Franceses, los más gruñones

Image caption Los franceses creen que quejarse ayuda a que las cosas funcionen.

Un nuevo estudio reveló que los franceses se consideran a sí mismos los más gruñones del mundo.

Según una encuesta de la consultora Opinionway, el 93% de los franceses dice que sus compatriotas refunfuñan muy a menudo y el 70% cree que en su país la gente se queja más que en el resto del mundo.

En contraste, sólo el 15% de los italianos se consideran gruñones, frente al 4% de los estadounidenses y el 3% de los británicos.

Para los franceses, todo puede ser origen de quejas, desde un camarero irritable, una protesta callejera o un problema en el banco, aunque un 31% de las mujeres dijo que son sus parejas quienes les provocan las mayores molestias, superando a sus hijos, compañeros de trabajo y jefes.

"Uno debe quejarse en la vida, de otro modo te atropellan", fue la respuesta que dio una de cada seis personas encuestadas.

Desde antes de la Revolución

El corresponsal de BBC Mundo en París, Gerardo Lissardy, señaló que en Francia, y particularmente en la capital, es normal escuchar quejas cuando se camina por la calle ya que éstas son consideradas clave para que las cosas funcionen.

"Es parte de la idiosincrasia nacional en un país donde los 'cuadernos de quejas' existían antes de la Revolución Francesa para medir la voluntad popular", afirmó el corresponsal.

Image caption Los hombres franceses serían más gruñones que las mujeres galas.

"Y posiblemente las cosas sigan así, a pesar de algunos esfuerzos para cambiarlas, como una reciente campaña que pedía a la gente que sonriese más para favorecer el turismo en París", concluyó Lissardy.

Hombres gruñones

El estudio además reveló que los hombres franceses son más quejumbrosos que las mujeres.

Casi el 20% de los varones admitió quejarse para obtener lo que desea, frente a un 16% de las mujeres.

Las oficinas administrativas como los bancos y las aseguradoras fueron los principales blancos de los encuestados.

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