Chrysler cerrará el 25% de sus franquicias

Establecimiento de la automotriz Chrysler, que planteó cerrar un 25% de sus franquicias.
Image caption Con este cierre, Chrysler podría perder el 90% de las ventas de automóviles en EE.UU., según augura la compañía.

La automotriz estadounidense Chrysler planea prescindir de un cuarto de sus franquicias en Estados Unidos.

La empresa dijo ante un tribunal de bancarrota que quiere cerrar 789 de sus 3.200 establecimientos en el país, lo que supondría la pérdida de miles de empleos.

La automotriz justificó la decisión por las bajas ventas de estos establecimientos.

Según explica el corresponsal económico de la BBC en Estados Unidos, Greg Wood, la decisión de la automotriz tendrá que ser aprobada por esta corte.

Chrysler comunicó a finales de abril su decisión de buscar protección financiera inmediata, lo que le permitiría seguir lidiando con problemas básicos como el pago a trabajadores, administración del efectivo y costos de utilidad.

En ese momento ya advirtió de que algunas de sus franquicias, generalmente negocios familiares, podrían cerrar.

Una portavoz de la compañía dijo entonces que comunicarían la decisión a los propietarios de los concesionarios antes de hacer pública la lista.

El 90% de sus ventas

Con este cierre, Chrysler podría perder el 14% de su volumen de ventas, según augura la propia compañía.

"Conforme han crecido los barrios y ha evolucionado el sistema moderno de carreteras interestatales, los concesionarios de toda la vida ya no estaban en las mejores localizaciones o en puntos de crecimiento", explicó la compañía en su informe.

"Muchos concesionarios rurales trabajaban para un reducido número de clientes potenciales. Algunas de sus instalaciones se quedaron viejas y otras franquicias sufrieron un descenso del tráfico o de la población".

Como consecuencia de ello, la compañía ya ha comunicado la decisión de cierre a sus franquicias afectadas.

"Una carta envenenada"

Image caption Los concesionarios están intentando presionar al Congreso de EE.UU. para que garanticen sus puestos.

Mientras, los concesionarios de General Motors también esperan la comunicación de futuros cierres.

"Simplemente dicen si estás dentro o fuera (del proceso de cierre)", dijo Anthony Viviano, presidente de la asociación de concesionarios Dodge, de Detroit.

"A algunos de mis compañeros ya les han dicho que están fuera. Han recibido la carta envenenada".

Chrysler lucha por sobrevivir a la caída de sus ventas y ha recurrido a la ayuda gubernamental de Washington. Sin embargo, no fue suficiente para evitar declararse en bancarrota.

El juez que interviene en el proceso de bancarrota de Chrysler dio un paso determinante para permitir la venta del fabricante de automóviles estadounidense a su rival italiano Fiat.

Por su parte, General Motors anunció que cerrará plantas y despedirá a 21.000 empleados, para tratar de evitar la bancarrota y poder alcanzar las metas impuestas por Washington para financiar su reestructuración.

Los concesionarios de ambas empresas están intentando presionar al Congreso de EE.UU. para que garanticen sus puestos de trabajo.

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