Mundial Sudáfrica 2010: La implacable Holanda a las puertas de la gloria

Heitinga y Sneijder celebrando la victoria ante Uruguay.
Image caption Holanda pasó a la final del Mundial de Sudáfrica, tras ganar a Uruguay por 3 goles a 2.

Implacable sería quizás la palabra adecuada que describe a esta Holanda que acaba de llegar a su primera final en un Mundial desde 1978.

Se lo escuché a un colega aquí en Sudáfrica: "Holanda ahora juega como Alemania y Alemania como Holanda".

Con eficiencia germana, la selección naranja se ha deshecho de sus rivales y ahora apunta hacia el primer título en su historia. Su juego no es necesariamente vistoso, es sencillamente implacable. No opta por el juego de probabilidades de atacar sin cesar hasta anotar, simplemente aprovecha, o más bien devora, la oportunidad que aparezca.

Así ocurrió con el tercer gol anotado por Arjen Robben ante Uruguay, o con el segundo que anotó Wesley Sneijder contra Brasil.

Ambos se asemejan en el hecho de que salieron de la nada. Inesperados, pero certeros.

Y esa es la Holanda del técnico Bert Van Marwijk: menos estilo y más definición. Algo que parece hasta egoísta si se observa una plantilla que tiene a jugadores creativos como Sneijder, Robben, Robin Van Persie e incluso el suplente Eljero Elia.

Con su clásico estilo parco, Van Marwjik lo dejó claro antes de las semifinales. "Hemos demostrado que jugamos buen fútbol y que podemos ganar a los mejores países. Antes, cuando las cosas no nos salían bien tendíamos a ser bien arrogantes y no revisábamos lo ocurrido, pero ahora hemos entendido el mensaje".

Comparación

Tras la victoria ante Uruguay, un conocido columnista de la prensa británica, Gabriele Marcotti, indicó en su cuenta de Tiwtter que "esta selección de Holanda parece peor de las que prometían más en 1998, 2002, 2006 y 2008".

El equipo de los Países Bajos siempre que llega a un gran torneo suele ser considerado uno de los favoritos, pero también suele salir de manera decepcionante.

La última vez fue en la Eurocopa de 2008, cuando deslumbró a millones con un fútbol vistoso, atractivo y goleador. Pero luego fue eliminado estrepitosamente en cuartos de final por una Rusia liderada por Andrei Arshavin.

También en 1998, el conjunto tenía a luminarias del fútbol europeo en plenitud (Patrick Kluivert, Marc Overmars, los hermanos De Boer, Edgar Davids), pero perdieron en semifinales por los penales ante Brasil.

Siempre a punto de llegar, pero nunca ahí. Como cuando en 1974 y 1978 el equipo recordado por Johan Cruyff y Johan Neeskens fue a dos finales seguidas, pero no pudo capitalizar.

Ahora es diferente. Por algo los hinchas "naranja" se quedaron festejando dentro del estadio horas después de finalizado el encuentro, incluso con la presencia de algunos jugadores que regresaron del vestuario para incorporarse. Bastante han llorado los que hoy celebran.

"Sabemos de la capacidad técnica de los holandeses, y este equipo en cualquier momento te hace un gol", explicó el técnico uruguayo. Óscar Tabarez.

Individuos

Cryuff, un creyente religioso en el fútbol de posesión que practica el F.C. Barcelona o la misma España, ha sido uno de los críticos del estilo holandés, aunque no de su récord en el torneo.

Aún si no ha sido la forma que él hubiese elegido para llegar a la final, seguramente estará complacido de lo logrado hasta el momento.

Image caption En los últimos torneos, la prometedora Holanda siempre acababa siendo eliminada de forma decepcionante.

Una clave de esta senda ha sido la forma futbolística en que llegaron el Mundial Sneijder y Robben, quienes terminaron la larga temporada europea en su mejor nivel, el primero ganando la Liga de Campeones y el segundo jugando la final de ese torneo, con sus respectivos clubes.

Pero quizás más calladamente el elemento crucial de esta Holanda ha sido el renacer y liderazgo de Mark Van Bommel, quien ha dejado su huella a los rivales en el tackle y con su presencia.

Ante Brasil defendió reiteradamente el medio del campo y cuando hizo falta subió la intensidad de sus entradas para detener contraataques o simplemente ganar la batalla psicológica a la oposición.

Con veteranía ha evitado además las tarjetas y suspensiones, algo que hubiese pesado enormemente en las aspiraciones holandesas. Pues si no tiene quién recupere la pelota, no puede soltar a Robben o a Sneijder al ataque.

Van Bommel justamente representa un poco la actual filosofía de esta Holanda. No es un jugador que estará en la cubierta de un videojuego de fútbol o en las vallas publicitarias, pero su labor es fundamental. Como el Dunga jugador de Brasil en 1994 o el Vieira de Francia en 1998, aquellos que hacen el trabajo sucio.

Y con este fundamento, su primer título en un Mundial no es impensable.

"No nos conformamos con haber llegado a semifinales, venimos a Sudáfrica a ganar la Copa", sentenció Van Marwijk.