Tragedia de Superga: el accidente de avión que acabó con el Torino, el equipo italiano llamado a dominar el fútbol europeo

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Image caption El Torino estaba destinado a ganar el título de la liga por quinto año consecutivo. Leslie Lievesley (en la fila de atrás, a la izquierda) se convirtió en el entrenador del Torino en 1947

Bill Lievesly acababa de llegar a su casa de la escuela cuando su mamá entró y le dijo: "La gente está diciendo que se estrelló un avión".

Cerca, en las afueras de Turín, en el norte de Italia, los restos de un avión ardían a 700 metros de altura, en la colina de Superga, detrás de la gigantesca basílica que domina la ciudad.

Al revisar las maletas y los cuerpos, los investigadores lograron eventualmente identificar a las víctimas y empezaron a darse cuenta de que, entre los 31 muertos, estaban los jugadores del Torino, el equipo campeón de la Serie A, la máxima categoría del fútbol profesional en Italia.

Era el 4 de mayo de 1949 y el Torino parecía destinado a ganar el título de la liga por quinto año consecutivo.

Con cuatro partidos de la temporada pendientes, el equipo había volado para jugar un partido de despedida para el futbolista luso Xico Ferreira contra el Benfica en Lisboa.

En el viaje de regreso, sin embargo, murió casi todo el equipo, incluidos su manager judío-húngaro, que había escapado de los nazis, y el entrenador inglés Leslie Lievesley, un defensor del Manchester United que había sobrevivido tres accidentes aéreos previos.

Su hijo, Bill, estaba por cumplir 11 años.

Un jugador para el Torino

La noticia se propagó rápidamente por la ciudad y, por la noche, alcanzó a Sauro Toma, un defensor que no había viajado con sus compañeros por causa de una lesión.

Antes de morir en 2018, a los 92 años, dijo que había vivido como "alguien condenado a sobrevivir, mientras mis hermanos perecieron".

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Image caption El pequeño avión de pasajeros quedó casi completamente destruidos.

El avión se estrelló en medio de una densa neblina contra el muro trasero de la basílica.

Más tarde, se concluyó que el malfuncionamiento de la nave le habría hecho creer al piloto que no estaba cerca el edificio. Cuando se dio cuenta, ya era muy tarde.

Dos días después del accidente, medio millón de personas colmaron las calles para los funerales. El Torino recibió el título de la Serie A, a pedido de sus rivales. El equipo pasó a la historia no como los "Invencibles", sino los "Inmortales".

La siguiente temporada, se le pidió a los mejores clubes que le donasen un jugador al Torino para que pudiese recuperarse. El título de 1949-50 lo ganó la Juventus, y Torino acabó en el sexto puesto.

Desde el accidente, solo ganaron una liga, en 1975-76, el séptimo título en la historia del club.

Aniversario

La tragedia de Superga es central en la identidad del Torino, y su legado sigue vigente. Cada año, miles se congregan en el sitio del siniestro.

Este año es el 70º aniversario.

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Image caption El accidente todavía está muy presente para los fans del Torino

Bill regresó por primera vez para el 60º aniversario, en 2009. No tiene claro por qué no lo hizo antes.

"Lo venía diciendo desde hace tanto tiempo, 'ahora voy a hacerlo'. Debo ir, se lo debo a mi padre", le dice a BBC.

En ese viaje, hace 10 años, Bill subió a Superga y regresó a la ciudad dos veces en dos días. El sitio está a unos 10 kilómetros del centro de Turín.

Ahora nos encontramos en Inglaterra, donde vive actualmente. El día se torna oscuro mientras charlamos en la comodidad de su sala de estar, bebiendo café.

Bill tiene 80 años e irradia calidez en esta tarde helada en el sur de Yorkshire, en el norte de Inglaterra, mientras conversamos sobre la época en la que Turín era su hogar.

En el pasillo, y a lo largo de la escalera, hay fotos de su padre, Leslie, cuando era jugador del Doncaster Rover y una foto del equipo del Manchester United, junto a otras fotos de su abuelo Joe, arquero del Sheffield United y del Arsenal.

Edad de oro

Leslie Lievesley se mudó al norte de Italia con su esposa y su hijo en 1947, cuando dejó su primer trabajo como entrenador en el Heracles Almelo en Holanda para unirse al Torino, después de rechazar una oferta del Marseille.

Se estaba sumando a un equipo ya exitoso.

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Image caption Desde la basílica de Superga se puede ver la ciudad de Turín, con las montañas de fondo.

El Torino se convirtió en el primer equipo italiano en conseguir el mismo año el doblete de liga y Copa en 1943, la temporada final antes de que se suspendiera la Serie A por dos años durante la II Guerra Mundial.

Todavía tienen tres de los mejores récords.

En 1947-48, el Torino anotó 125 goles en sus 40 partidos, finalizando con un récord de diferencia de goles de más 92 para asegurar su cuarto título consecutivo

Para cuando tuvo lugar el accidente, no habían perdido de locales en más de seis años, mientras que la victoria 10 a 1 contra el Alessandria, en mayo del 1948, sigue siendo la más grande en la historia de la Serie A.

Esta edad de oro del club se debe en gran parte a su presidente, Ferruccio Novo, quien contrató a algunos de los mejores jugadores del país, incluido Valentino Mazzola, la estrella del Torino que se convirtió en capitán de Italia.

Novo quedó devastado tras el accidente. Mazzola había bautizado a uno de sus hijos con su nombre.

Pero el presidente no estuvo en el trágico vuelo por causa de una gripe.

Y tras fracasar en la imposible tarea de reconstruir al equipo después del accidente, renunció a la presidencia del Torino en 1953, tres años después de llevar a Italia a la final de tres mundiales.

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Image caption Miles de fans visitan se acercan a rendir homenaje los jugadores que perecieron en el accidente.

Otra figura influyente en el éxito del club fue Erno Egri Erbstein, el mánager húngaro que fue obligado a regresar a su país después de que se implementaran las leyes antisemitas de 1938 bajo el gobierno de Benito Mussolini, que les quitaba a los judíos su ciudadanía italiana.

Erbstien se escapó de un campo de concentración en Budapest, en ese momento ocupada por los nazis.

Regresó al Torino después de guerra y continuó ganando partidos con la ayuda de su entrenador inglés.

Tres accidentes previos

Nacido en 1911, Leslie Lievesley se avocó al rol de entrenador después de que su carrera llegara a un final brusco a raíz de la guerra.

En 1939 se unió a la Real Fuerza Aérea. Allí se desempeñó como paracaidista, participando en misiones que involucraban enviar soldados y en ocasiones espías dentro de las fuerzas enemigas.

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Image caption Cuando se estrelló el avión, los jugadores regresaban de jugar un amistoso en Portugal.

En una de sus misiones en la que tuvieron que regresar antes de que pudieran enviar a los soldados, su avión fue alcanzado por fuego amigo. Todas las personas a bordo murieron menos él.

Hubo otro incidente en un avión durante la guerra, pero Bill no recuerda los detalles.

El tercero que Lievesley logró sobrevivir se produjo en 1948 cuando viajaba con el equipo juvenil del Torino, y hubo una falla en los frenos del avión durante el aterrizaje en el aeropuerto de Torino.

Como una de las alas se enganchó en un hangar, esto frenó la nave y evitó que se estrellara contra el edificio de la terminal.

Legado

Durante las pocas horas que visité Superga, el aire era límpido y la luz del sol brillante por el reflejo de los Alpes cubiertos de nieve que se veían a la distancia.

Es difícil imaginar los sonidos y las imágenes terribles de ese día nefasto, cuando el pequeño avión de tres motores Fiat se destruyó en el acto tras el impacto directo contra el edificio sagrado que mira hacia el hermoso valle que tiene debajo.

Hay un monumento para recordar el incidente en la pared trasera contra la que se estrelló la aeronave. Fans de fútbol de todo el mundo vienen aquí desde hace años a presentar sus respetos y dejar bufandas de diferentes colores.

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Image caption Los nombres de los integrantes del equipo que fallecieron están grabados piedra. Fans de todo el mundo suelen dejar flores y coronas, pero también bufandas de colores.

Solía haber un museo dentro de la basílica antes de que lo obligaran a trasladarse a un espacio mucho más grande en Grugliasco, un suburbio de Turín.

Curiosamente, el club no ofrece ningún apoyo o financiamiento oficial.

De hecho, cientos de reliquias de la edad de oro del Torino fueron desechadas y abandonadas por los dueños previos.

Ahora están expuestas en el museo, manejado por decenas de dedicados voluntarios.

Ellos son quienes han contribuido a mantener vivo el recuerdo del Torino, y no solo por un día al año.

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