España: ¿traen trabajo los Reyes Magos?

Cabalgata de los Reyes Magos
Image caption La noche del 5 de enero se celebran Cabalgatas de Reyes Magos en muchas ciudades españolas.

En las cartas a los Reyes Magos que los niños han escrito en España no sólo hay muñecas de Hannah Montana o consolas de videojuegos, también hay peticiones de trabajo y deseos para que se acabe la crisis económica. La noche del martes, Melchor, Gaspar y Baltasar llevarán los regalos a sus casas.

"Queridos Reyes, deseo que este año mi papá esté más contento, como era antes y que encuentre trabajo… yo quiero un poco de felicidad y trabajo para mis papás, que se lo merecen. Para mí, si sobra algo, pues un 'scalextric' me vale, si no, no pasa nada. Sólo os pido un poco de felicidad".

El párrafo es un extracto de la carta de Sergio Medina, un niño de 8 años que participa en el VIII concurso de cartas a los Reyes Magos del diario La Vanguardia.

En España, los Reyes Magos son quienes llevan los regalos a los niños el 6 de enero, por encima de Papá Noél o el Niño Dios, como ocurre en algunos países de Latinoamérica.

Otra menor, Olga Olmedo, de 13 años, les propone a los Reyes que se lleven algunos regalos viejos. "Dicen que este año estamos en crisis y que no nos podéis traer muchos regalos, así que yo, Olga, en vez de pediros que me traigáis cosas, os voy a pedir que os llevéis cosas".

"Quiero que os llevéis la Barbie sirena que me trajisteis el año pasado, mi madre me obliga a jugar con ella y a mí no me gustan las muñecas, por lo menos no tan pequeñas".

Para la psicopedagoga Maricarmen Beltrán, "las cartas a los Reyes Magos no sólo son listas de regalos que piden los niños. En muchos casos son reflexiones muy emotivas sobre el entorno en el que viven. El tema de la crisis económica no ha sido ajeno a los menores, seguramente lo han escuchado de sus padres, de la televisión y ellos son como unas esponjas que absorben todo".

El drama de Melchor

La crisis también afecta a los Reyes Magos o, mejor dicho, a quienes les encarnan: inmigrantes y desempleados de larga duración.

Los tres sabios de Oriente se ven caracterizados en la mayoría de centros comerciales y centros culturales de las principales ciudades. En el Barrio del Pilar de Madrid, sentado en una silla de terciopelo rojo, un Melchor cabizbajo recibe las cartas de los niños mientras los padres le ciegan con los flashes de sus cámaras.

Image caption Los niños no solo piden juguetes, también trabajo para sus familiares desempleados.

"Llevaba varios meses sin trabajar. Me salió este curro (trabajo) y dije que sí. Es divertido, pero cansa estar todo el día sonriendo para la foto", comenta Melchor. En realidad se llama Gregor Palka, es polaco, electricista y domina varios idiomas.

"En mi país el que lleva los regalos es Papá Noel. Allá sí que cae nieve no como aquí, que cae un poco y se forma un caos", agrega al final de la jornada.

Debajo de su traje real saca un cigarrillo y un encendedor. "Estoy pensando en irme a Noruega. Parece que hay trabajo como conductor. Me gusta España, pero la crisis va para largo. Un niño me dijo que me cambiaba toda su colección de coches si le conseguía trabajo a su hermano mayor", agrega Melchor.

Antes de cerrar la urna real donde se depositan las cartas se acerca un hombre con su hijo. "Aún no sabe que los Reyes Magos somos los padres y ya tiene 10 años. No se lo hemos dicho, preferimos que se entere por él mismo".

"Hace poco vi un grafiti en el metro que decía: Los Reyes Magos son los padres. Me pareció de una crueldad, para qué le vas a romper esa fantasía", comenta el padre.

"¡Voy a tener mi Play Station (videojuego)!", exclama el niño mientras el padre susurra con cara de resignación: "Quiere la consola de última generación. La más cara".

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