Sudáfrica 2010: Argentina en territorio “Águila Verde”

Aficionados nigerianos en el estadio Ellis Park
Image caption Pese a que Nigeria jugó como en "casa" no pudo evitar la derrota frente a Argentina.

Quizás fue una travesura de la FIFA cuando se decidió que la entrada para el Argentina-Nigeria que le tocaría al reportero de BBC Mundo siguiendo a la albiceleste estaría en lo profundo de la barra nigeriana.

Pero la sorpresa inicial dio paso a la curiosidad. A fin de cuentas era vivir el partido de local, ya que la numerosa hinchada nigeriana prácticamente estaba en casa, pues el estadio Ellis Park se encuentra al lado de Hillbrow: el principal barrio de inmigrantes de Nigeria en Johannesburgo.

Miles de personas que viven en Hillbrow, llegaron desde temprano al estadio. Pese a la reputación que tiene este barrio como uno de los más peligrosos de la ciudad, un hincha nigeriano me dijo "en nuestra comunidad hemos acordado venir al estadio a disfrutar del partido y volver a nuestra zona en paz".

De ser cierta esta versión, por lo menos en la barra donde se ubicó BBC Mundo pudo ser confirmada.

En medio de un sopor de vuvuzelas y gente de pie cantando y bailando se fue desarrollando el preámbulo del encuentro.

Lo que pareció que daría pie al caos una vez comenzadas las acciones, fue sorprendentemente lo contrario.

Se callan las vuvuzelas

Al son de ambos himnos nacionales estuvo acompañdo el sepulcral silencio de la vuvuzela sin tocar. Después de tantas horas con el zumbido en el tímpano fue hasta extraña la falta de ruido.

Image caption Un vuelo espectacular de Enyeama para evitar un gol argentino.

Además a mi alrededor hubo un estricto régimen que impedía a nadie ponerse de pie a ver las acciones, pues de lo contrario era inmediatamente inundado de gritos para que se sentase.

Cualquier aspiración que se vivía en la grada nigeriana, al darse el pitazo del inicio, se enfrentó a un inspirado Lionel Messi desde el inicio.

Los gritos de apoyo a las llamadas "Aguilas Verdes" pronto dieron paso a murmuros de descontento y hasta quejidos.

Incrustado en medio de dos enormes (pero extremadamente bondadosos) nigerianos, se podía percibir que la barra africana se preparaba para lo peor. Mientras y en la grada superior, en estos minutos iniciales parecía sonar cada vez más fuerte el tambor de un grupo de hinchas argentinos todos con camisetas de Independiente y en una de las zonas más exclusivas del lugar.

"¿Cómo es posible? ¡Se llevó a cuatro defensas!", gritó un hombre cerca de mi en una de las primeras jugadas de peligro de Messi.

El nigeriano a mi izquierda, John dijo que se llamaba, sólo emitía un "¡Ay! ¡Ay! ¡Ay!" cuando "La Pulga" tomaba el balón, cómo si de pronto sintiese algún dolor corporal.

Aunque cuando Nigeria tomaba la pelota, en acciones más desordenadas de ataque que de verdadero peligro, la situación cambiaba.

Una especie de anti-climax, o quizás el deseo de que pase algo que no sucederá, porque los gritos de sufrimiento de los nigerianos al fallar un ataque sin ningún peligro sonaban como si de un mano a mano con el arquero se trataba.

Sobre mi hombre, , un hombre, como casi todos con su camisa verde, aulla cada vez que Nigeria se acerca al área argentina. "!Gol! ¡Gol! ¡Gol!" grita cuando un atacante nigeriano encara a un defensa aún estando fuera de cualquier oportunidad.

Hombre del partido

Claro, ya en la segunda parte del partido, ante una adormecida Argentina, renació el apoyo a las "Aguilas Verdes", como si el medio tiempo hubiese permitido a la barra nigeriana renovar fuerzas y volver a creer.

Image caption Messi fue el jugador que más disparó al arco, pero se encontró con la muralla de Enyeama.

En la fila de atrás además se encontraban dos adolescentes nigerianos, quienes mantenían una sobriedad de periodista neutral haciendo una crónica del partido, en medio del ruido de vuvuzelas y las frustraciones de la hinchada local.

Al terminar el encuentro, me les acerco y descubro que efectivamente son reporteros, pero del periódico de su secundaria. La nota que escriben, con gráficos de estrategia incluidos, es una asignación escolar.

"Creo que fue un resultado justo", me dice uno de ellos, Kelvin. "Pero el próximo encuentro con Corea del Sur tenemos que ganarlo, ese es el clave", agregó con una seriedad que dejaría avergonzado a un analista de ESPN.

En ese instante en la pizarra del estadio anuncia que el portero nigeriano Vincent Enyeama fue nombrado el jugador del partido.

"Lionel Messi fue el mejor del encuentro", sentencia entonces Kelvin.

El adolescente nigeriano probablemente tenga razón, pero tras este partido descubrimos que "infranqueable" en nigeriano parece que se dice Enyeama.

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