¿Cómo detener a los que acosan a los famosos?

Mark David Chapman, el hombre que asesinó a John Lennon
Image caption Chapman saltó a la fama por ser el asesino de John Lennon.

Esta semana, la visita del papa Benedicto XVI al Reino Unido hizo necesario el despliegue de un gran operativo de seguridad. Este operativo incluye la participación de una unidad poco conocida por el público que se encarga de vigilar las actividades de los "individuos obsesivos". ¿Cuántos son? ¿Y cuán peligrosos resultan?

Desde la llegada del Papa, la unidad ha estado muy ocupada.

El Centro para Evaluar la Amenaza de Personas Obsesivas (FTAC, por sus siglas en inglés) fue establecido en 2006 y cuenta con un presupuesto anual de cerca de US$782.000.

La semana pasada, en un reunión en la que se conversó sobre los planes de la policía durante la visita del Papa, Meredydd Hughes, a cargo de los operativos policiales, admitió que el FTAC estuvo involucrado en la vigilancia de ciertos individuos.

Hughes, quien es también jefe de la policía de South Yorkshire, un condado en el centro de Inglaterra, dijo que "estos son individuos obsesionados. Creen que son en realidad ellos mismos el Papa, o le guardan algún rencor".

Problemas mentales

En los últimos 50 años se han producido al menos seis ataques contra pontífices.

La mayoría de los atacantes eran psicóticos, aunque la motivación del más conocido, Mehmet Ali Agca, quien le disparó a Juan Pablo II, sigue siendo dudosa.

El FTAC está compuesto por nueve oficiales de policía, cuatro enfermeras forenses especializadas en salud mental y varios psiquiatras forenses.

No se sabe cuánta gente en el Reino Unido tiene esta clase de fijaciones, pero se estima, por ejemplo, que la Familia Real recibe cerca de 10.000 cartas de personas con problemas mentales al año.

El FTAC recibe alrededor de 1.000 derivaciones por año y filtra al menos la mitad.

Éstas incluyen miembros de la familia real, políticos pero no actores, deportistas ni otros personajes famosos que en algunos caso son objeto de persecución por algún miembro del público.

Casos

David James, psiquiatra forense del FTAC, estudió decenas de ataques contra políticos británicos y europeos, así como dignatarios, perpetrados por personas que sufren enfermedades mentales.

Adelheid es un ejemplo clásico.

Image caption Aún no se sabe por qué Mehmet Ali Agca intentó matar a Juan Pablo II.

Durante años, esta ciudadana alemana trató de convencer a los políticos de su país de que hiciesen algo sobre las "fábricas asesinas" secretas.

Ella dijo que estas fábricas secuestraban gente, las cortaban en pedazos, las transformaban en robots y con las sobras fabricaban salchichas.

Parece una historia inventada, pero en 1990, sus fantasías la empujaron a apuñalar al líder del Partido Socialdemócrata Oskar Lafontaine en el cuello. No le clavó el puñal en la arteria por un milímetro y el político logró sobrevivir.

Notoriedad

El origen de estas obsesiones es complejo.

James y sus colegas identificaron varios tipos de individuos con fijaciones.

Lea: Chapman mató a Lennon para "ser alguien"

El porcentaje más grande (48%) "busca justicia", mientras que el 13% sufre de problemas de identidad y pueden creer que son el Papa o que tienen el derecho de ocupar su trono.

Otros piden u ofrecen ayuda, quieren sexo o amistad o, simplemente, fama.

Una minoría significativa (13%) está tan confundida que es difícil darse cuenta de cuál es su motivación.

Si bien la mayoría de estos individuos es relativamente inofensiva, en los últimos 30 años esta minoría ha ganado notoriedad en todo el mundo.

Entre ellos figuran Mark Chapman, el asesino de John Lennon, y John Hinckley Junior, cuya obsesión con la actriz Jodie Foster le empujó a intentar matar al ex presidente de Estados Unidos Ronald Reagan.

No obstante, algunos críticos temen que el FTAC pueda hacer que algunas personas sean separadas del resto bajo la Ley de Salud Mental por orden de la policía y no por recomendación médica.

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