La oligarquía rusa en jaque

Sobre el tablero, la crisis económica mundial no sólo se está comiendo a los peones, también ha logrado poner en jaque a las mayores fortunas de Rusia que ahora miran al Kremlin para que les lance un chaleco salvavidas.

La llamada oligarquía rusa se hizo de oro en los 90 cuando se subastaron al mejor postor las empresas estatales que habían conformado el tesoro energético de la ex Unión Soviética.

Sin embargo, de los 87 habituales de la lista Forbes, este año entre las mil fortunas mas grandes del mundo sólo quedan 32 multimillonarios rusos, y según la revista Finans la crisis financiera ha lapidado el 66% del patrimonio conjunto de los diez hombres más ricos de Rusia.

Sintoniza con los demás estamentos de la economía rusa ya que, las últimas cifras describen un país con 6,1 millones de parados, lo que representa el 8% de la población activa (75,7 millones de personas).

El crecimiento económico de Rusia, que en los últimos ocho años había estado cerca del 8%, se prevé que en el año fiscal 2009 se quede en un reducido 1%.

La situación se acaba de rematar con un rublo que ha perdido el 30% de su valor frente al dólar y con las dos principales bolsas rusas, que retrocedieron un 80% desde el máximo del año pasado.

Bajo vigilancia

Ante un panorama tan drástico, los oligarcas han puesto sus esperanzas en el Kremlin, que parece estar dispuesto a ayudarles a pagar sus deudas monumentales, pero les ha advertido que les vigilará de cerca.

"Algunos se enriquecieron en muy poco tiempo, y ahora ha llegado la hora de saldar las deudas, las deudas morales", decía recientemente el presidente ruso Dimitri Medvedev que reiteró su decisión de luchar contra la corrupción.

La reprimenda iba dirigida contra los acontecimientos del decenio de 1990 -cuando Rusia se embarcó- de la mano de su presidente Boris Yeltsin, en la mayor y la más rápida privatización llevada a cabo por un gobierno en toda la historia.

"La corrupción y los intereses políticos hicieron que las empresas estatales se repartieran entre un puñado de empresarios", escribe el experto de la Universidad de Harvard, Marshal Goldman, en su libro "Oilopoly", publicado en 2008, en el que repasa el estrecho vínculo de la historia del país a las materias primas energéticas.

Según describe Goldman, algunos de estos nuevos ricos eran "ex funcionarios comunistas, que compraron las empresas que ya estaban dirigiendo", sin embargo otros se habían hecho un nombre con actividades de contrabando, que en la época eran delictivas, y que "cuando se legalizó la propiedad privada y se liberalizó el mercado ya tenían mucho camino recorrido".

De acuerdo con Carlos Taibo, especialista en estudios rusos de la Universidad Autónoma de Madrid, todas esas prácticas se dieron en "un escenario en el que el control público de lo que ocurría era escaso y en el que las autoridades, empezando por el propio presidente Yeltsin, transigieron, en provecho de fórmulas que no eran precisamente saludables".

Desde entonces "se había generado la ilusión óptica de que sus fortunas estaban al margen de cualquier tipo de problema", señaló Taibo a la BBC.

No todos son iguales

Image caption Deripaska fue el hombre más rico de Rusia hasta que sus activos cayeron 90%.

La caída más estrepitosa la ha protagonizado Oleg Deripaska, dueño del conglomerado de aluminio del país y considerado en 2008 el hombre más rico de Rusia.

El pasado mes de febrero la revista Finans anunció que después de que el valor de sus activos hubiese caído un 90%, a US$4.900 millones, en tan solo un año su nombre se precipitó de la primera a la octava plaza entre las fortunas del país.

Pero no todos los magnates rusos se encuentran en la misma situación. "Otros, como Mikhail Prokhorov, fueron más prudentes, no pidieron tantos créditos y ahora se encuentran en una situación bastante holgada, incluso podrían adquirir activos a precios relativamente bajos", dijo a la BBC el experto ruso Vadim Malkin, director del centro de estudios Russian Axis.

Precisamente Prokhorov encabeza hoy la lista de los más ricos de Rusia con una fortuna valorada en US$14.100 millones. Uno de sus golpes maestros lo dio en abril de 2008, cuando le vendió a Deripaska su 25% de la empresa líder mundial en producción de paladio y níquel Norilsk Nikel.

"Como realizó con éxito la transacción de Norilsk Nikel justo antes del colapso económico, Prokhorov se ha ganado la reputación de gurú", publicó la revista Finans.

Mientras fue presidente de la Federación Rusa desde el año 2000 hasta el 2008, y ahora en su cargo de primer ministro, Vladimir Putin aumentó el control sobre los oligarcas y sus supuestas actividades ilegales.

"Fue demasiado lejos"

Image caption Con una fortuna de US$14.100 millones, Mikhail Prokhorov es el hombre más rico de Rusia.

Sin embargo, Carlos Taibo considera que "Putin sólo entró en colisión con aquellos oligarcas que habían tenido la mala idea de plantarle cara políticamente, como es el caso de Mikhail Khodorkovsky".

Precisamente el próximo 31 de marzo comienza un nuevo juicio contra Khodorkovsky y su socio Platon Lebedev - ambos fundadores de Yukos la mayor petrolera privada de Rusia, ahora en manos del estado- luego de haber sido acusados por robo de crudo y lavado de dinero.

Los empresarios, que ya habían sido condenados en un juicio anterior por delitos tributarios a ocho años de cárcel, se declaran inocentes de los cargos que se les imputan y por los que se les podría condenar hasta a 22 años de cárcel.

"Khodorkovsky fue demasiado lejos. Se posicionó como una potencia independiente del sistema, a la altura de las instituciones internacionales o las grandes multinacionales. Así que el Kremlin se asustó y decidió darle un castigo ejemplar que pusiera en su sitio a todos los demás oligarcas", dijo Vadim Malkin.

Desde que estalló la crisis económica, los oligarcas rusos están haciendo lo mismo que los responsables de muchas entidades financieras en el mundo occidental, que es solicitar ayuda gubernamental. Y en Rusia, "el Estado rescatará de la bancarrota a los oligarcas que sean fieles al Kremlin", explicó Malkin.

Asimismo el especialista ruso prevé dos posibles salidas a la crisis. Por una parte, "si acaba pronto -los oligarcas- podrán utilizar la inyección económica del estado para comprar activos y obtener todavía mayores beneficios".

Sin embargo, Malkin advierte que, como la economía rusa es absolutamente dependiente de la exportación de materias primas energéticas, si la situación se prolonga dos o tres años y los precios de la energía siguen tan bajos, tanto los oligarcas como el país entero estarán en una situación muy crítica.

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