La BBC revela masacre en la R.D. del Congo

La BBC reveló pruebas de que al menos 321 personas fueron masacradas en diciembre pasado en la República Democrática del Congo. Es la primera vez que se reportan estos hechos.

Image caption El Ejército de Resistencia del Señor mató y secuestro a niños y adultos en la R.D. del Congo.

Combatientes del Ejército de Resistencia del Señor (ERS) allanaron varias poblaciones en un lugar remoto del noreste del país, matando y secuestrando a niños.

El grupo de defensa de los derechos humanos Human Rights Watch indicó que ésta es una de las peores masacres llevadas a cabo por el ERS, cuyos combatientes deambulan por varios países después de haberse retirado de la vecina Uganda.

El editor de la BBC para África Martin Plaut señala que los rebeldes alegaron, en principio, estar luchando para instalar una teocracia en Uganda, basada en los 10 Mandamientos de la Biblia, pero ahora siembran el terror en Sudán y en la República Centroafricana, así como en la República Democrática del Congo.

En el último ataque registrado, los rebeldes mataron a hachazos a algunos aldeanos e hicieron que otros les cargaran los bienes saqueados.

Uno de los secuestrados, Jean-Claude Singbatile, de 17 años, fue capturado con un grupo de amigos y se pasó días cargando bolsas de sal.

"A medida que marchábamos, el ERS iba matando gente: dos en una aldea, tres en la próxima y luego cuatro en la siguiente", le dijo a la BBC.

"Querían matarme, pero el líder dijo que yo debía seguir con vida ya que necesitaban soldados fuertes".

Eventualmente, uno de los rebeldes le advirtió que él también sería asesinado y que debería aprovechar la oportunidad para huir.

"Me advirtió porque él es un azande, como yo", explicó Singbatile, en referencia a su grupo étnico.

Rumores

La Organización de las Naciones Unidas había escuchado rumores de que se iba a realizar un ataque durante la época de Navidad, por lo que reforzó sus tropas en el área.

Sin embargo, los efectivos fueron desplegados en pueblos como Dungu y Niangara, en vez de las villas donde finalmente ocurrieron las muertes.

El 13 de diciembre de 2009, un contingente de rebeldes cruzó el río Uele y llegó a un mercado en la aldea Mabanga Ya Talo.

Vestidos con uniformes militares, se hicieron pasar por soldados congoleses que habían pasado meses en la selva y le pidieron a los lugareños comida y otros bienes.

Luego les pidieron que les lleven la mercadería al lugar adonde habían cruzado el río, y cuando los aldeanos se negaron, los rebeldes atacaron a los adultos, los capturaron, y los encerraron en chozas para luego sacarlos y obligarlos a transportar la mercadería.

Cualquiera que fuera incapaz de seguir el paso era atado y golpeado hasta morir con estacas de madera o con machetes y hachas.

Igual trato recibían los que se negaban a continuar la marcha o que trataban de escapar.

Ese patrón se repitió en todas las aldeas por las que pasaron hasta llegar a Tapili, a unos 45 kilómetros del lugar de donde partieron.

Niños esclavizados

El teniente Jeanvier Bahati, un comandante del ejército congolés en el área de Tapili, fue uno de los primeros en llegar al lugar de la masacre y ayudar a enterrar a los muertos.

"Vi con mis propios ojos 268 cuerpos, porque los sepultamos, no había nadie más para hacerlo", declaró.

Mientras que un voluntario de la Cruz Roja, Jacques Akoba, relató que enterró siete cuerpos cerca de Mangada, junto con nueve cráneos que encontró a la vera del camino.

La organización HRW verificó 321 muertos, pero otros grupos activistas dieron cifras muy superiores.

Los niños fueron un objetivo particular para los rebeldes: al menos 80 varones fueron tomados por la fuerza para ser convertidos en combatientes, y las chicas para ser usadas como sus esclavas sexuales.

Sin embargo, aún permanece en el misterio por qué mataron a tantas víctimas.

El padre Joseph Nzala, sacerdote católico en Tapili, dijo que "todavía no entendemos cuál es su estrategia, pero ciertamente les gusta matar, destruir cosas".

Muchos aldeanos están demasiados aterrorizados como para volver a sus casas, y siguen viviendo en un campamento improvisado a orillas del Niangara.

Operación fallida

Los lugareños aún se preguntan por qué la ONU, las fuerzas congolesas y ugandesas no cooperan más estrechamente para frenar al ERS, que ha regresado a su campamento al norte del río Uele.

Image caption Akoba enterró siete cuerpos junto con nueve cráneos que encontró a la vera del camino.

Los comandantes del ejército de Uganda aseguran que habían erradicado prácticamente a todos los rebeldes del ERS, luego de lanzar una operación conjunta con las tropas sudanesas y congolesas en 2008.

La operación tenía por finalidad matar a los comandantes del ERS, incluyendo a su líder, Joseph Kony, con el apoyo logístico y de inteligencia de Estados Unidos.

Pero el plan fue un fracaso y los rebeldes se dispersaron, atacando iglesias y aldeas en la Navidad de 2008.

Uganda mantiene sus fuerzas en territorio congolés, y a veces realiza patrullajes junto con el ejército.

Además, los soldados congoleses reciben ayuda de las tropas de la ONU, que tiene unas pocas bases en el área para el mantenimiento de la paz.

Pero Anneke van Woudenberg, de HRW, indicó que la masacre es una "clara evidencia" de la capacidad del ERS.

"En vez de ignorar los hechos, los gobiernos de la región y las misiones de paz de la ONU deberían coordinar sus esfuerzos para proteger a los civiles y desarrollar una estrategia global para resolver el problema del ERS de una vez por todas", expresó.

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