Las corridas de toros en Cataluña podrían tener las horas contadas

Corrida de toros
Image caption Para prohibir las corridas de toros en Cataluña se necesita la mayoría absoluta del Parlamento de esa comunidad española.

Los taurófilos en Cataluña están en vilo. Este miércoles el Parlamento de esa comunidad española vota si prohíbe las corridas de toros.

El debate llegó a manos de los diputados catalanes después de que la organización Prou! (basta, en catalán) presentara a finales del año pasado más de 180.000 firmas en contra de los eventos taurinos.

Desde entonces, en la polémica en esa región ubicada en el noreste de España han participado organizaciones de defensa de derechos de los animales, artistas, grupos de aficionados a la tauromaquia y hasta catalanistas y españolistas.

Image caption Quienes abogan por la prohibición dicen estar en contra del maltrato a animales.

Todos han expresado su opinión, tanto en los medios de comunicación españoles como en las redes sociales de internet. También se realizaron manifestaciones para defender los respectivos puntos de vista.

No obstante, son los 135 parlamentarios que componen el poder legislativo de Cataluña quienes decidirán en la mañana de este miércoles si terminan con la tradición taurina catalana, que se remonta al siglo XV.

Hasta ahora los antitaurinos cuentan con 33 votos, mientras que los protaurinos tienen el apoyo seguro de 17 diputados. Para conseguir mayoría absoluta, que es lo que se necesita para aprobar o rechazar la moción, 68 parlamentarios deben ponerse de acuerdo.

¿Por los animales o por la identidad?

La plataforma Prou! insiste que su propuesta tiene como único interés proteger al toro. "La iniciativa no tiene nada que ver con el tema identitario. Es una reivindicación por los derechos de los animales", le dijo hace poco a BBC Mundo Eric Gallego, de Prou!

"Entre el 70% y el 80% de la población catalana rechaza los toros. La iniciativa busca acabar con esta tradición (...) para que evolucionemos como sociedad. No puede ser que en España la Ley de Protección de los Animales tenga una excepción: los toros (artículo 6). Son animales que quedan excluidos de la ley y que pueden sufrir físicamente y psíquicamente", agregó.

Image caption Quienes no quieren que se prohíban las corridas argumentan que el debate es más bien político.

Sin embargo, el diputado del conservador Partido Popular (PP), Rafael Luna, le dijo al diario local El Mundo que quienes buscan la prohibición de las corridas de toros "se esconden en la protección de animales, porque lo que les molesta es una cultura que es compartida con España".

El colaborador de BBC Mundo en España, Juanjo Robledo, señaló que "el toro no suele asociarse con un símbolo emblemático de Cataluña".

"En las autovías españolas es normal ver la silueta metálica del toro de Osborne, una antigua publicidad que se ha convertido en un símbolo español", señaló Robledo.

En Cataluña sólo quedaba una que era derribada constantemente. El animal insigne es el burro.

Si bien Prou! y quienes apoyan la erradicación de las corridas de toros en Cataluña abogan por la protección de animales, en su petición no incluyeron la prohibición de otros eventos taurinos como los "correbous" (corre toros) catalanes, que consisten -entre otras cosas- en correr detrás de un toro, encender sus cuernos, tirarlo de la cola entre varios participantes o perseguir a una vaquilla hasta que termina en el mar.

Según el diario El Mundo, el motivo por el cual esta tradición taurina catalana no está en discusión se debe a que Prou! consideró que no convencería a la sociedad catalana de su prohibición.

Prohibición costosa

Más allá de los animales o los debates sobre identidad, los diputados catalanes también deberán poner en la balanza si aprobar la prohibición de las corridas de toros le sale a cuenta a Cataluña.

De acuerdo con un cálculo realizado por la Plataforma de Promoción y Difusión de la Fiesta (PPDF), cerrar la plaza Monumental de Barcelona, la única activa de la ciudad, costaría millones de dólares a los catalanes.

Si se divide entre los cerca de 7 millones de catalanes, la cuenta saldría a unos 57 euros por cabeza (US$74).

PPDF recuerda que quienes administran la plaza tienen un contrato de 99 años, por lo que tienen opción recibir una indemnización de entre 300 y 500 millones de euros (hasta US$650 millones).

Por esta razón, muchos son de la opinión que no se debería prohibir el evento, sino dejarlo morir. Al fin y al cabo, en Barcelona se celebran unas 16 corridas al año, una cifra muy por debajo a las más de 300 que se realizan en Madrid, de las cuales muy pocas llegan a tener una asistencia del 50% del aforo.

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