Leyenda del fútbol regresa a Paraguay

Sellos postales en honor de Arsenio Erico.
Image caption Aunque paraguayo, Erico es el mayor goleador de la historia del fútbol argentino, hasta la fecha.

El féretro con los restos del mejor futbolista paraguayo de la historia, Arsenio Erico, llegó a Paraguay este jueves procedente de Buenos Aires, donde falleció el 23 de julio de 1977, a los 62 años.

En un sector del Museo del Fútbol ubicado en el estadio "Defensores del Chaco" de la Asociación Paraguaya de Fútbol se construyó el mausoleo donde permanecerá definitivamente.

"Es una forma de tener vivo el recuerdo de un jugador que enarboló muy en alto la bandera de Paraguay", dijo a la prensa el presidente de la Asociación, Juan Ángel Napout.

Erico, asunceño de nacimiento, debutó en primera a los 15 años en el club Nacional de Asunción, de donde fue transferido en 1934 al Club Atlético Independiente de Buenos Aires donde brilló con intensidad hasta 1946.

"En varias ocasiones se intentó repatriar sus restos pero las dificultades y trabas legales lo impidieron, hasta que corrió el rumor que se lo iba a trasladar a una fosa común del Cementerio de Morón, en Argentina, donde estaba enterrado", le explicó a BBC Mundo el diputado Salustiano Salinas, presidente de la Comisión de Repatriación.

La Comisión se conformó en octubre de 2008 y está compuesta por varios diputados, familiares de Erico y dirigentes del actual campeón del fútbol paraguayo, Nacional, club cuyo estadio lleva su nombre.

"No era cierta la información, pero nos movió hasta conseguir repatriar los restos de este hombre que es un símbolo, un espejo en el que debemos mirarnos chicos y grandes por su talento, su honestidad y su corrección dentro y fuera de la cancha", dijo Salinas.

Mayor goleador en Argentina

Erico jugó 12 años en Independiente, disputó 332 partidos y marcó 293 goles, (un promedio de 0,88 goles por partido), lo que le convierte en el mayor goleador de la historia del fútbol argentino, hasta la fecha.

Ese récord lo comparte con el argentino Ángel Labruna, del River Plate, aunque éste llegó a esa cantidad en 183 partidos más, según datos de la Federación Internacional de Historia y Estadística del Fútbol (IFFHS).

Erico fue goleador en el torneo de la Asociación del Fútbol Argentino de 1937, convirtiendo 47 goles en 34 partidos, lo cual lo sitúa como el máximo artillero en un torneo largo en la Argentina y con el mejor promedio en un campeonato: 1,38 goles por partido. En los torneos de 1938 y 1939 también estuvo en la punta de la tabla de goleo con 43 y 40 goles respectivamente.

Según relatos de la época, en el campeonato argentino de 1938 se dio una situación particular. Los fabricantes de la marca de cigarrillos 43 prometieron un premio al jugador que marcaba 43 goles, cifra que Erico alcanzó faltando aún dos partidos para la finalización del torneo. Para asegurarse el premio, decidió ceder el balón a sus compañeros para que conviertan ellos.

Al describir los goles de Erico la prensa deportiva argentina de entonces le llenó de apodos: "Saltarín Rojo", "Hombre de Goma", "El Paraguayo de Oro", "El Hombre de Mimbre", "El Mago", "El Duende Rojo", "El Diablo Saltarín", "Rey del Gol", "Míster Gol", "El Malabarista", "El Semidiós de Avellaneda".

Entre los mejores de Sudamérica

La IFFHS incluyó a Erico entre los ocho mejores futbolistas de Sudamérica y 50 en el mundo. Además ocupa el puesto 31 de los máximos goleadores en la historia con 331 tantos marcados en 372 partidos oficiales de primera división en los clubes en los que militó: Nacional y Sol de América de Asunción e Independiente de Argentina.

En Paraguay es una leyenda y un ídolo inobjetable a tal punto que, pese a no haber jugado nunca por la selección nacional pues en esa época no eran convocados quienes jugaban en el exterior, una de las tribunas del emblemático estadio "Defensores del Chaco" lleva su nombre.

El Correo Paraguayo lanzó en diciembre de 2009 la emisión de dos sellos postales con la imagen de Erico, en una tirada de 25.000 copias cada uno.

"Ojalá todos pudiéramos tener un poquito del corazón de Erico, un hombre solidario, patriota, humilde, sencillo durante toda su vida", dijo el sacerdote paraguayo Mario Giménez, quien reside hace 56 años en la Argentina y fue amigo personal de "El Malabarista" hasta el momento de su fallecimiento.

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