Entre el espíritu de Rocky y postes de luz engrasados, por qué el desafío de los Eagles en el Super Bowl LII no es sólo ganarle a los Patriots

Aficionado de los Eagles Derechos de autor de la imagen Getty Images
Image caption Los aficionados de Filadelfia tienen fama por su "apasionada" manera de seguir a su equipo.

Los Philadelphia Eagles tienen a su alcance el mayor triunfo de su historia cuando se enfrenten a los New England Patriots en la edición número 52 del Super Bowl, la gran final del fútbol americano en Estados Unidos.

Sólo dos veces antes en su historia estuvieron tan cerca de levantar el prestigioso trofeo Vince Lombardi como campeones de la NFL, pero en ambas se les escapó la gloria.

La última de ellas hace 13 años cuando, tras llegar al último cuarto con el marcador igualado, terminaron perdiendo frente a los Patriots, al mismo rival que tendrán el próximo domingo en el estadio US Bank de Minneapolis, Minnesota.

Será una oportunidad única para saldar la deuda que tiene la franquicia con una historia en la que aparece un título de campeonato por última vez en 1960, antes de la fusión entre las conferencias Americana y Nacional en 1966 y que dio origen al Super Bowl al año siguiente.

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Image caption Nick Foles será el encargado de guiar a Filadelfia hacia el que sería un histórico título.

Pero junto con la euforia que se vive por regresar al principal evento del deporte estadunidense, también existe preocupación por lo que podría general si los Eagles logran sorprender a los Patriots.

O si llegan a perder.

Tanto en Filadelfia como en Minnesota.

Grasa vegetal

Es inevitable para los aficionados de Filadelfia ir precedidos por la fama que los ha acompañado a lo largo de su historia.

Y cuando se da el caso que haya una generación que no está al tanto de ella, ocurre lo que pasó hace dos semanas en la final de la Conferencia Nacional de la NFL, cuando atacaron sin ningún tipo de reserva a los seguidores de los Minnesota Vikings.

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Image caption La última vez que los Eagles ganaron una campeonato fue en 1960, antes que existiera el Super Bowl.

Hubo todo tipo de insultos y proyectiles. Pilas, latas de cerveza, hot dogs, salchichas y cualquier cosa que se pudiera lanzar, y por casualidad se encontraba en las manos de un aficionado de los Eagles terminaban en el sector rival.

Según los describió el periodista Bob Sansevere, del portal TwinCities.com, "los aficionados de los Vikings fueron como carne cruda en una piscina de pirañas".

"El comportamiento de un grupo de seguidores de los Eagles no sólo es hostil, es criminal", sentenció.

En una ocasión, en 1968, llegaron incluso a abuchear y atacar con bolas de nieve a una persona que vestida como Santa Claus se encontraba en el campo.

De allí que la policía de Filadelfia, tomando precauciones ante una posible victoria de los Eagles sobre los Vikings, decidió engrasar postes de luz y semáforos en la ciudad para evitar que los aficionados de los Eagles se subieran a ellos durante las celebraciones.

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Image caption La victoria de los Eagles sobre los Vikings desató la euforia entre los aficionados en Filadelfia.

Pero Filadelfia ganó y los seguidores igual aparecieron encima de los postes, carteles de publicidad y cualquier señal de tránsito.

La idea claramente no resultó y de allí que una compañía de productos de lubricantes corporales, PornHub, ofreció unos de sus productos de cara al partido del próximo domingo.

La policía desistió.

¿Local? ¿Visitante?

Es tan fuerte el sentimiento que general los aficionados de los Eagles que hasta el propio alcalde de Minneapolis, Jacob Frey, en un video de bienvenida a los aficionados de los dos equipos participantes en el Super Bowl, tuvo mensaje directamente dirigidos a ellos.

"Para los aficionados de los Eagles, no se preocupen, vamos a engrasar todos los postes de luz para que se sientan como en casa", pero la broma no acabo allí y, haciendo como si hablaba fuera de cámara, preguntó: "¿Realmente les estamos dando la bienvenida a los aficionados de los Eagles?".

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Image caption Es probable que en Minneapolis, sede del Super Bowl LII, los aficionados apoyen más a los Patriots.

Lo cierto es que no parece ser el mejor momento para que un aficionado de Filadelfia viaje a Minnesota.

Primero por la fama que lo precede y segundo por el comportamiento que tuvieron contra los seguidores de los Vikings hace dos semanas.

No sería extraño que por eso el domingo los Patriots, que se considera es el equipo más odiado del fútbol americano, aunque también sea uno de los más admirados por los éxitos acumulados en los últimos 15 años, se sienta jugando como en casa.

Igual no es algo que preocupe mucho a Filadelfia, acostumbrada a recibimientos hostiles en reciproco a la manera en que ellos se comportan.

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Image caption Tom Brady buscará el sexto título de los Patriots en el Super Bowl.

Saben que no son los favoritos, pero están convencidos que este año sí lo lograrán.

Para ello apelarán al espíritu de su mayor ídolo deportivo, el legendario boxeador del cine Rocky Balboa, cuya estatua fue "profanada" la semana pasada al amanecer vestida con una camiseta de los Patriots.

Ofensa que en términos deportivos no se puede dejar pasar.

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