Copa América Brasil 2019: el entrenador que arbitró en el mismo torneo y otras 5 divertidas historias del máximo campeonato sudamericano

Ronaldo en 1999. Derechos de autor de la imagen Getty Images
Image caption Ronaldo mostró nuevamente su calidad al quedar como máximo goleador de la Copa América de 1999 pese a jugar con pañales.

En sus más de 100 años de existencia, la Copa América da para mucho que contar.

Por un lado están los goles, las victorias y los campeones que ha habido desde 1916, pero por el otro se encuentran aquellas anécdotas y hechos curiosos que muestran lo peculiar de uno de los torneos de selecciones más antiguo del mundo.

En BBC Mundo recopilamos 6 de estas historias que quizás no conocías.

1. Del banquillo al campo

El chileno Carlos Fanta fue una de las figuras más importantes en el fútbol de su país como jugador, entrenador, directivo y árbitro.

Pero fue en la primera Copa América de la historia, celebrada en Argentina en 1916, que por aquel entonces se conocía como el Campeonato Sudamericano de Fútbol, donde quedó más en evidencia su carácter multifacético.

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Image caption Uruguay fue el primer campeón de la Copa América al empatar frente a Argentina en el partido decisivo.

Fanta llegó a Argentina como el entrenador de Chile, pero también fue asignado como uno de los cuatro árbitros que participaron en el torneo.

De hecho fue quien más trabajó al dirigir en tres de los seis partidos que hubo, incluido el último entre Argentina y Uruguay que tuvo que suspender a los cinco minutos por los problemas que hubo en las gradas entre los aficionados.

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Image caption El público invadió el campo luego de que se suspendiera el partido decisivo e incendió algunos sectores del estadio G.E.B.A.

El encuentro se reanudó al día siguiente y al terminar sin goles supuso el primer título de Uruguay.

Fanta no fue la única persona con una doble función en aquel torneo, ya que el jugador brasilero Sídney Pullen también tuvo que actuar como árbitro, encargándose del partido entre Argentina y Chile.

2. Ronaldo, goles con pañales

En 1999 Ronaldo empezó a sufrir problemas de sobrepeso.

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Image caption Ronaldo fue uno de los goleadores del torneo jugado en Paraguay.

Así lo reveló el seleccionador brasileño de entonces, Vanderlei Luxemburgo, años después.

"Ronaldo tenía sobrepeso y tratamos de hacerle perder unos kilos. No había mucho tiempo para lograrlo. Él se preguntaba cómo podía disminuir los kilos de más", contó Luxemburgo.

"El médico le dio un medicamento llamado Xenical, efectivo, pero que aceleraba las evacuaciones. Así que, para evitar incidentes se vio obligado a utilizar pañales".

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Image caption Luxemburgo contó los problemas que sufrió Ronaldo durante la Copa América de 1999.

El técnico aseguró que el "Fenómeno" se quejó por tener que jugar en esas condiciones. "Pero continuó marcando goles, como siempre ha hecho".

Ronaldo fue el máximo goleador de ese torneo, disputado en Paraguay, junto a su compañero Rivaldo con cinco tantos. Brasil fue campeón.

3. D10S fue DIE60: Maradona con el 6 en 1979

Maradona, que nunca pudo ganar el trofeo, debutó en la Copa América en la edición de 1979.

Fue ante Brasil, en el estadio Maracaná, y lo peculiar fue que en lugar de vestir con el 10 con el que se transformó en una leyenda, lo hizo con el 6.

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Image caption Maradona nunca pudo ganar la Copa América.

Ese mismo año, el seleccionador César Luis Menotti estaba también preparando al plantel juvenil para afrontar el Mundial Sub 20 en Japón, en el que jugó Maradona.

El formato de aquella Copa América fue clave: no tenía una sede fija y en la primera fase se dividió en tres grupos a los países, con partidos de ida y vuelta para dirimir su clasificación a semifinales.

Menotti optó por resguardar de inicio al joven zurdo y no ponerlo en todos los partidos de la Copa para no desgastarlo.

Pero tras una derrota con Bolivia, Menotti recurrió a Maradona de cara al siguiente compromiso ante Brasil.

Le entregaron la camiseta número 6 porque no había sido utilizada en el primer encuentro con los bolivianos.

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Image caption Ese mismo año Maradona guió a Argentina al título mundial juvenil, torneo en el que se le vio con su habitual número 10.

El 6 no impidió que Maradona fuera una de las grandes figuras de un partido que, sin embargo, ganó Brasil.

En el siguiente compromiso, de nuevo ante Bolivia, Maradona tuvo utilizar el mismo dorsal.

Después de aquel 8 de agosto de 1979, Maradona ya nunca más se separó del 10.

4. Albicelestes de blanco, celestes de rojo y Brasil, con la camiseta de Boca

La rivalidad en el campo entre argentinos y uruguayos a menudo se ha trasladado fuera de la cancha.

Entre 1916 y 1929, el viejo torneo sudamericano se había disputado todos los años, menos en 1918 y 1928.

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Image caption Uruguay quedó campeón en la Copa América de 1935, pero lo hizo vistiendo de rojo y no de celeste.

Sin embargo, por el cruce de acusaciones por la final del Mundial de 1930 entre albicelestes y charrúas, el certamen no se disputó hasta 1935, cuando Perú organizó una edición extraordinaria en conmemoración de los 400 años de la fundación de Lima.

No todo fue tan sencillo. Debido a las diferencias entre argentinos y uruguayos, ninguna de las dos selecciones vistió sus colores tradicionales: mientras los albicelestes jugaron de blanco ese torneo, los celestes se vistieron de rojo para la ocasión.

Dos años después, en 1937, en la vieja cancha de Boca Juniors, fue Brasil el que jugó con una inusual casaca azul y amarilla.

En épocas en las que todavía la Canarinha jugaba de blanco, color que abandonó tras el Maracanazo en 1950, Brasil se presentó con su habitual uniforme, pero se confundía con el que había salido al campo su rival, Chile.

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Image caption Antes de inmortalizar el amarillo de su uniforme, Brasil jugaba vestido de blanco.

Como ninguno de los dos equipos tenía camisetas alternativas, un dirigente del club anfitrión cedió unas del equipo argentino, por lo que aquel 3 de enero Brasil, vestido como Boca, ganó por 6-4 a Chile.

5. El país anfitrión que casi queda eliminado por falta de jugadores

También ocurrió en la primera edición del torneo, en 1916.

Resulta que en ese entonces el fútbol era un deporte amateur y si bien el país había elegido a sus 11 representantes, uno debió ausentarse a último momento por un viaje laboral impostergable y no pudo jugar el segundo partido del campeonato.

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Image caption El estadio Racing Club fue donde se terminó de jugar el partido decisivo entre Argentina y Uruguay.

En esa época no existían los cambios: todos los jugadores debían disputar el partido entero, y no había tarjetas amarillas o rojas. Por eso, no se convocaba a suplentes.

Con solo 10 jugadores, y faltando poco para que comenzara el encuentro contra Brasil -el primero, contra Chile, lo había ganado 6 a 1-, Argentina estuvo al borde de declararse afuera.

Zafó del papelón por una casualidad.

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Image caption El argentino José Laguna marcó el gol del empate ante Brasil, que jugó con uniforme de rayas amarillas y verdes.

Uno de los jugadores argentinos reconoció entre el público que colmaba las gradas del estadio de G.E.B.A. a José Laguna, futbolista del club Huracán.

Convocado de urgencia, Laguna aceptó ser parte del encuentro y de hecho resultó providencial para el país anfitrión ya que marcó el único gol argentino.

El juego terminó 1 a 1.

6. El partido más largo en la historia

Para definir el campeón del torneo en 1919, Brasil y Uruguay tuvieron que jugar un partido final luego de haber quedado empatados a puntos en la fase de grupos.

Fue la primera final jugada en la historia de la Copa América y no cabe dudas que quedará para siempre como el partido más largo del torneo.

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Image caption Los integrantes del Brasil campeón en 1919 posando junto a Friedenreich (abajo en el centro). autor del único gol del partido más largo de la historia de la Copa América.

Con el marcador sin goles al final de los 90 minutos reglamentarios, el árbitro argentino Juan Pedro Barbera dio paso a un tiempo suplementario de 30 minutos para dirimir el encuentro.

No hubo movimiento en ninguno de los dos arcos, por lo que fue necesario jugar otra prórroga de media hora.

Para alivio de los aficionados y de los jugadores, que deambulaban agotados sobre la cancha, el brasileño Arthur Friedenreich anotó un gol a los dos minutos de reanudarse la acción.

La victoria, conseguida tras 150 minutos de juego, supuso el primer título de Brasil.

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