Última actualización: lunes, 5 de abril de 2010 - 14:38 GMT

El último día de Pompeya, abierto al público

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El 24 de agosto del año 79 de nuestra era, el despertar de un volcán significó la muerte de dos ciudades. El momento final de varios de los residentes de Pompeya y Herculaneum ahora puede verse en una exposición italiana.

Pompeya y el asentamieto de Herculaneum fueron destruidos por una mezcla de calor extremo, piedras, lava y ceniza.

Aunque ocurrió hace más de 2.000 años, podemos ver a un niño, a una madre o a una familia

Stefania Giudice, arqueóloga

El volcán Vesubio, a unos 9 kilómetros de distancia, había hecho erupción y lanzado al aire enormes cantidades de material candente, que cayó como un bombardeo sobre los habitantes de ambas ciudades.

Las estimaciones de los muertos van desde los 10.000 hasta los 25.000. En Pompeya, los efectos del cataclismo dejaron una urbe casi "congelada" en el momento de su desaparición.

Tan rápido y cuantioso fue el tonelaje de material volcánico que cayó sobre los residentes y su ganado que muchos de ellos murieron instantáneamente en el sitio donde se encontraban.

Restos óseos

Estas emblemáticas "figuras" de Pompeya son, ahora, objeto de una extraordinaria exposición en el Antiquarium de Boscoreale, a cinco minutos en automóvil de Pompeya.

Dibujo con el procedimiento del yeso

Para lograr el efecto deseado, la mezcla del yeso no puede ser ni muy delgada ni muy espesa.

Allí se exponen restos óseos de víctimas, que han sido conservados bajo una delgada capa de yeso para darles su forma en vida.

Según la organizadora de la muestra, Grete Stefani, se trata de la primera vez que estas figuras son reunidas en una mismo muestra, ya que hasta ahora "habían estado dispersas alrededor de la propia Pompeya o en museos de todo el mundo".

El proceso de desenterrar los huesos y conservarlos en yeso comenzó a utilizarse en el siglo XIX, cuando los arqueólogos empezaron las excavaciones en Pompeya.

Una de las figuras de la exposición -probablemente un hombre- corresponde a alguien que abraza un peldaño. Otra es la de un hombre con el brazo sobre la boca, probablemente tratando de evitar ser asfixiado por el polvo.

Otra pieza de la muestra corresponde a una familia que eleva sus brazos al cielo, como intentando impedir la calamidad que se le viene encima.

Animales atrapados

Las figuras se encuentran exactamente como los arqueólogos las hallaron, enterradas en capas de ceniza.

Una vez descubierta, la cavidad que contiene el esqueleto se llena con una mezcla de yeso líquido. A las 48 horas, el yeso se endurece y puede extraerse la figura.

Victima de la erupción

Muchos habitantes de Pompeya murieron instantáneamente en el sitio donde se encontraban.

Ni siquiera los animales fueron suficientemente veloces para escapar. La exposición incluye un cerdo, junto a un perro, con sus cuatro patas retorcidas y su hocico abierto. Uno puede verle un diente y un collar, e incluso las líneas del pelaje.

"El detalle de las figuras es impresionante", comentó Stefani. "Estos seres quedaron preservados en el segundo mismo de su muerte".

En el caso de otra figura se pueden apreciar las marcas de un pañuelo utilizado para poder respirar. Una de las figuras más tristes es la de un niño.

Según el corresponsal de la BBC en Italia, Duncan Kennedy, las autoridades decidieron organizar esta exposición en parte para combatir la ignorancia que rodea a estas figuras.

"Muchos visitantes de Pompeya pensaban que eran esculturas, el trabajo de artistas", dijo Stefani. "Pero son los restos de personas de verdad".

Arqueología humana

El trabajo de preservación estuvo a cargo de los expertos del taller de Pompeya. La mezcla de yeso debe ser muy precisa. Si es muy delgada, no sostiene el esqueleto. Si es demasiado espesa, puede hacer desaparecer los rasgos de la persona o del animal que están siendo cubiertos.

La especialista Stefania Giudice explicó que los huesos son muy quebradizos: "Hay que echar el yeso con mucho cuidado para que no se dañen los restos y los perdamos para siempre".

Unas cien figuras han sido conservadas en yeso, pero no todas están en la exposición. En Pompeya se han descubierto unos 1.150 cuerpos y aún falta por excavar un tercio de la ciudad.

Giudice afirmó que se trata de algo más que un trabajo y que puede ser muy emocionante: "Aunque ocurrió hace más de 2.000 años, podemos ver a un niño, a una madre o a una familia. Es arqueología humana, no sólo arqueología".

La exposición estará abierta hasta fines de año.

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