La tecnología ha sido clave

Ojo reflejado en DVD
Image caption El desarrollo de la tecnología ha llevado a que se masifique el intercambio de archivos.

El desarrollo de la internet está poniendo en cuestión el concepto mismo de derechos de autor y este fenómeno está marcado por una fórmula que para muchos se está convirtiendo en casi una equivalencia: a mayor desarrollo de la tecnología en la red, mayor piratería.

El intercambio de archivos en sí no es un fenómeno nuevo, aún cuando es sólo en los últimos años que está acaparando los titulares de los medios. La diferencia es la magnitud con que se está produciendo, gracias a la red.

"Por muchos años, este intercambio de audio o de video necesitaba de un soporte físico, un disquete o un CD, porque las conexiones de la red eran muy lentas y porque con cualquier archivo estábamos hablando de muchos megabites", dice Miguel Pérez Subía, de la Asociación de Usuarios de Internet de España.

Dos progresos tecnológicos se combinaron para dar a ese intercambio un carácter masivo.

Por un lado, fue clave el surgimiento de herramientas de compresión de archivos. "Así, un CD que ocupaba 10 ó 15 megabites consigue comprimirse a 1 megabite. Se producen compresiones de hasta veinte veces menos del tamaño original sin perder calidad".

El otro aspecto es el desarrollo de la banda ancha, que ha aumentado la velocidad de las conexiones de internet.

"Esta doble condición de aumento de velocidad y de compresión de audios y de videos es lo que hace que esos archivos comiencen a moverse por la red, o sea que se descarguen o se intercambien directamente en internet".

Primeros sitios de intercambio

Image caption En sus inicios, el intercambio de archivos comenzó a hacerse con disquetes y CDs.

El formato mp3 surgió a inicios de los años 90, pero es sólo hacia fines de la década cuando se populariza. En 1998 se lanzaron al mercado también los primeros equipos de sonido mp3.

O sea que estaban dadas las condiciones para que surgieran los primeros sitios de intercambio de archivos en la red. Napster, que se creó en 1999 es considerado el pionero, pero en el mismo período surgieron también mp3.com y Audiogalaxy.

Estos sitios se caracterizaban por contar con un servidor central y permitían a los usuarios copiar e intercambiar archivos mp3.

"Las primeras iniciativas de intercambio necesitaban de un servidor central en el cual se dice tal o cual usuario tiene tal y cual información, y estos primeros sitios también almacenaban los archivos en ese servidor central", destaca Miguel Pérez Subía.

La popularidad de Napster, que llegó a tener 26,4 millones, llevó a que A&M records y otras compañías discográficas presentaran una demanda judicial por violación de los derechos de autor. Napster perdió el caso y como consecuencia el sitio original fue cerrado en 2001.

Las redes P2P

Mientras Napster enfrentaba su demanda judicial, surgía Gnutella, el primer sitio P2P o de conexiones punto a punto, y al poco tiempo le siguieron eDonkey 2000 y Freenet. Posteriormente se multiplicó el número de estos sitios.

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Estas redes, que son descentralizadas porque no cuentan con un servidor central, habrían de masificar el intercambio de archivos desde inicios de 2000.

Miguel Pérez Subías señala que con estos sitios se produce un cambio fundamental.

Con Napster "lo que necesitabas era un navegador, te ibas al directorio y te descargabas el archivo. Con estas redes P2P lo que se ponen en marcha son herramientas que han ido evolucionando, como el BitTorrent, el Kazaa, y otros programas, en los cuales el principio es que tú haces una búsqueda y la herramienta busca en los ordenadores de otros usuarios a ver si ese archivo está".

El uso de estas herramientas que conectan a usuarios individuales es lo que hace que estas redes empiecen a usarse de forma masiva.

Además, su carácter descentralizado implica que son mucho más difíciles de controlar.

Esto, según Miguel Pérez Subías, "empieza a cuestionar el modelo tradicional de distribución, puesto que aquí es un particular que cede su archivo a otro particular".

Pone de relieve que en algunas legislaciones, como la española, ese intercambio es legal porque se paga de antemano por el derecho de hacer copia privada.

La pelea con la tecnología

Image caption Casi 20 mil canciones se bajan cada año en Internet de fuentes no autorizadas.

La industria de entretenimiento ha intensificado su campaña en contra de estos sitios, y su más reciente estrategia incluye forzar a los proveedores de internet a tomar medidas contra el usuario.

En un informe reciente, la Federación Internacional de la Industria Discográfica (IFPI) señala, por ejemplo, que estas empresas son clave para reducir la piratería en la red.

Como parte de esa estrategia, monitorean sitios que ofrecen contenido sujeto a derechos de autor y buscan coordinar con los proveedores, que en principio pueden técnicamente identificar la dirección IP -que el proveedor asigna a cada usuario- desde la cual se está descargando el archivo.

Sin embargo, la propia industria discográfica reconoce en su informe que "la piratería en la internet continúa su metamorfosis y los usuarios se están moviendo al uso de tecnología que les permite esconderse".

Buena parte de los internautas que comparten archivos ya están usando programas que le permiten enmascarar su dirección IP.

"Lo que hacen para este intercambio es que cambian su dirección IP por otra que se escoge de forma aleatoria, y eso dificulta enormemente la identificación", explica Miguel Pérez Subías.

Y agrega: "el problema es que cada vez que se trata de controlar el contenido de internet, la tecnología permite obviar ese control".

La pelea de la industria del entretenimiento incluye la búsqueda de alternativas tecnológicas que le permitan combatir la piratería. Pero esa batalla está lejos de ser ganada.

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