Prince.

En 2007, Prince estaba organizando una exhibición con un artista venezolano y a la hora de leer los ensayos de posibles escritores para un catálogo, uno de ellos hacía paralelos entre las obras constructivistas rusas durante el tiempo de la Revolución y el modernismo en obras latinoamericanas.

"Ahí ví la primera mención del trabajo de una mujer llamada Carmen Herrera, una artista con la que yo no estaba familiarizado", le dijo Prince a BBC Mundo.

"Las descripciones que el autor hacía del trabajo de Herrera me parecieron increíbles, así que, simplemente, puse en Google el nombre de Carmen para ver ver si veía algunas imágenes y encontré un par en una pequeña galería que la representa, la Frederico Sève Gallery/latincollector, en Manhattan".

"Hablé por teléfono y resultó que la mujer que me atendió estaba viajando a Europa. Nos reunirnos en Suiza en la primavera de 2007, un mes después de mi llamada.

"Luego, decidí ir a Nueva York en septiembre vi a Carmen y vi su obra.

"Me quedé completamente asombrado. La obra temprana de Carmen, a comienzos de los '50 se anticipaba a su época por unos 10 años, con sus rasgos minimalistas muy definidos que pienso que la colocan en un lugar aparte de artistas que pintaron después con ese estilo y que son mejor conocidos".

De esa visita, nació la retrospectiva que la Ikon Gallery exhibió 18 meses más tarde en el Reino Unido.

"¿Dónde la encontraste?"

El interés del público británico se mostró en los altos niveles de asistencia a la galería el verano pasado. Conocedores de arte y grupos de artistas se hicieron presentes.

Image caption La Galería Ikon, en Birmingham, Inglaterra, desató la atención de la prensa internacional en la obra de Carmen Herrera.

"'¿Dónde la encontraste? ¡Este trabajo es increíble!', venían a decirme críticos de arte y personajes de la escena artística británica", señala Prince.

"Recibimos cobertura de prensa muy amplia y muy positiva. Fue de las notas más leídas en (el semanal) The Observer. Hubo críticos de arte que publicaron comentarios muy elogiosos en revistas especializadas e incluso publicaciones de modas, como Elle, hablaban sobre Carmen".

Un factor fue crucial: el catálogo producido por la Ikon Gallery representó la primera publicación formal de Herrera y ayudó a difundir ampliamente su obra.

Prince visitó hace unos días a Herrera, a quien describe como una mujer frágil por su edad, pero llena de vida.

"Es una persona muy fina, de presencia agradable, muy interesante por la vida cosmopolita que tiene. Vivió en París varias veces, en Cuba, se fue a Nueva York, es delicioso oírla hablar de los artistas que conoció, con los que se relacionó en su carrera".

¿Por qué hasta ahora?

Su condición de artista mujer e inmigrante cubana en los Estados Unidos de los '50, '60 y '70 son factores que explican la falta de reconocimiento de su trabajo, asegura Tony Bechara.

"Nueva York estaba pasando por un periodo postguerra, en el cual necesitaban reforzar su posición como centro y se dedicaron a su gente, al costo de quienes venían de fuera".

Image caption "Carmen piensa, dibuja, piensa, cambia y cambia, y vuelve a pensar. Todo lo destila...": Tony Bechara.

Otra razón, según Bechara, radica en el carácter de la misma Herrera.

"Es una persona muy sutil, no es alguien que se dedica al mercadeo. No le interesaba la fama y, más bien, la consideraba hasta un poco vulgar.

"Y se dedicó siempre a su trabajo, con una dedicación casi obsesiva y linda, y muy feliz, siempre pintando hasta el día de hoy".

Pero también, la sociedad y el contexto cultural cambió. Para cuando Herrera vendió su primer cuadro, en 2004, "el coleccionismo latinoamericano ya se había formalizado como algo sólido en el sentido de que existían coleccionistas que se dedicaban, específicamente, al arte de América Latina, y más específico todavía, al arte constructivista latinoanmericano".

El Museo del Barrio en Manhattan, que Bechara preside, "tiene gran interés y gran apoyo porque el pueblo no latino es el que está interesado".

"En 2004, todos los factores coincidieron para Carmen y de repente ocurrió. Para que a uno le llegue el momento hay que esperarlo", señaló.

"Latina, mujer, sin coleccionismo para su grupo y generación, y, al final, lo que siempre esta presente, no importa la profesión: el factor suerte".

"Destiladora"

Bechara habla de la persistencia de Herrera en buscar el diálogo entre el color y la forma y se refiere a ella como "destiladora".

"Carmen piensa, dibuja, piensa, cambia y cambia, y vuelve a pensar. Lo destila todo de una forma casi oriental, en la cual ella dialoga con conceptos abstractos, reduciendo todo a dos colores, con formas geométricas muy sencillas".

Según el curador Nigel Prince, Herrera no ve la falta de reconocimiento como algo negativo.

Según le dijo el curador a BBC Mundo, Carmen Herrera dice "que si hubiese recibido reconocimiento más temprano en su vida, ello hubiera provocado que se volviera menos arriesgada y aventurada en su trabajo, y no se hubiera desarrollado en la dirección en que lo hizo".

"Para que a uno le llegue el momento hay que esperarlo", suele decir Bechara, pero su amiga y vecina ni siquiera lo esperaba. Ella sólo pintaba.

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