Última actualización: martes, 5 de mayo de 2009 - 01:19 GMT

Obama quiere frenar lagunas fiscales

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El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, reveló este martes parte de su reforma impositiva que pretende reducir los beneficios que obtienen las empresas estadounidenses que operan en el exterior.

Una de las propuestas más polémicas de la iniciativa presidencial es hacer más estrictas las cláusulas del código impositivo que hasta ahora permiten a estas compañías diferir el pago de impuestos sobre las ganancias obtenidas en el exterior si reinvierten este dinero en sus subsidiarias extranjeras.

Según la Casa Blanca, esto no sólo evita que este dinero llegue al Departamento del Tesoro de EE.UU. sino que también alienta a las compañías a abrir puestos de trabajo fuera del país -en detrimento de la mano de obra estadounidense- y otorga ventajas a las empresas que operan en el extranjero por sobre las que trabajan en el ámbito local.

El plan permitiría bajar los impuestos a empresas que operan en territorio estadounidense y crear puestos de trabajo locales, dijo el presidente en una declaración conjunta con el Secretario del Tesoro, Timothy Geithner.

"Lo que no funciona"

"No permitiremos que las empresas estadounidenses que operan en el extranjero se beneficien de recortes fiscales por sus gastos, ya que no aportan nada por sus beneficios", advirtió Obama, quien espera recaudar con esta reforma unos US$210.000 millones en diez años.

"Estas medidas nos ayudarán a acabar con uno de los más representativos ejemplos de lo que no funciona en nuestro sistema fiscal", añadió.

Estas medidas nos ayudarán a acabar con uno de los más representativos ejemplos de qué no funciona de nuestro sistema fiscal

Barack Obama

El gobierno anunció que las multinacionales podrán seguir reclamando deducciones excepcionales, siempre y cuando sean para labores de investigación.

Entre las medidas concretas para acabar con estas lagunas fiscales se encuentra la contratación de 800 agentes federales que se ocuparán de vigilar la tributación de las multinacionales.

Oposición de los empresarios

Para que el plan de Obama pueda llevarse a cabo, deberá tener antes la aprobación del Congreso. De conseguirlo, entraría en vigor en 2011.

Sin embargo, el gobierno también tendrá que convencer a los líderes de grandes corporaciones como Pfizer o General Electric.

Según el corresponsal de la BBC James Coomarasamy, ésta es una de las promesas electorales más polémicas del gobierno estadounidense.

Sede de Pfizer en Feucht, Alemania. Imagen de archivo de 2007.

Multinacionales como el gigante farmacéutico Pfizer ya se han opuesto al plan de Obama.

La decisión de Obama ha provocado el rechazo de importantes multinacionales y de la Cámara de Comercio, quien argumentó que hará perder competitividad a las empresas estadounidenses.

Transparencia de paraísos

El presidente también reclamó mayor transparencia en las cuentas bancarias que ciudadanos estadounidenses abren en paraísos fiscales como las Islas Caimán.

Su propuesta castigaría a aquellos que no informaran al servicio de impuestos de EE.UU. de dichas cuentas.

Según el secretario del Tesoro, Timothy Geithner, con estas medidas se alcanzaría un "mayor equilibrio" en el sistema fiscal del país.

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