Bueno, bonito, barato... y pequeño

Fiat 500
Image caption En las calles de EE.UU. cada vez se ven más autos que hasta hace poco eran considerados compactos.

General Motors anunció este jueves pérdidas por valor de US$6.000 millones en el primer trimestre del 2009. Su último ejercicio con ganancias fue en 2004. Desde entonces acumula US$82.000 millones en pérdidas.

Muchos empiezan a preguntarse por el futuro de la que fuera la mayor corporación del planeta y algunos creen que falta poco para que GM se declare también en bancarrota como lo hizo Chrysler la semana pasada.

Lea: Chrysler, a un paso de ser Fiat

Por su parte Ford Motors "sólo" perdió US$1.400 millones, mejor de lo que pronosticaban los analistas, pero su peor desempeño en 17 años.

Los problemas que enfrentan las llamadas Tres Grandes automotrices locales hace presagiar a muchos que el otrora sólido paisaje de la industria automotriz estadounidense sufrirá fuertes modificaciones en la manera como hace negocios y en lo que vende.

Quiebra a la vista

Cuando la semana pasada Chrysler anunció su quiebra y su alianza con Fiat, muchos medios de comunicación empezaron a mostrar qué productos podría traer la marca italiana al mercado estadounidense.

En el noticiero aquella tarde la presentadora del segmento de negocios de CNN hablaba con la imagen de fondo de un Fiat 500, el mítico caballito italiano de batalla de la posguerra, ahora con un nuevo diseño y un elevado precio.

Por orgullosa que esté Fiat del modelo 500 -tanto como para seguir esa tendencia nostálgica marcada por el Escarabajo de Volkswagen o el Mini Cooper- no parece ser la vitrina más exacta de los vehículos que produce la fábrica de Turín.

Sin proponérselo quizá, con la foto del diminuto 500 a su espalda la presentadora de CNN podía haber estado reforzando el "miedo" a que Fiat inunde el mercado con pequeños autos "europeos".

¿Europeo?, no gracias

Image caption Las tres grandes de Detroit podrían vender un tercio de las camionetas que vendían cinco años atrás.

Durante mucho tiempo en EE.UU. el auto "europeo" fue sinónimo de auto pequeño y por tanto incómodo, pese a que ciertos modelos compiten en tamaño y lujo con cualquier vehículo tradicional "americano".

Pero ese patrón cultural parece estar cambiando. Se demuestra en las calles y autopistas estadounidenses, en las que cada vez más se ven autos hasta hace poco considerados compactos. En su mayoría vehículos asiáticos y europeos.

Impactada por ese cambio en el gusto y sobre todo las necesidades del consumidor, la industria local trata de recuperar el tiempo perdido.

Este jueves Ford Motors anunció que, la que durante 51 años fue la Planta de Camiones de Michigan, en Wayne, al oeste Detroit, ahora se conocerá como Planta Ensambladora de Michigan.

De ella no saldrá más la exitosa serie F de camionetas Ford, ni los rústicos de tres toneladas de peso y US$40.000 de precio que rinden unos 7 kilómetros por litro de gasolina.

La planta se dedicará ahora a fabricar el Ford Focus, el modelo más pequeño que produce la automotriz para el mercado doméstico.

Entre medianos y compactos

Cuando en el 2008 el precio de la gasolina en EE.UU. superó US$1 por litro de pronto las grandes camionetas dejaron de ser atractivas.

Actualmente la gasolina está "barata" -en torno a los setenta céntimos por litro- pero esos vehículos siguen quedándose fríos en los concesionarios.

Según la publicación especializada estadounidense AutoObserver las ventas de grandes camionetas cayeron en el primer trimeste del 2009 en 45,2% para GM; 44,9% para Ford y 32% para Chrysler.

Se estima que este año las tres grandes de Detroit colocarán un tercio de las camionetas de las que solían vender cinco años atrás.

Aunque la caída de las ventas es general -40% en lo que va de 2009- la participación en el negocio de los vehículos de menor tamaño ha aumentado.

El 56.9% de los autos vendidos en el primer trimestre están en la gama que va desde subcompactos a medianos.

Menos puede ser más

Image caption El reto para las tres grandes será adaptarse a los nuevos patrones y hacer más con menos.

Según especialistas, en EE.UU. se producen mayoritariamente autos grandes en buena medida porque la industria local nunca ha logrado obtener suficientes ganancias con la línea de vehículos más chicos y porque los clientes estaban dispuestos a comprarlos. En general, fabricar autos en EE.UU. es más costoso que en el exterior, en gran parte por beneficios negociados con los poderosos sindicatos del área, algo que está siendo replanteado dentro de los planes de reestructuración con los que las compañías esperan sobrevivir.

Un estudio de la Alianza de Manufacturadores, una organización que procesa la información del sector, indica que a la industria estadounidense le cuesta producir un 17,6% más que a las empresas extranjeras.

Salarios y beneficios a los empleados, impuestos, energía, protección legal y control de contaminación son los renglones que más pesan en la contabilidad de las fábricas de autos estadounidenses.

"Esta era una de las plantas que daba más ganancias en el mundo", dijo este jueves entre orgulloso y quejumbroso el vicepresidente de Manufacturas Globales de Ford, Joseph Hinrichs, al anunciar los cambios en la planta de Wayne.

El reto para las tres grandes será adaptarse a los nuevos patrones y hacer más con menos y aunque pocos dudan que sean capaces de esa reingeniería, algunos se preguntan si tendrán el tiempo suficiente para cosechar el éxito.

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