Venezuela se muere por un auto

En Venezuela hay más demanda que oferta de automóviles y eso hace que en este mercado el país sea como un mundo al revés: un auto usado cuesta más que uno nuevo y su valor crece por encima de la inflación media nacional.

Image caption En Venezuela, un auto usado cuesta más que uno nuevo.

"Hace un año mi carro me costó 54.000 bolívares (US$25.116) y ahora está en 65.000 (US$30.232)", explicó contento Hernando Camacho.

"Sí, pero ¿de qué me sirve que mi carro valga más si cuando quiero cambiarlo tengo que pagarlo carísimo?", se quejó Leopoldo Montesinos, taxista de profesión.

En un concesionario local de Caracas, decenas de clientes se agolpan en la entrada para tratar de seducir al vendedor, ya que la espera por obtener un auto nuevo puede durar hasta dos años.

Estas escenas, hoy día tan comunes en Venezuela, podrían agudizarse en los próximos meses, ya que según la Cámara Automotriz de Venezuela (CAVENEZ) la producción nacional amenaza con paralizarse a finales de abril.

Mercado hambriento

La bonanza económica de los últimos años impulsó la demanda de vehículos en Venezuela alcanzando máximos históricos de ventas en 2007, pero en estos años el sector no ha podido cumplir sus metas de producción para satisfacerla.

Así que para muchos venezolanos comprar un vehículo es una forma de inversión más segura que depositar en el banco ahorros que de otro modo se comería la inflación, que cerró en 2008 en 30,9%.

"Llevamos 10 años con mucha más demanda que oferta", afirmó Oscar González, presidente de Castellana Motors, un concesionario de Caracas.

"Ahora, los precios en el mercado secundario son más altos que el carro nuevo y a veces sucede que gente que ha comprado ese carro inmediatamente lo vende y saca una ganancia", apuntó.

En este escenario, páginas de internet de reventa de automóviles se han convertido en el verdadero corazón del mercado automotriz venezolano y se da la paradoja de que el auto vale más tras cruzar las puertas del concesionario por el afán de aquellos que no quieren esperar.

Políticas

En 2008, el gobierno venezolano impulsó una serie de políticas dirigidas a estimular la industria nacional, limitando las importaciones y promoviendo la venta de vehículos ensamblados en Venezuela.

Pero según CAVENEZ, conflictos laborales y sobre todo retrasos en la entrega de dólares para componentes por parte de la Comisión de Administración de Divisas (CADIVI) están poniendo en jaque a una industria que vio caer sus ventas un 44,8% en 2008.

Desde 2003, el control de cambio en el país fija un límite de divisas que personas y empresas pueden adquirir a una tasa oficial de 2,15 bolívares por dólar, pero el gobierno de Venezuela ha venido reduciendo asignaciones a sectores no prioritarios este año.

Y aunque el presidente del CADIVI , Manuel Barroso, anunció que cancelaría la deuda dando prioridad a la importación de piezas, el sector continúa hoy denunciando los retrasos.

"El problema es que, si no tenemos liquidaciones para adquirir componentes, no podemos producir, y el proceso llega a tardar hasta 200 días y esto es inmanejable para nuestros proveedores", le dijo a BBC Mundo Enrique González, presidente de CAVENEZ.

Tal situación, asegura González, ha llevado a que las deudas del sector automotriz con sus proveedores internacionales asciendan actualmente a US$671 millones.

Síntoma

Según datos de la página de internet de este organismo, las divisas diarias otorgadas por CADIVI pasaron de US$207 millones por día en julio de 2007 a US$137 millones en febrero de este año.

"Hay una restricción importante y uno de los sectores más impactados es el automotriz", explicó José Manuel Puente, del Instituto de Estudios Superiores de Administración (IESA).

"Por la caída de los precios del petróleo, Venezuela va a recibir US$45.000 millones menos en ingresos por exportaciones brutos, es decir menos dólares CADIVI en toda la economía.

"En Venezuela, el petróleo representa el 93% de las exportaciones totales, y si el petróleo baja, golpea de lleno", agregó.

En este contexto, el usuario venezolano vive la crisis financiera de forma distinta en cuestión de autos.

Para unos, comprar un vehículo se está convirtiendo en un goloso negocio, pero para otros adquirirlo se ha vuelto un lujo demasiado caro.

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