Beatifican a “periodista milagroso”

Manuel Lozano Garrido, Madrid, 1944 (Foto: Asociación de amigos de Lolo).
Image caption El Vaticano confirmó su beatificación tras verificar un milagro del periodista.

En Linares, sur de España, una comunidad de ancianos y enfermos reza todas las noches para que los periodistas no caigan en el sensacionalismo. Lo aprendieron de Lolo, Manuel Lozano Garrido (1920-1971), el primer "periodista milagroso" de España.

Este fin de semana fue la ceremonia de beatificación de Lolo y la localidad de Linares, en la provincia de Jaén, estaba que hervía con el nuevo beato. En sus calles se podían ver rosarios, llaveros y camisas con el rostro del periodista.

Más de diez mil voluntarios estuvieron pendientes de la visita de arzobispos, periodistas y curiosos de la región. Desde que El Vaticano aprobó la beatificación hace un par de meses, los linarenses buscaban que Lolo fuera el primer periodista santo de España.

Rafael Higueras, de la Asociación de amigos de Lolo que ha promovido la beatificación del periodista tiene el titular para describir buena parte de su vida: "era un ciego que veía mucho y un paralítico que volaba. Buena parte de su vida estuvo inválido y ciego. Eso no le impidió conservar el buen humor y escribir nueve libros y más de 300 reportajes".

Cárcel por dar la comunión

Con uno de esos libros, Las estrellas se ven de noche, Lozano fue finalista del prestigioso premio Nadal de novela. Allí describe la intensidad de una provincia andaluza desangrada por las incoherencias de la Guerra Civil.

"Es una historia muy autobiográfica. Lolo peleó del lado republicano pero era muy religioso. En esa época las iglesias estaban cerradas y un cura le pidió que diera la comunión clandestinamente", comenta Higueras a BBC Mundo.

Así lo hizo y lo metieron a la cárcel. Tenía 16 años y se movía entre las minas húmedas de las montañas cercanas a Linares donde se desarrollaban los combates, allí comenzó su vocación periodística y la artritis.

"Después de la guerra se volcó con los presos y los barrios mineros. Linares era una ciudad industrial con muchos conflictos sociales. Lolo escribía sobre el bajo salario de los mineros, sobre la justicia social", agrega Higueras.

Los artículos los publicaba en medios como el desaparecido diario Ya, las revistas Telva, Vida Nueva o la agencia Prensa Asociada. En 1956 fundó la revista Sinaí para enfermos pero "a las autoridades franquistas no les gustaba el tono de sus artículos y lo censuraron muchas veces, afirma el presidente de la asociación que lleva su nombre.

Él se definía como "un periodista cristiano que estaba al servicio de la verdad", señala el líder.

Higueras le conoció en su última etapa, cuando ya no podía escribir y tenía que dictar sus escritos a un magnetófono. Lolo se había convertido en un amasijo de huesos aferrado a un crucifijo, el mismo que fue utilizado como prueba del milagro que exige El Vaticano para conceder la beatificación.

El milagro de un periodista

El milagro ocurrió después de su muerte. Un niño de Linares cayó enfermo de peritonitis. "Lo llevaron a Madrid para operarlo. Le cortaron veinte centímetros de intestinos pero quedó peor. Pasaban las semanas y no se curaba, vomitaba y los padres ya esperaban su muerte.

Image caption Para escribir sus artículos, Lolo solía dictarle a su sobrina Luci.

Entonces la hermana de Lolo llevó el crucifijo con el que murió y se lo dejó al niño. "En menos de una semana estaba curado", susurra Rafael.

El líder habla con devoción del periodista. "El niño ahora es arbitro internacional de tenis", comenta. Higueras era uno de los aprendices de periodista que tenía que escuchar las ocho o nueve horas de grabación del magnetófono cuando lo encendían en la noche por si Lolo se inspiraba. "Eran aparatos muy antiguos y teníamos que escuchar todo", admite.

El periodista nunca se casó ni tuvo hijos, la enfermedad lo tenía atrapado. Su novia de toda la vida terminó en Canadá como misionera. Ella formaba parte de la red de corresponsales misioneros que tenía por todo el mundo, antiguos alumnos y amigos con los que mantenía contacto y que le escribían sobre lo que pasaba en una aldea remota de África.

"El periodista que quise ser no ingresó en la Escuela; el pequeño apóstol que soñaba llegar a ser dejó de ir a los barrios; pero mi ideal y mi vocación los tengo ahora delante", escribía Lolo en uno de sus últimos artículos.

Su beatificación ha sido otro milagro para el pueblo. La postulación se presentó hace catorce años cuando la aprobación de un proceso similar suele durar décadas o no tener respuesta.

De momento los grupos de oración por los periodistas que creó Lolo siguen la tradición. En los rezos incluyen la Oración para los periodistas que Lolo escribió cuando la ceguera y una artritis casi total lo atenazaron a una cama.

Entonces seguía escribiendo artículos con un dedo en su vieja máquina de escribir. "Que no los tiente la prensa de colores "negra", "amarilla", "rosa". Un periodismo al sol, claro y limpio sea tu guía", subraya la oración.

Todas las noches además de rezar por los periodistas, lo hacen por un medio de comunicación en particular, incluida la BBC.

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