Chrysler se declarará en bancarrota

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Image caption La empresa presentó su declaración de quiebra ante un tribunal de Nueva York.

Una noticia buena y una mala ofreció este jueves el presidente estadounidense Barack Obama: Chrysler se asociará con Fiat, pero se declara en bancarrota.

Esa fue la estrategia retórica que usó Obama al anunciar el éxito de las conversaciones con la empresa italiana y el fracaso de las negociaciones con los acreedores para aceptar un plan de reestructuración de la compañía.

"Me complace anunciar que Chrysler y Fiat han formado una asociación que tiene grandes posibilidades de tener éxito", dijo el presidente Obama en una declaración oficial hecha desde la Casa Blanca junto a sus asesores para la industria automotriz.

La asociación dará inicialmente a Fiat el 25% de las acciones de Chrysler, a cambio de que la italiana comparta su plataforma tecnológica para el desarrollo de vehículos de menor consumo de combustible.

Tras la "buena noticia" Obama informó que Chrysler "usará las leyes de bancarrota para limpiar sus obligaciones financieras y así poder volver a erguirse y ponerse en la vía del éxito".

La temida quiebra

El jueves se cumplió el plazo dado por el gobierno para que la empresa alcanzara un acuerdo de reestructuración con sus acreedores.

Desde la mañana se venía informando en los medios estadounidenses que el Departamento del Tesoro no logró "vender" un plan de reestructuración al grupo de acreedores de Chrysler, integrado por unos 46 bancos y fondos de inversión.

Por eso la empresa se vio forzada a presentar su declaración de quiebra ante un tribunal de Nueva York dentro de los términos del Capítulo 11 de las leyes de bancarrota estadounidenses.

Image caption Obama confía en que la empresa podrá recuperarse y cubrir sus obligaciones financieras.

"Nadie debe confundirse con lo que significa un proceso de bancarrota. No es una señal de debilidad sino un paso más hacia la recuperación de Chrysler", señaló Barak Obama, quien expresó su confianza en que el fabricante saldrá fortalecido de la reestructuración.

El Capítulo 11 permite a una empresa o individuo reorganizar su negocio de manera que pueda salir eventualmente de la quiebra y cubrir sus obligaciones financieras.

Aunque la mayoría de las veces las empresas no logran salir de la declaración de bancarrota, varias compañías han logrado poner en marcha planes de recuperación amparadas por el Capítulo 11 de la ley estadounidense.

Una de los casos más famosos es la aerolínea Delta, que logró salir del estado de quiebra en el que había entrado en 2005.

Acuerdo frustrado

A principios de la semana se había informado que los principales acreedores habían acordado "en principio" canjear US$6.900 millones por un pago único en efectivo de US$2.000.

Ya el fin de semana se había logrado un acuerdo con los sindicatos de la empresa para reducir costos laborales en una estrategia que les daría a los trabajadores la propiedad del 55% de la compañía, considerada la tercera entre las grandes del automóvil en EE.UU., tras General Motors y Ford.

Image caption El presidente alabó los sacrificios de la empresa y sus trabajadores.

La noche del miércoles los empleados de Chrysler aceptaron el acuerdo alcanzado por el Sindicato de Trabajadores del Automóvil que implicará recortes en sus beneficios salariales y hasta limitaciones en el derecho a huelga para solucionar conflictos.

Casi simultáneamente, y justo mientras los negociadores intentaban acercar sus posiciones, el presidente Obama había expresado su confianza en el futuro de la empresa, durante una rueda de prensa en la Casa Blanca con la que marcó sus primeros 100 días de gobierno.

Este jueves Obama alabó los sacrificios hechos por la empresa y sus trabajadores y fustigó al grupo de bancos y fondos de inversiones de los que la Casa Blanca ha cuestionado su "patriotismo" y hasta su sentido de los negocios.

Historia repetitiva

Además de ser la última automotriz en establecerse con éxito en EE.UU. (1925) y la más pequeña de las "tres grandes", Chrysler ha tenido la historia más complicada de la industria.

En 1979 se encontró fuera de tono con los cambios en los patrones culturales y de consumo de los estadounidenses, que por aquellos años empezaban a buscar autos más pequeños y de consumo eficiente.

Tuvo que recurrir a un polémico plan de créditos federales por valor de US$1.500 millones para sortear lo que conocedores del sector han calificado como una quiebra "de facto", que sería la primera de su accidentada historia.

Finalmente la empresa, guiada por el legendario gerente Lee Iacocca, logró redefinirse y en1983 había devuelto los préstamos. Absorbió a American Motors, fabricante de la marca Jeep, y tuvo una fugaz asociación con la francesa Renault.

En 1995 Crysler se asoció con la alemana Daimler-Benz, fabricante de los famosos autos Mercedes-Benz, en lo que finalmente resultó ser una de las peores inversiones hechas por los involucrados.

En 2007 Daimler vendió el 80% de su participación en Chrysler al grupo financiero Cerberus. Este lunes los alemanes se deshicieron del restante 20% que conservaban a cambio de un aporte al fondo de pensiones de la estadounidense.

El próximo capítulo

Fiat compartirá la propiedad de la "nueva" Chrysler con la Unión de Trabajadores del Automóvil y con los gobiernos de EEUU (8%) y Canadá (2%).

Ambos gobiernos han dado a Chrysler el oxígeno financiero que ha permitido a la empresa mantenerse operativa y han prometido seguir financiándola mientras se cumple el proceso de reestructuración.

El Grupo Cerberus sale completamente de la composición accionarial de la empresa, que será dirigida por un equipo seleccionado por los nuevos propietarios.

Para el fabricante italiano significa el regreso al mercado estadounidense de su marca, que será vendida a través de la red de concesionarios de Chrysler.

Si nada de esto diera resultado el próximo paso para la atribulada automotriz estadounidense será el Capítulo 7 de las leyes de bancarrota, es decir, su liquidación.

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