Veteranos marcados por la brutalidad de la guerra

Reynaldo Leal Jr. aprendió de forma muy dura que una cosa es decir "voy a la guerra" y otra es estar en la guerra.

La pétrea lección la recibió en la ciudad iraquí de Faluya, donde combatió como sargento de la infantería de marina de Estados Unidos durante la operación "Furia Fantasma" llevada a cabo en 2004.

"Nunca se sabe lo que es la guerra hasta que te encuentras cara a cara con ella", dijo Leal a BBC Mundo, al recordar lo que constituyó uno de los más feroces combates entre rebeldes y las fuerzas estadounidenses en Irak.

El veterano indicó que al decidir a los 20 años ingresar en la infantería de marina de EE.UU. con la ilusión de servir a su país, jamás se imaginó que tomaría parte en "algo tan brutal y tan feo (como lo que ocurrió) en Faluya".

Hoy, siete años después y tras haber combatido en Irak en dos ocasiones, afirma que la experiencia como soldado "me hizo crecer como un ser humano y puedo decir que no me gusta la guerra".

El ex marine se refirió a los horrores sufridos en Irak por la muerte de sus compañeros de combate y la destrucción causada a un país extranjero.

"Crecí muy rápido", agregó. "Al Reynaldo Leal de 2003 lo vi como un niño inmaduro que no pensaba cómo iba a ser la guerra y el Reynaldo Leal de 2004 que estaba en la guerra ya era un hombre".

"No podía dormir"

Image caption Leal quiere ahora cumplir su promesa de obtener un título universitario

Leal abandonó las armas en 2008 cuando terminó su contrato con la infantería de marina de EE.UU. El hijo de inmigrantes mexicanos reside ahora en su ciudad natal de Edinburg, en Texas, junto a su esposa Ashley y su hijo de dos años. Cursa estudios universitarios de geología en el South Texas College.

Pero para llegar a tener una vida "normal" el ex marine tuvo que recorrer un camino muy dificultoso.

"Hubo noches en que no podía dormir", cuenta a BBC Mundo. "Hubo días que no quería hacer nada".

Sin embargo, dijo que se vio en la obligación de superar las dificultades psíquicas que heredó de su servicio militar para cumplir con la promesa que le hizo a sus padres de terminar su carrera universitaria una vez saliera de la armada.

Explicó que sus padres, "siendo de México, ellos estaban muy agradecidos de que yo serví a mi país, pero mi madre siempre quiso que yo agarrara un grado universitario".

El Memorial Day

Este lunes se celebra en EE.UU. el Memorial Day, día en que se recuerda a los soldados fallecidos pero que para la mayoría de estadounidenses es la fecha que marca el inicio de las vacaciones de verano.

No obstante para Leal, éste será un día de reflexión.

"Para los que hemos ido a la guerra y las familias de la gente que ha ido y no ha regresado no es un día feliz, sino un día para reflexionar sobre qué debo hacer para que mis amigos que no regresaron se sientan orgullosos de mi", exclamó el ex marine.

Su deseo es que otros hagan lo mismo. "Hay maneras en las que la gente se puede involucrar y tomarse aunque sea un minuto y recordar a estas personas que no pudieron regresar".

Un triste recuerdo

El recuerdo de los soldados que perecieron en combates ha marcado también a María Jiménez, quien sigue activa como sargento del ejército de EE.UU. tras servir en la guerra en Afganistán entre 2007 y 2008.

Jiménez es técnico en computadoras y su trabajo lo realizaba en la base estadounidense de Bagram, pero recordó la dura experiencia de ver pasar los ataúdes de los soldados que se iban a las zonas de combate y no regresaban.

"Teníamos que ir y rendirles respeto y eso era muy triste; teníamos que saludar mientras pasaban los vehículos y veíamos nueve, diez, ataúdes que pasaban", dijo a BBC Mundo la soldado.

Al igual que Leal, Jiménez afirma que haber estado en la guerra la transformó.

"Cambió mi vida porque uno se siente atrapado, porque hay muchas cosas que no podíamos hacer. Siempre teníamos que cargar nuestras armas, no podíamos salir fuera del campamento y todo el tiempo teníamos que llevar el uniforme puesto", agregó la sargento quien actualmente se encuentra destacada en la base militar de Maryland, en el noreste de EE.UU.

Sin embargo, a pesar de la dura experiencia, Jiménez piensa renovar su contrato con el ejército el año que viene.

"Si yo tuviera la decisión de volver (a la guerra) no volvería. Pero si me envían no me queda otra que ir", añadió Jiménez.

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