Motines del té contra Obama

Protesta en Estados Unidos
Image caption Los "motines del té" aluden a la acción emprendida en 1773 por los colonos de Boston.

Estados Unidos arribó al último día para entregar la declaración de impuestos.

Fueron las últimas veinticuatro horas de frustración anual y temor para ciudadanos respetuosos de la ley quienes debieron enviar al gobierno federal un formulario de impuestos debidamente rellenado o la promesa de hacerlo en el futuro cercano.

Siempre el asunto ha tenido su toque de drama. Aunque millones de estadounidenses completan los formularios en internet estos días, algunas oficinas en ciudades importantes se mantuvieron abiertas hasta la medianoche para quienes intentaron alcanzar el plazo a último momento.

Siempre ha sido un día en que sale a la superficie algún tipo de resentimiento contra el gobierno.

Esto se debe en parte a que el sistema de autoevaluación ha crecido de manera errática convirtiéndose en algo tremendamente complejo.

Rebelión de impuestos

La página electrónica del Servicio de Impuestos Internos (IRS, por sus siglas en inglés) al parecer contiene hasta 560 formularios.

Esto se debe en parte a que EE.UU. nació a raíz de una revuelta contra los impuestos y el colonialismo británico, y muchos estadounidenses mantienen hasta hoy en día una desconfianza instintiva frente a la idea de un aparato de gobierno grande y de los altos impuestos.

Image caption Internet fue crucial en la convocatoria.

Así que el "Tax Day" (Día de los Impuestos) se mostró como el momento ideal para que los detractores del presidente estadounidense, Barack Obama, salieran a las calles a airear su oposición a sus planes de inversiones.

No sólo contra su presupuesto de US$3,5 billones, sino también contra su plan de estímulo de US$787.000 millones, otros US$643.000 millones para financiar la reforma del sistema de salud y un plan de rescate de los bancos que lastró el final del gobierno de George W. Bush y el inicio del de Obama (US$750.000 millones).

El déficit se calcula que alcanzará los US%1,85 billones este año, incluso si todos los estadounidenses pagan sus impuestos a tiempo.

Las protestas se llamaron "motines de té" o "tea parties", nombre que proviene del "Boston Tea Party" de 1773. En ese entonces, los colonos estadounidenses se rebelaron contra los intentos de Gran Bretaña de imponerles impuestos parlamentarios sin concederles el derecho de tener representación en el parlamento.

Las versiones modernas no tienen la misma intensidad revolucionaria de antes.

Los manifestantes en la plaza de Lafayette frente a la Casa Blanca fueron en su mayoría conservadores de mediana edad y de clase media.

Cuando llegué circuló la noticia de que las autoridades decidieron prohibir que los manifestantes trajeran bolsas de té al césped frente de la Casa Blanca.

Nadie parecía saber la razón de esta medida y quién la impondría.

Vínculos

El mayor vínculo histórico con los "motines de té" originales lo aportó David Smith, un anestesista de Syracuse en el estado de Nueva York, quien estaba vestido como George Washington incluyendo la peluca.

Me aseguró que no tenían nada que ver con la política partidista y que no eran un grupo de republicanos desencantados, reunidos para reeditar las luchas previas a elecciones de noviembre.

"George W. Bush gastó demasiado dinero y el presidente Obama está haciendo lo mismo", me dijo.

"Y postergaron los problemas tomando prestado dinero para poder seguir ofreciendo cosas a la gente sin tomar las decisiones duras. Para mí no es realmente un tema de demócrata contra republicano, sino se trata de preservar la república", agregó.

Allí también se escucharon las voces del viejo conservadurismo estadounidense, según el cual el gobierno sólo debería preocuparse por la seguridad nacional y la protección de la Constitución. Ello, por supuesto, no incluye ocuparse de los enfermos.

David Elliot, un pensionista de Canton, Ohio, suscribe esta idea. Cree firmemente en ser autosuficientes y ofreció este sencillo diagnóstico de los problemas de la Obramanomics (economía de Obama).

"Ahora mismo se trata de gastar demasiado", me comentó. "No tenemos el dinero que estamos gastando. Estamos hipotecando nuestro futuro; si gestionara mi casa de esa manera acabaría endeudado", añadió.

Oposición

Hay muchos "motines de té" en Washington estos días, pero a pesar de la referencia histórica al Boston del siglo XVIII, hay algo en ese nombre que no conlleva la misma amenaza política.

Y en realidad éste no es un tipo de movimiento político que realmente preocupe a los gobiernos, sobre todo al de Obama que acaba de ser elegido y es todavía muy popular.

Mi impresión es que los reunidos en la plaza de Lafayette son precisamente el tipo de elector al que no le gustaba Obama y que no votó por él.

Pero la protesta demuestra que la oposición a Obama está viva y que hay muchas dudas sobre la sabiduría y practicidad de su enorme programa de préstamos y gastos.

Además, las protestas -en las que se nota la impronta de activistas en redes como Twitter y Facebook- podrían indicar que los conservadores se están percatando de las posibilidades organizativas que ofrece internet, de la cual se sirvió enormemente la campaña electoral de Obama.

La nueva predilección de los participantes en los "motines de té" por los canales electrónicos podría indicar que están aprendiendo de sus oponentes y preparándose para batallas futuras.