En busca de un futuro dorado

Buscadores de oro circa 1850
Image caption Las escenas de la fiebre del oro son parte de la cultura popular.

Mucho se habla de que el mundo retrocedió a 1929, al caer en otra Gran Depresión. Pero a algunos, el viaje al pasado los lleva más bien a 1849.

Fue entonces cuando cientos de miles de personas acudieron a California en busca de su fortuna luego de que se descubrió que allá había oro.

Las imágenes de hombres parados con el agua hasta las rodillas examinando minuciosa y desesperadamente el sedimento en busca de un tesoro se convirtieron con el tiempo en parte del bagaje cultural universal.

Y ahora están empezando a llegar los ecos de esa época, con cantidades récord de gente volviendo a las lomas y riachuelos californianos y de otros estados del oeste de Estados Unidos con la esperanza de volverse ricos.

En el lecho del río

Según la Asociación Americana de Buscadores de Oro (GPAA, por sus siglas en inglés), el número de miembros aumentó en un 20% el año pasado, como resultado de la recesión y del alto precio del oro.

"Empieza como un pasatiempo con posibilidades de algo más", le dijo a la BBC Corey Rudolph, miembro de la GPAA y buscador de oro de tiempo completo.

"Entre más uno aprende, más afortunado es".

Aquellos que van en pos del oro buscan principalmente pedazos pequeños que se han desprendido de las montañas y que se asientan en el fondo de los ríos y valles.

La GPAA dice que las solicitudes para explotar minas en California, que es el estado más rico en oro, han aumentado en más de 3.000 en los últimos dos años.

Y añade que eso no refleja la realidad, pues en muchos lugares de Estados Unidos no es necesario registrar el derecho a minas.

Por los cielos

Image caption El precio del oro llegó a niveles récord en marzo del año pasado, de US$1.011 por onza.

El oro alcanzó su precio más alto de todos los tiempos en marzo del año pasado, con US$1.011 por onza, y desde entonces se comercializa por cerca de US$900, pues los inversores buscan el tradicional santuario que ofrece para evitar el caos en el resto del mercado financiero.

Rudolph ha sido buscador de oro durante las últimas tres décadas y cuenta que en el verano boreal a menudo va a Alaska, donde una vez encontró 60 onzas de oro en cuatro semanas.

Hoy en día las habría podido vender por US$35.000.

"Mucha gente espera volverse rica pero eso no ocurre usualmente hasta que uno ha aprendido todos los truquitos", señala.

Otras áreas que prometen son Arizona, el estado de Washington y Nuevo México.

Sueños de oropel

Pero hay quienes se preocupan por el impacto que pueda tener esta nueva fiebre del oro en el medio ambiente.

Aunque muchos buscadores van con bateas y examinan el sedimento y la arena para encontrar las doradas lentejuelas, otros están usando dragas para succionar el lecho, separar las pepitas y botar lo que sobra.

Los críticos dicen que eso matará la vida fluvial y perjudicará los ríos. La GPAA por su parte, dice que más bien mejora la condición de estos pues remueve el plomo y el mercurio.

La mayoría de quienes se dedican a buscar el metal precioso en sus fines de semana no pueden realmente vivir de su agotadora actividad: las compañías mineras se llevan la mayor parte del oro encontrado en EE.UU.

Sin embargo, ese hecho no parece tener mucha fuerza disuasoria.