¿El Oscar para "Un Profeta"?

Esta semana cerrará con broche de oro para el mundo del cine con la entrega de los premios Oscar 2010, el domingo 7 de marzo en Los Angeles, que BBC Mundo cubrirá en vivo.

Para calentar motores, le pedimos a cinco expertos que nos digan por qué, en su opinión, cada una de las obras escogidas por la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de Estados Unidos en la categoría de Mejor Película Extranjera se merece el premio.

En defensa del filme francés, la crítica de cine Agnès Poirier habla sobre el mensaje y la forma de "Un Profeta", del aclamado director francés Jacques Audiard.

Image caption La película retrata la odisea de un joven criminal que lucha por el poder dentro de la cárcel.

Es dura, intransigente, brutalmente honesta al retratar la inmoralidad.

Es muy raro encontrar un drama de la vida tras las rejas tan analítico y preciso. Lejos de los reconfortantes reportes oficiales, "Un Profeta" muestra la realidad de las prisiones francesas donde prevalece la corrupción y las diferentes mafias, con sus padrinos encarcelados de por vida, que manejan un negocio prolífico y exitoso desde adentro.

"Un Profeta" cuenta la historia del joven Malik, a su llegada a la prisión por un crimen desconocido. El francés de origen de África del Norte, y privado de sus derechos, ha sido sentenciado a seis años de prisión. Sin familia ni amistades afuera, Malik cae preso de la mafia corsa que maneja la prisión.

El jefe, César Luciani, interpretado por el magnífico actor Niels Arestrup, toma a Malik bajo su ala. Pero Luciani no es ningún padre o guardián de Malik; es cruel y despiadado como cualquier don de prisión. Acosado por los corsos por ser árabe, Malik sabe sin embargo cómo hacerse indispensable. Pronto, está cumpliendo misiones en el exterior cada vez que se le conceden 24 horas afuera por buen comportamiento. Luciani le da tareas criminales, pero Malik tiene planes personales y comienza a hacer su propio negocio.

Malik aprenderá todo en prisión: cómo leer, cómo matar, cómo escuchar y no hablar, cómo engañar a los enemigos y sin embargo sobrevivir, cómo convertirse en un hombre despiadado. En secreto, aprende italiano y corso, para entender a sus anteriores aliados y futuros rivales. En prisión, aprende, a golpes, sobre el capitalismo y sobre cómo manejar las tensiones raciales a su favor.

El director Jacques Audiard -un maestro de las elaboradas historias de crímenes y personajes, del autodescubrimiento y la autocreación- no es sólo un guionista escrupuloso que pasa largo tiempo refinando sus guiones sino que es también un perspicaz director de actores.

En "Un Profeta", introduce por primera vez al carismático actor francés Tahar Rahim, de 27 años, cuyo atractivo nos recuerda un joven Alain Delon, especialmente en sus primeras películas con el director italiano Luchino Visconti. En la pantalla y en practicamente todas las tomas, Rahim lleva la película, mostrando la odisea personal de su personaje, de un torpe y perdido delincuente al fuerte y hábil hombre de negocios.

El inflexible estilo de la puesta en escena, junto con la austera y clara fotografía de Stéphane Fontaine, no le restan poesía a la obra. En una escena, misteriosa y abrumadora a la vez, en la que se muestra a Malik como si tuviera poderes sobrenaturales y que le dio el título a la película, Jacques Audiard nos enseña que un drama de cárcel, por más duro, también es enigmático y místico.

"Un Profeta" debe ganar el Óscar, porque, como en Eurípides y Shakespeare, hace frente a la eterna pregunta del poder: ¿quién lo posee? ¿Quién obedece? ¿Y por qué? Esclavos como Malik están, de hecho, en la posición moral más cómoda: sólo tienen sus propias cadenas que romper mientras los tiranos no pueden hacer más que esperar a ver cómo se desmorona su poder.

Vínculos

El contenido de las páginas externas no es responsabilidad de la BBC.