Margot Fonteyn: ¿bailarina golpista?

Margot Fonteyn con John Profumo
Image caption Fonteyn se entrevistó con el ministro de Relaciones Exteriores británico John Profumo.

Margot Fonteyn, una de las más afamadas bailarinas británicas, estuvo metida "hasta el cuello" en 1959 en una asonada golpista en América Central, de acuerdo con los archivos del gobierno británico desclasificados este viernes.

Para los redactores de noticias, el documento sabe mucho mejor que cualquier obra de ficción. La mayor bailarina de Gran Bretaña estuvo acusada de complotar para derrocar al gobierno de Panamá.

Fue arrestada en el país centroamericano y pasó la noche en prisión. Asediada por la prensa en Nueva York, cuando regresaba a Londres, desvió delicadamente todas las preguntas sobre el asunto. Enhiesta, graciosa y cortés, daba la impresión de una figura aristocrática acidentalmente atrapada en algún tipo de problema político local.

Pero según algunos archivos desclasificados, Margot Fonteyn estuvo estrechamente involucrada con el intento de golpe.

Su marido, Roberto Arias, era una figura prominente de la oposición en Panamá, y de acuerdo con los documentos de la embajada británica en ese país "se sabe desde hace mucho tiempo que conspira contra el gobierno panameño".

Cuando Margot habló con el embajador británico, después de ser interrogada, éste se enteró de que "ella sabía que su marido estaba metido en acciones armadas, acompañado por rebeldes y, una vez, ella utilizó el yate para desviar la atención de los barcos y aviones del gobierno del camino que llevaba su esposo".

Conducta reprochable

El embajador la critica sin ambages: "Me parece que su conducta no puede ser la de un ciudadano británico, mucho menos de alguien a quien Su Majestad, la reina, le ha conferido tan altos honores (Fonteyn había sido nombrada "dame" por la monarca)".

Image caption Según Fonteyn, Castro ofreció su apoyo al golpe en Panamá.

De regreso en Londres, el ministro de Relaciones Exteriores, John Profumo, invitó a Margot Fonteyn a un trago en su casa, junto a su esposa, Valerie. Profumo dice que le pareció difícil creer su versión de los acontecimientos

"Tuve que pincharme varias veces durante su visita para saber que no estaba soñando. Lo que ella estaba contando era una opereta".

Fonteyn le dijo que ella se había encontrado con Fidel Castro y que el joven líder cubano -recién instalado en el gobierno de su país- le había prometido su apoyo a Arias para la intentona golpista.

Se suponía que iba a ser un operativo en gran escala, pero algo salió mal en el último minuto.

¿Qué hacer?

Los funcionarios debatieron si debían entregar esta información a Estados Unidos, pero, dado que Profumo alteró el carácter de su nota diciendo que esa conversación había sido confidencial, se decidió que el mejor curso de los acontecimientos sería "no hacer nada" y "esperar que la excitación se fuera apagando".

Mientras tanto, el marido de Margot Fonteyn había encontrado refugio en la embajada brasileña, en Panamá. Algunas semanas más tarde, iba camino a Río de Janeiro.

Margot viajó a Brasil desde donde le escribió a John Profumo:

"Espero que usted y Valerie tendrán el tiempo para venir a vernos cuando estemos ambos de vuelta. Y, por supuesto... ¡sin complotar!"

Ése era el tipo de tono que adoptó todo el tiempo. Un diplomático británico calificó su punto de vista como "una forma de ver las cosas encantadoramente ligera".

Y aunque ese estilo no despertaba simpatías entre funcionarios y ministros, no parece haber habido consecuencias de consideración.

La periodista de la BBC, Sanchia Berg, escribe que, ese mismo verano, en Río, Margot y su marido estaban de nuevo en la lista de invitados para un baile organizado por la embajada británica.

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