Última actualización: jueves, 22 de abril de 2010 - 18:19 GMT

Los surfistas de Gaza

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Incluso en un hermoso día de sol y con olas rompiendo alrededor, la playa de Gaza no es muy paradisíaca.

Unos adolescentes juegan a la pelota entre la basura. Detrás suyo se ven los despojos de algunos edificios bombardeados el año pasado durante el conflicto con Israel, que aún no ha acabado.

Por lo tanto, es una imagen un poco surrealista ver a unos jóvenes en trajes de neopreno, con sus tablas bajo el brazo, metiéndose al agua. Son los surfistas de Gaza.

Surfistas en Gaza

La playa tiene mucha basura.

"Hacer surf es hermoso", dice Mohammed Abu Jayab, un surfista delgado que trabaja de guardia de seguridad a medio tiempo.

"La vida es difícil en Gaza, pero practicar surf me hace sentir libre", señala.

El Club de Surf de Gaza dista de ser glamoroso: es una casucha destartalada de metal, del tamaño de un baño pequeño. Pero el grupo ya tiene unos 40 miembros.

"Los palestinos somos gente como la de cualquier otro país", dice Mafouz Caberetti, presidente del club.

"Amamos la vida. Nos gustan los deportes y hacer surf, pero el problema son los medios, que nos muestran únicamente como terroristas y gente mala. Eso no es verdad".

Sin embargo, las olas sí que pueden ser malas.

Surfistas en Gaza

Muchos de los miembros del club de surf están desocupados.

El mar que rodea Gaza está altamente contaminado por unos 60 millones de litros de aguas servidas - sin tratar o parcialmente tratadas - que se vuelcan en el océano todos los días.

"Tenemos que elegir con cuidado los días en que surfeamos", dice Abu Jayab. "Algunas partes de la playa están más limpias que otras".

La mayoría de los surfistas son varones de veinte y treinta y pico años.

Caberetti cuenta que muchos de ellos no tienen trabajo y por eso tienen mucho tiempo libre.

Mohammed Abu Jayab

Mohammed sueña con ir a Hawai o Australia.

Según Naciones Unidas, el desempleo en Gaza es del 40%.

Cuando no están en el agua, los miembros del club suelen sentarse en la orilla del mar, junto a la casilla del club, a fumar pipas de agua y tomar té mientras planifican sus próximos movimientos.

Hay surfistas de todos los niveles: algunos aún luchan por ponerse de pie sobre la tabla, mientras que otros corren sin problemas olas de dos metros de altura.

La inspiración para los fundadores del club viene desde el extranjero, a miles de kilómetros: California.

Dorian "Doc" Paskowitz es una leyenda del surf. Este hombre de 89 años practica surf desde hace más de 70 años.

Hace unos años leyó en el diario Los Angeles Times un artículo sobre un par de hombres que hacían surf en Gaza.

"Vi la foto de los dos árabes en el diario, tenían una tabla pésima y golpeada", dijo "Doc" a la BBC cerca de su casa, en el sur de California. "Pensé: eso simplemente no va a funcionar".

Misión tabla

Gaza ha estado sometida a un estricto bloqueo por parte de Egipto e Israel desde hace casi tres años, y sólo se permite la entrada de ayuda humanitaria.

Israel dice que es necesario detener el contrabando de armas para militantes palestinos y presionar al movimiento islámico Hamas, que controla el territorio y se niega a renunciar a la violencia y a reconocer a Israel.

Dorian Paskowitz

Paskowitz logró hacer entrar 15 tablas por el paso de Erez en 2007.

Debido al bloqueo, ha sido muy difícil llevar tablas de surf a Gaza.

Paskowitz, que además es judío, decidió llevar personalmente quince tablas nuevas a Gaza en 2007.

Pero cuando llegó al paso de Erez, el principal puesto de control para entrar a la franja, los oficiales de seguridad le dijeron que no tenía permiso para pasar y que los surfistas de Gaza tampoco podían cruzar la frontera para recogerlas.

"Le dije al soldado israelí: 'Recorrí 12.000 millas, medio mundo, para traer estas tablas. ¿Vas a hacer fracasar a un viejo judío?'”, cuenta Paskowitz.

El estadounidense cuenta cómo se inclinó y besó al guardia de seguridad hasta que finalmente el soldado les dejó a los surfistas entrar y recoger las tablas.

Y en las playas de Gaza, esas tablas, aunque ahora un poco estropeadas, se siguen usando.

Fresco al salir del agua, temblando y apretando la tabla bajo el brazo, Mohammed Abyu Jayab cuenta que no sale de Gaza desde 1996 por las restricciones israelíes para viajar.

Pero sueña con, algún día, poder surfear en Hawai o Australia.

"Inshallah [si Dios quiere]", dice, mirando al cielo.

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