¿Quién merece más el Mundial?

Sneijder y Villa
Image caption Holanda y España han sido dos de los equipos más consistentes en Sudáfrica.

Holanda y España son dos potencias del fútbol con una historia similar: ambas son señaladas como los mejores países que nunca han ganado una Copa del Mundo.

Este domingo, en la final del Mundial de Sudáfrica, uno de los dos podrá borrar esta reputación para siempre. El perdedor, seguirá en la vía del sufrimiento y luchando contra el peso de la historia.

Para España la tarea pendiente surge de que esta nación alberga una de las ligas de fútbol más importantes del mundo, seguida por millones de personas en todo el planeta.

A diferencia de lo que sucede en Inglaterra, o América Latina, la mayoría de los jugadores en La Liga son españoles, que se juntan con las estrellas traídas por los clubes desde Sudamérica o África.

Diferentes generaciones de futbolistas de este país de la península ibérica han pasado por la selección nacional (Estanislao Basora, José Antonio Camacho, Emilio Butragueño, Fernando Hierro o Raúl), pero ninguno logró llevar al equipo a estos niveles.

Desde 1950, España no pisaba una semifinal y ahora está de manera inédita a una victoria del título Mundial.

El triunfo marcaría el borrón y cuenta nueva en la reputación de fracaso de un seleccionado famoso por su imposibilidad de pasar de cuartos de final, después de haber estado en 13 de los 19 mundiales disputados. Levantar la Copa podría incluso significar el establecimiento de una nueva era en el fútbol mundial donde el equipo español no llegue con tantas dudas sobre su capacidad, al acumular el campeonato europeo y el mundial en un período de dos años.

Atrás quedaría, por ejemplo, la amarga y polémica eliminación en 2002 en cuartos de final, así como la inesperada derrota ante Francia en octavos del Mundial de 2006. Incluso se borraría la triste caída ante Bélgica en penales en 1986.

No obstante, un fracaso traería muchos fantasmas de vuelta. Y si no es con esta generación de excelentes futbolistas, y con este impresionante estilo de juego (el mejor de Sudáfrica), quedaría la pregunta de si alguna vez será posible.

No es poco lo que está en juego en esta final para España.

Naranja revindicada

Image caption En los años setenta los holandeses introdujeron el concepto de fútbol total.

Para Holanda la situación es parecida.

Aunque el equipo "naranja" ha participado en menos de la mitad de los mundiales realizados, es perseguido por la fama ganada por los seleccionados de los años setenta que introdujeron el concepto de fútbol total y disputaron la final en Alemania 1974 y Argentina 1978.

En ambos partidos el anfitrión se impuso, pero la leyenda holandesa quedó. Uno de los miembros de este combinado, Johan Cryuff, hoy en día es venerado como la musa del fútbol atractivo y letal que juega el FC Barcelona y que repite España a través de Xavi y Andrés Iniesta.

"Soy holandés, pero defiendo el fútbol que juega España", escribió recientemente Cruyff en una columna en un diario del país ibérico.

Pero este es un conjunto que también muchos consideran que ya debería haberse puesto la chapa de campeón.

En 1998 fue eliminado en penales por el eventual campeón, Brasil, pero contaba con grandes figuras del momento como Dennis Bergkamp, Marc Overmars y Ronald Koeman.

La liga holandesa es además una cantera de talento y sus mejores jugadores suelen ser reclutados para los principales clubes europeos. Hoy en día Wesley Sneijder juega con el Inter de Milán, Arjen Robben con el Bayern de Munich y Robin Van Persie con el Arsenal.

De ahí que un título mundial sería la consagración largamente esperada de un país que también ha hecho suficientes méritos para ser llamado campeón.

"Muchos equipos de este Mundial han dicho que nuestro fútbol no es bonito. El equipo siempre quiere jugar bonito, pero lo importante es la victoria. Si ganamos no nos importa si nuestro fútbol fue o no fue hermoso", señaló el técnico de la escuadra "naranja", Bert Van Marwijk.

El factor X

Image caption Con una victoria en Sudáfrica, España olvidaría su largo historial de fracasos en los mundiales.

Holanda y España han sido dos de los equipos más consistentes en Sudáfrica y habrá pocas dudas del mérito de ambas de disputar el trofeo de la competición.

Pero ambas también han recibido una sonrisa de la fortuna, que ha acompañado su resolución para resolver partidos complicados que amenazaron con cambiar la historia.

En cuartos de final, Brasil parecía dispuesto a empacar a los holandeses cuando el partido llegó al descanso. De manera increíble un tiro libre de Sneijder, que generó confusión entre Felipe Melo y el portero Julio César, terminó en el fondo de la red. Ahí cambió todo y Holanda eventualmente daría la vuelta al marcador y con justicia eliminaría a la canarinha.

España también tuvo un giro similar. Ante Paraguay, también en cuartos, pudo haber estado en desventaja ante un conjunto sudamericano que como nadie hasta el momento le disputó cada balón en cada centímetro del terreno.

Un claro penal de Gerard Piqué al delantero paraguayo Óscar Cardozo puso a la "roja" europea a temblar. Pero el tiro de Cardozo fue tapado por Casillas e inmediatamente España pareció lograr zafarse de las manoplas paraguayas y retomó el partido con un excelente gol de David Villa instantes después.

Dos detalles que cambiaron el guión de Holanda y España.

Y si de detalles está llena la vida, será interesante ver cuál será el factor que determinará de qué color se vestirá la Copa del Mundo en 2010. Algo para comentar con la resaca del lunes en la mañana.