"Ajami", ¿digno contendiente al Oscar?

Esta semana cerrará con broche de oro para el mundo del cine con la entrega de los premios Oscar 2010, el domingo 7 de marzo en Los Ángeles, que BBC Mundo cubrirá en vivo.

Para calentar motores, le pedimos a cinco expertos que nos digan por qué, en su opinión, cada una de las obras escogidas por la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de Estados Unidos en la categoría de Mejor Película Extranjera se merece el premio.

Raja Shehadeh es un abogado palestino y escritor, cuyo último libro "Palestinian Walks. Notes on a Vanishing Landscape" (Caminatas palestinas. Notas sobre un paisaje que desaparece) fue el ganador del Premio Orwell por literatura política. Aquí, argumenta porqué "Ajami", la película israelí nominada al Óscar como Mejor Película Extranjera, debe ser la ganadora.

Image caption La película israelí se desarrolla en medio del conficto en Jaffa, una de las ciudades más antiguas.

"Cierra los ojos. Respira profundo. Te sientes en calma y relajado. Tus manos se sienten ligeras, luego tus piernas, y después todo tu cuerpo. Contaré hasta tres y cuando abras los ojos estarás en otra parte". Nasri, de 12 años de edad, el narrador en la película, nos da instrucciones, antes de comenzar a contar: "Uno, dos, tres".

Cuando abrimos los ojos estamos en el mundo de Nasri durante la peor semana de su vida, en una ciudad de tiroteos desde autos, drogas y crimen organizado en donde a hombres, jóvenes y viejos, se les dispara o apuñala hasta la muerte ante la menor provocación... y los dudosos "sheiks" con sus vestimentas árabes, fumando sus shishas o pipas de agua, administran dinero manchado de sangre en lo que pasa por justicia tribal.

Lo que salva a "Ajami" y la hace una competidora digna del Oscar es que logra usar actores que no son profesionales, reclutados mayoritariamente en la vecindad de Ajami en Jaffa, en donde se desarrolla la historia. Los actores hablan en el idioma callejero que usan normalmente en su vida diaria. Es una rebanada sucia pero auténtica de la realidad que Nasri nos obliga a enfrentar.

Nos desafía a abrir los ojos. Pero el incesante derrame de sangre, pausado solamente por momentos de amor y lealtad a la familia y amigos, nos deja sin duda de que los ciudadanos judíos de Israel habitan una jungla infestada por árabes sanguinarios, incivilizados, que viven dentro y fuera de sus fronteras... exactamente lo que los propagandistas israelís alegan. Si Israel quiere seguir existiendo, este minúsculo "bastión de civilización" deberá mantenerse militarizado y alerta.

Lo que la película no logra, sin embargo, es abrirnos los ojos hacia el porqué la vida en Ajami ha llegado a ser así.

Después de una de los asesinatos sin sentido perpetrado por delincuentes árabes, el comentarista israelí explica en televisión que la pobreza y el desempleo comúnmente desemboca en crimen. Pero ¿son éstas las únicas razones que explican por qué la terrible situación en Ajami?

La película no hace referencia alguna a lo que Jaffa ha sido, ni a los eventos por los que ha pasado, o a la actual amenaza de desalojo que enfrentan muchos en la vecindad de Ajami.

Antes de que la mayoría de sus habitantes fueran obligados a salir de Israel en la catástrofe de Nabka en 1948, Ajami era una próspera ciudad con más de 100,000 habitantes, y era conocida como la novia del mar. Tras el establecimiento de Israel, decayó. Mientras la vecina Tel Aviv prosperó, los atractivos edificios antiguos de Jaffa quedaron abandonados y en ruinas. Muchos fueron derribados.

La película tampoco muestra las restricciones económicas y de desplazamiento impuestas en los territorios que Israel ocupó en 1967 -restricciones que obligan a otro de los personajes, Malek, un residente de Nablus, a buscar empleo legal en Jaffa- y ahí, abatido por las dificultades cotidianas, se involucra en el negocio de las drogas y muere como resultado.

De acuerdo. No se espera que las películas aporten lecciones de historia y "Ajami" sí nos abre los ojos sobre todo lo que es horrible y peligroso en la vecindad, nos rompe las ilusiones sobre la Jaffa de nuestra imaginación, pero es cierto que una película que quiere que abramos los ojos a la realidad no debe seguir una ideología, comprometiendo la verdad.

En julio de 1963, (David) Ben Gurion, uno de los fundadores de Israel, escribió en su diario: "Yo recibiría con beneplácito la destrucción de Jaffa, puerto y ciudad. Dejen que suceda. Sería para mejor... si Jaffa se fuera al infierno, yo no me contaría entre los dolientes".

Con su intransingentemente nefasta perspectiva de este lugar, en este momento, "Ajami" es casi un requiem para una ciudad que alguna vez fue gloriosa.

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